Adiós madrugador en Cobatillas

El exentrenador grana, que pasó por los campos de entrenamiento del club antes del inicio de la sesión que dirigió Karanka, quiso despedirse de la plantilla

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

A priori, diez partidos al frente de un equipo pueden parecer pocos para un entrenador, pero Sanlúcar tuvo tiempo de probar todo tipo de soluciones para hacer funcionar un grupo de jugadores con hojas de servicio brillantes para la Segunda B. Pero la exigencia se comió a Sanlúcar. Al contrario de otras temporadas, el nuevo Real Murcia estaba casi al completo a finales de julio, más de veinte días antes del arranque liguero. No había excusa posible para firmar tan mal inicio. Pero el técnico gaditano no dio con la tecla desde la pretemporada, en la que el club grana dejó luces y sombras.

Después de las dos primeras jornadas, Sanlúcar cambio de sistema de juego, pasando de un 4-3-3, que le hizo triunfar en Villanueva de la Serena la pasada campaña, a un 4-4-2 que apenas había trabajado años atrás, todo con el objetivo de meter en su equipo de inicio a Víctor Curto y Pedro Martín, dos delanteros en racha. Dejó de ser él mismo para buscar la estabilidad del vestuario, intentando contentar a todos.

10 partidos, 10 'onces' diferentes

No fue el único volantazo del extécnico grana, que después fue cambiando constantemente a su once titular, aunque sí fue el principio del fin. De hecho, en sus diez partidos puso de inicio diez 'onces' diferentes. Sanlúcar ya no dio pie con bola desde entonces y probó todos los cambios posibles, sacando a jugadores de sus posiciones habituales.

Los constantes cambios de dirección no fueron el único problema para Sanlúcar. Atrás, el equipo grana perdió aceite en casi todos los partidos. Su sistema defensivo fue vulnerable en una categoría en la que lo primordial es no encajar gol. Para colmo, ni siquiera el Murcia de Sanlúcar era un equipo fiable a balón parado, una disciplina de la que no obtuvo apenas réditos y en la que encajó goles imperdonables. Todos esos condicionantes, al que hay que sumar que su discurso fue blando pese a lo crítico de la situación, terminó por sentenciar a un entrenador que tiene fama de buen tipo, de ser una persona cercana y dicharachero, pero al que parece que la exigencia del Real Murcia le ha venido demasiado grande. Ayer se pasó por Cobatillas, recogió sus cosas, se despidió del plantel y puso fina a su etapa granas

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