Real Murcia

Caras nuevas, juego distinto

Manolo Herrero y Salmerón./ vicente vicens / agm
Manolo Herrero y Salmerón. / vicente vicens / agm

El actual Murcia es más ofensivo que el de la temporada pasada, aunque asume más riesgos atrás. Herrero prefiere sacrificar a uno de los tres pivotes defensivos que utilizó Salmerón para dar entrada a dos delanteros

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Manolo Herrero y José María Salmerón tienen distintas formas de ver el fútbol. El primero es reconocido por hacer jugar bien a sus equipos, mientras que la principal seña de identidad del extécnico grana, ahora en el Recre, es la eficacia, la búsqueda del resultado por encima de la vistosidad. Ambos tienen un ascenso a Segunda en su currículum, el jienense con el Jaén y el almeriense con el UCAM, pero utilizaron caminos diferentes. Así, el Real Murcia que los aficionados granas podrán ver a partir del próximo domingo tendrá el mismo objetivo, el ascenso, pero será muy diferente al del año pasado.

La principal diferencia entre ambos radica en su concepción del fútbol. El actual Real Murcia apuesta más por tener el balón, mientras que el equipo de Salmerón no sufría cuando no tenía la pelota y se sentía cómodo atrás esperando el fallo del rival. El juego directo era una parte fundamental del fútbol del almeriense, que prefería no tomar riesgos innecesarios. Por contra, si algo ha lastrado al Murcia de Herrero en esta pretemporada han sido los errores atrás a la hora de sacar el balón jugado, una obligación para el nuevo entrenador grana, que también ha pagado con goles en contra las pérdidas de balón de sus centrocampistas. «Llegar con tantos jugadores al área contraria hace que cualquier error penalice», aseguró tras el penúltimo amistoso contra el Hércules.

Diferentes estilos

1.
Herrero apuesta por el balón y el juego combinativo; Salmerón por el orden defensivo y el contragolpe.
2.
El nuevo técnico grana no utiliza tres pivotes defensivos y puebla su once con atacantes.
3.
Salmerón es más visceral e intenso en la banda; Herrero es más tranquilo y permisivo.

Herrero siempre ha mantenido una apuesta, aunque «a veces me ha salido bien y otras mal», asegura. La pasada campaña, por ejemplo y, a pesar de las malas condiciones del Álvarez Claro, hizo jugar bien al Melilla, que históricamente era un equipo que se agarraba al fútbol directo. Y defensivamente no se notó, ya que el conjunto norteafricano fue el menos goleado de Segunda B. También dejó un gran sabor en el Rico Pérez en su etapa en el Hércules, donde regresó el pasado miércoles. A Salmerón, con otro librillo, tampoco le fue mal. Sobre todo cuando consiguió ascender a un UCAM basado en la solidez defensiva que no tenía el presupuesto más alto de su grupo ni tampoco futbolistas de pedigrí.

Ambos tienen un ascenso a Segunda con el Jaén y el UCAM, aunque el camino utilizado para conseguirlo fue muy diferente

Para Herrero priman el juego ofensivo, la posesión del balón, la salida desde atrás y la participación de los jugadores interiores del centro del campo; para Salmerón tiene más importancia el orden defensivo, que las líneas estén muy juntas en su propio campo y que su equipo no se resquebraje, siempre esperando el fallo del rival para salir al contragolpe.

Futbolistas creativos

Por eso ambos entrenadores utilizan piezas diferentes para ganar los partidos. A Salmerón le gustan los jugadores de corte más defensivo, mientras que Herrero apuesta por los creadores, y le gusta, además, tener un buen número. El actual técnico grana se siente más cómodo con un centrocampista defensivo menos y más hombres de ataque, mientras que Salmerón en el banquillo grana tiró de Juanma Bravo, David Sánchez y Armando como titulares, dejando a futbolistas como Carlos Martínez, Fran carnicer, Elady, Jordan y Ongenda en el banquillo. Una fórmula que le funcionó bien en inumerables partidos de Liga, pero que fracasó contra el Elche en el 'playoff'. Ni siquiera el resultado negativo de la ida hizo recular a Salmerón en la vuelta, que siguió alineando tres pivotes de contención pese a estar obligado a remontar.

Mientras que a Herrero le basta con dos pivotes en el centro del campo, Salmerón nunca renunció a jugar con tres, ni en las situaciones límite. La apuesta de Herrero por el 4-2-3-1 en lugar del 4-3-3 de Salmerón hace que en el nuevo Real Murcia juegue con más atacantes, pero tomando más riesgos. Además de utilizar siempre dos extremos puros en las bandas entre Jesús Alfaro, Héber Pena, Josema y Julio Delgado, el nuevo equipo grana ha contado con dos goleadores sobre el césped en casi todos los amistosos. La pareja que más gusta a Herrero es la formada por Aquino y Curto, aunque las molestias del tarraconés tras el encuentro frente a El Ejido han abierto la puerta a Manel. Algo nada habitual en Salmerón, que siempre apostó por un único punta como referencia.

En el choque frente el Hércules Herrero jugó a ser Salmerón, pero no le salió y volvió a su estilo habitual. De inicio salió con tres pivotes, pero la prueba solo duró cuarenta y cinco minutos. «El cambio de Armando por Manel en el descanso lo pedía el partido. Quería probar a Maestre con Armando y Corredera de inicio, para sacar conclusiones en un día exigente. Pero con la entrada de Aquino en la media punta mejoramos, hemos tenido profundidad. Queríamos saber si éramos capaces de jugar con tres por dentro, pero no nos hemos sentido cómodos en la primera parte».

Hasta en la forma de tomarse los choques ambos técnicos son diferentes: mientras que Salmerón es más enérgico, Herrero es más reflexivo y deja más libertad a sus futbolistas. Así, el Murcia que todos verán a partir del domingo tendrá el mismo objetivo, pero el juego, sin duda, será distinto.

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