Sin acuerdo entre Moro y Samper para el traspaso de acciones

Raúl Moro, presidente del Real Murcia.
Raúl Moro, presidente del Real Murcia. / Alfonso Durán / AGM

Algo más de 120.000 euros separan a ambos, a 24 horas de la junta de mañana, en la que se tiene que votar la ampliación de capital

B. TORRASMURCIA

La junta general extraordinaria que se celebrará mañana en la Nueva Condomina tiene ingredientes para vivirse en un ambiente de tensión y sufrimiento. Si a lo largo de hoy Raúl Moro y Gonzalo Samper no alcanzan un acuerdo por el que el máximo accionista de la entidad vote que sí a la ampliación de capital, el panorama del Real Murcia se podría poner negro en los próximos meses. Ese voto favorable evitaría que los activos de Gestora Deportiva Murciana se presentasen el mismo lunes 26 en el juzgado para que sean liquidados, incluido el Real Murcia, lo que dejaría al club en una situación muy desfavorable en pleno mercado de fichajes e inicio de temporada.

La negociación entre Raúl Moro y Gonzalo Samper está en punto muerto y ninguno quiere dar su brazo a torcer. Ha habido dos propuestas para realizar el cambio de propietario por medio de la aprobación de la ampliación de capital, pero no se ha alcanzando un acuerdo, y a 24 horas de que se celebre la junta, no cabe descartarse la posibilidad de que el club pasara a ser subastado si no se aprobara la ampliación.

Hace unas semanas, Moro pidió a Samper que le pusiera precio a sus acciones para pagarle esa cantidad, ante lo que el máximo accionista se negó a responder y le pidió que cifrara lo que estuviese dispuesto a pagar. Al día siguiente, Moro, por medio del consejero secretario Stefan Settels, le hizo llegar a Gonzalo Samper un correo con la promesa de que le pagaría 222.000 euros si aceptaba la ampliación, pero sin firmar previamente un documento y pidiéndole que confiase en él.

Samper, que veía con buenos ojos esa cantidad, se negó a aceptar por la poca credibilidad que le merecía el cobro. Al día siguiente le mandaron la nueva propuesta de 100.000 euros, una cantidad que Samper no veía razonable tras habérsele prometido más del doble en la primera propuesta. Y volvió a darle calabazas. Settels trasladó a Samper que de esa cifra no se pensaban mover y que no estaban dispuestos a subir ni un céntimo más. Además, para intentar mostrar garantías de pago, alegaron que su intención era dejar el cheque de 100.000 euros en un notario de Murcia, cuyo nombre no especificaron, para que, en caso de que Samper votase que sí a la ampliación de capital, pudiese ir posteriormente a la notaría a recogerlo para su cobro. Este nuevo panorama ya no convencía a Samper, ni en la cantidad ni tampoco en las formas de cómo pretendían llegar a un acuerdo.

Resulta que en los últimos meses, la relación entre las dos partes se ha deteriorado notablemente, ya que Gonzalo Samper no entendió cómo Raúl Moro pudo anunciar la aprobación de una ampliación de capital sin antes haberse puesto en contacto con él.

Por ahora son esos 120.000 euros de diferencia, que Moro ya no está dispuesto a pagar, lo que le separan de convertirse en el máximo accionista. Si Moro no sube su puja a Samper durante el día de hoy, es muy probable que el máximo accionista vote mañana que no a la ampliación. En tal supuesto, Gestora Deportiva Murciana sería presentada en liquidación en el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Murcia el lunes, y con él el Real Murcia, como uno de los principales activos de la empresa. Eso haría que Samper retomara las riendas del club, cesase al actual Consejo y montase un Consejo temporal hasta que se resolviera la subasta por el club y llegara un nuevo dueño. Si esto sucede, los tiempos juegan en contra de la entidad, porque ese Consejo interino intentaría mantener el club tal cual está, sin inyectar dinero para confeccionar la plantilla.

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