Aquino, segunda parte

Aquino, durante su debut liguero del pasado fin de semana. /LOF
Aquino, durante su debut liguero del pasado fin de semana. / LOF

El delantero grana, más maduro e implicado, no es el mismo que se fue hace siete años por la puerta de atrás. Todo el juego del Murcia en la victoria en Sanlúcar de Barrameda pasó por sus botas, demostrando que ha vuelto a casa para ser un líder y buscar el ascenso a Segunda

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

El Dani Aquino que se marchó del Real Murcia en el verano de 2011 no se parece en nada al Dani Aquino que volvió a enfundarse el pasado domingo la camiseta del equipo grana. Han pasado siete años desde su adiós y de aquel joven de 20 años que se marchó del club de su vida aplastado por unas expectativas que no cumplió y una exigencia que le sobrepasó, ya no queda nada. Aquel prometedor futbolista que se torció a las primeras de cambio fue dejando paso, a base de duras experiencias lejos de casa, a un jugador maduro que, con 28 años de edad, es padre, ha sentado la cabeza y ha vuelto a casa dispuesto a cumplir con las tareas que le quedaron pendientes. «Tengo bastantes años más que entonces, soy padre y tengo una familia maravillosa. Sé lo que es el sentido de la responsabilidad. Una de las primeras cosas que me propuse cuando nació mi hijo fue servirle de ejemplo», afirmó Dani Aquino tras su vuelta a casa.

Ahora no quiere ni oír hablar de las polémicas que le acompañaron a los veinte años, cuando algunas salidas nocturnas perturbaron el crecimiento del Aquino futbolista: «He llegado al Real Murcia en un momento de madurez muy bueno, las sensaciones que tengo son extraordinarias. A nivel personal tengo a mi familia para que me equilibre. Son etapas de la vida que se van quemando y ya está», explicó en alusión a aquellos convulsos tiempos.

LAS CLAVES

1. Más retrasado
Dani Aquino ya no juega tan arriba, ahora está más cerca de los centrocampistas y del balón.
2. Un pasador
Dio velocidad al juego de su equipo y sentido a los contragolpes. Se ha convertido en un pasador.
3. Cambio personal
Ya no es el futbolista díscolo de hace siete años, tiene un hijo y asume más responsabilidades.

Aquino ha aprendido la lección que le ha dado el fútbol, en el que ha tenido que ver a otros compañeros de generación que sí llegaron al estrellato mientras él se quedaba por el camino, como De Gea, Illarramendi y Nacho, entre otros, miembros de la selección española sub 17 que llegó a la final del Mundial de 2007 en Corea y que necesitó de un gol del murciano en la semifinal contra Ghana para llegar a una gran final perdida contra la Nigeria de Miki Chrisantus. Ellos ganan millones, pero Aquino ha vuelto a casa para emprender el regreso al fútbol profesional. Igual que Toni Kroos, por ejemplo, el jugador más valioso de aquel campeonato en el que Aquino brilló con luz propia y despertó el interés de varios gigantes del fútbol español y europeo.

El grana brilló en la selección española sub 17 subcampeona del mundo en 2007, en la que estaban De Gea, Nacho e Illarramendi

Su último partido en la Nueva Condomina fue el 12 de junio de 2011, tras el ascenso de Lugo

Los cantos de sirena de entonces, los halagos desmesurados y también el alto nivel de complacencia de su entorno y parte de sus admiradores, le pasaron factura a la larga. Salió del Murcia por la puerta de atrás tras no cumplir las expectativas en un club que tampoco supo ni mimarlo ni construir un entrono favorable, y tuvo que emprender una nueva carrera, empezar desde abajo. Tras cinco campañas en el primer equipo del Murcia, marchó a la cantera del Valladolid, pero solo jugó tres partidos en el primer equipo. Se convirtió en un trotamundos y, meses más tarde, marchó al Oviedo, donde solo aguantó media campaña, hasta fichar por el filial del Atlético de Madrid. Apenas pudo jugar dos minutos de un choque de Primera con los rojiblancos, pero no era su momento. En el Numancia se convirtió en un revulsivo jugando 28 partidos, aunque solo cuatro de titular. Hasta que en el Racing de Santander, en Segunda B, comenzó el verdadero despegue que le trajo a un Murcia del que ya es el líder.

Futbolista solidario

Aunque en la pretemporada no se dejó ver en exceso, en el primer partido liguero Aquino desplegó un abanico de jugadas, con quiebros, regates y pases en largo milimetrados que demostraron que el murciano se ha echado el proyecto de Víctor Gálvez a sus espaldas. Está dispuesto a no defraudar al empresario oriolano, que, aparte de pagar los 30.000 euros de su cláusula de rescisión, ha firmado al atacante murciano un buen contrato.

Su transformación no ha sido solo personal, también en su forma de jugar. En los primeros años Aquino era un futbolista que se encomendaba a su potencia, a explotar su punta de velocidad, a ir a los espacios en carrera, a jugar solo en la delantera, buscando su propio beneficio. Con los años ha perdido explosividad, pero ha ganado en otros aspectos del juego. Se asocia mucho más con sus compañeros, baja a recibir, vive más cerca del centro del campo y en contacto con el balón. Y se ha convertido en un pasador, buscando el último pase para el resto.

El Aquino que ha regresado al Murcia mira más a sus compañeros y mueve a su equipo, lo hace bascular. Es más solidario y distribuye el juego en el campo contrario al estar más en contacto con el balón. En Sanlúcar de Barrameda dio velocidad al juego de su equipo y dotó de sentido a los contragolpes. Hasta deja ver que es un líder: cuando sus compañeros se retiraban al vestuario tras el calentamiento, se encargó de chocar la mano a todos ellos, que minutos después lo buscaron constantemente en el campo.

Aquino no pecó de individualista en su primer partido de su segunda época como grana, siempre tomó buenas decisiones y prefirió el bien común antes que disparar desde lejos sin todas las garantías. Lástima que Héber Pena no estuviera acertado en las ocasiones en que lo dejó solo. O Julio Delgado, que no supo culminar una jugada surgida de los pies del propio Aquino, que recibió de espaldas un pase de Armando y, tras girarse con un movimiento letal, dejó solo a su compañero con un toque sutil y certero.

El futbolista murciano ya está descontando las horas para que llegue el choque del próximo domingo en la Nueva Condomina ante el Villanovense, un estadio en el que hasta disfrutó de la Primera División. Será en un partido especial para él y su familia, que aún tiene fresco el recuerdo de algunos pitos y quejas que los aficionados granas dirigieron al joven Dani Aquino, un futbolista que ya no existe. El nuevo, el maduro y serio, ha vuelto a casa para espantar los fantasmas del pasado y pasar a la historia como un futbolista clave que quiere ayudar al Real Murcia a salir del pozo de la Segunda B en uno de los momentos más delicados de su historia.

El club supera los 9.000 socios, pero busca los 11.000

El arranque de la competición y el gran partido del Real Murcia en Sanlúcar de Barrameda han despertado el interés de algunos murcianistas que estaban dormidos. De hecho, según fuentes del club, las taquillas cerraron en la tarde de ayer con más de 9.000 carnés vendidos, una cantidad superior a los 7.800 del pasado ejercicio. Aun así, el Consejo de Administración encabezado por Víctor Gálvez no se conforma con esta cantidad y sueña, de momento, con llegar a los 11.000, una cifra más acorde a la historia de la entidad y a una ciudad que supera los 400.000 habitantes.

Los precios generales son asequibles, ya que oscilan de los 230 euros de la tribuna preferente a los 60 de la grada lateral, pasando por los 80 que cuestan los fondos. Una de las ofertas que más aceptación está teniendo entre los aficionados es la destinada a los jubilados, pensionistas, parados de larga duración y universitarios, que pueden tener una localidad desde 40 euros en la grada lateral, que este año presentará un buen aspecto.

El club grana, que cerrará la campaña el próximo viernes 31 de agosto, vende palcos VIP de 13 plazas a 6.000 euros, además de los abonos para peñistas en el fondo sur del estadio a 65 euros. El aficionado que acuda al 80% de los partidos de esta campaña tendrá el abono gratis el próximo curso, si el Murcia asciende a Segunda División.

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