«Ya no soy el Chamorro del Cartagena»

Salva Chamorro, ayer, en la Nueva Condomina./Vicente Vicéns / AGM
Salva Chamorro, ayer, en la Nueva Condomina. / Vicente Vicéns / AGM

Salva Chamorro Delantero del Murcia. El '9' grana dice que la llegada de Salmerón ha sido un revulsivo y que se cuida más y ya no piensa en «salir» después de los partidos

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Se llama Salvador Pérez Martínez, aunque todo los aficionados al fútbol lo conocen por Salva Chamorro, el apodo de su padre, también de nombre Salvador. Es el delantero que al principio de temporada quedó eclipsado por el espectacular arranque de Víctor Curto y Pedro Martín. Pero las lesiones de sus dos compañeros le han dado la oportunidad de reivindicarse, de demostrar que tiene calidad para jugar en el Murcia. Ya suma dos goles, aunque quiere hacer muchos más.

-No está muy claro si usted es oriolano o murciano.

-Nací en La Arrixaca. Mi padre es de Javalí y mi madre de Orihuela. Cuando nací mis padres vivían en Orihuela, pero el hospital de referencia en la zona era el de Murcia. Pero me siento murciano, cada fin de semana venía a Murcia a ver a mis abuelos. Cuando me lo han preguntado siempre he dicho que soy murciano.

«El gol del Cartagonova me liberó, estaba bloqueado. La ansiedad es enemiga de los delanteros». «Subí con el Llagostera a Segunda y fue fantástico; quiero repetir con este club, la gente lo merece» alva Chamorro

-¿Pasó por la cantera del Murcia?

-No, nunca. Empecé muy joven en el Orihuela y siendo cadete me fichó el Villarreal. Pero siempre he tenido cerca al Murcia porque mi padre era un seguidor fanático de este equipo. Iba a La Condomina con él a ver fútbol de Primera y mi sueño era jugar un día en ese equipo. Era un niño y quería ser futbolista. Mi padre no quería ir a Elche o a Alicante, su corazón era murcianista.

-En veranos anteriores ya sonó para aterrizar en el Murcia.

-Sí, pero no pudo ser. Después me cansé de jugar en la Segunda B y busqué salir de España. Me fui a Portugal, donde estuve seis meses. Después fui al Barça B y a Hong Kong. Me veía muy encorsetado aquí y ya había jugado en varios equipos de esta categoría. Sentía que mi crecimiento se había estancado y no iba a más, busqué otras cosas.

-Solo ha jugado 16 partidos en Segunda, ¿cuál es el motivo?

-Para llegar a Segunda el camino es difícil. Los delanteros tenemos que hacer un temporadón y marcar muchos goles. Yo no he tenido esa suerte, o quizás no me lo he merecido. No he tenido esa posibilidad y por eso busqué fuera de España otros retos. Pero no cierro la puerta a llegar. Curto tiene 35 años y míralo, es un referente. Yo vine a Murcia con la ilusión de ascender y jugar en Segunda.

-¿Se arrepiente de su experiencia asiática? ¿Repetiría?

-Lo volvería a hacer. Como persona maduré muchísimo. Fuera de España me di cuenta que las cosas son más difíciles de lo que parece. Aquí todo lo ves muy fácil. Terminas de entrenar, te montas en tu coche y te vas a casa. En Hong Kong, además de hablar otro idioma, tenía que coger dos trenes para volver a casa. La experiencia fue muy buena pero la cultura es diferente, no piensan como los europeos. Son mucho más serios a la hora de relacionarse.

-Cuente alguna anécdota.

-Cuando estabas en las paradas de metro había filas enormes, pero no se colaba nadie. Si la cola arrancaba y te entretenías con el móvil, por ejemplo, te tocaban en el hombro para que no perdieras tu sitio. No imagino esa situación en España. Fueron diez meses, me lesioné, pero aprendí muchas cosas. Me tuve que desenvolver día a día.

-¿Se parece el Salva Chamorro que llegó al Cartagena al del Murcia?

-He cambiado en muchas cosas. Cuando llegué al Cartagena tenía 20 años y ahora tengo 27. Entonces estaba soltero y ahora tengo dos hijos. He madurado mucho y he sufrido un cambio radical. Era joven y no pensaba en lo que pienso hoy. Me tomo las cosas más en serio. Antes terminaba los partidos y pensaba en ducharme, vestirme y salir a cenar y tomar algo por ahí. Ahora no, me lo tomo de forma muy profesional, me cuido. La vida de un futbolista es corta. Son cosas que se aprenden con el paso del tiempo. Tuve dos hijos con 23 años y eso me hizo madurar. He cambiado mucho respecto al Chamorro del Cartagena.

-Si ya no sale por las noches, ¿a qué dedica ahora el tiempo libre?

-Tengo poco tiempo libre, y el que tengo se lo dedico a mis dos hijos. Me dedico a la familia. De vez en cuando voy con mi mujer al cine, pero poco más. Y a pasear.

-¿Por dónde lo suele hacer?

-Vivo en Los Alcázares porque mi mujer es de allí. Y está muy bien. Me gusta ir a la playa con los niños. No nos gustan las ciudades grandes. Con Hong Kong ya tuvimos suficiente.

-¿Tiene planes para el futuro?

-Creo que es pronto, pero sí que tengo cosas en mente. Me gustaría invertir en crear alguna empresa. Mi cuñado siempre me anima y lo haré cuando deje el fútbol.

-¿Qué diferencias hay entre el Real Murcia y sus anteriores equipos?

-El fútbol se vive con mucha presión aquí, en otros sitios donde he estado no la he sentido tanto. La gente por la calle te aprieta. En la zona de Los Alcázares y San Javier hay mucha gente del Murcia y te dicen cosas cuando te ven. La gente, en general, y vayan o no a la Nueva Condomina, está muy pendiente de lo que hace el Murcia. La presión la veo bien, creo que es necesaria.

-¿Tiene más presión ahora que hace meses, cuando no jugaba?

-Ahora con las lesiones de Curto y Pedro los aficionados me ven como delantero titular. Eso genera presión, pero la presión por estar arriba no es la misma que cuando estás abajo. Son distintas.

-¿Se acuerda del gol que falló en la Copa ante el Racing de Ferrol?

-Me fui para casa dándole muchas vueltas a la ocasión fallada. Mi mujer me animó, me dijo que otro día metería un golazo y se acabaría el problema. El vestuario me apoyó, me dijeron que me metiera en YouTube y buscara vídeos de delanteros de máximo nivel que han fallado ocasiones más claras. Me confié, por eso la mandé arriba.

-Su rendimiento, desde aquel momento, fue aumentando. Hasta que marcó el gol del Cartagonova. ¿Le liberó de la tensión?

-Me liberó. Estaba bloqueado. Nosotros, los delanteros, vivimos de meter goles. A partir de ahí me he sentido mejor. La ansiedad no es buena para esto, es una enemiga.

-Su celebración, pese a haber jugado en el Cartagena, no fue demasiado contenida.

-Lo medio celebré. No quise volverme loco. Lo celebré por mí, llegaba con una racha no muy buena. Contra el Ferrol fallé una ocasión muy clara en la que el balón me botó mal.

-Los delanteros siempre estáis en el punto de mira. Y si no que se lo digan a Benzema o a Luis Suárez.

-A mí me gusta Benzema, pero a ese nivel si juegas un partido malo te machacan. Me gustan los delanteros que son altos. Suárez también me gusta porque llega al área y no perdona. Desde niño siempre me gustó Ibrahimovic y Drogba.

-¿El vestuario ha cambiado en las últimas semanas? ¿Es bueno?

-Los jugadores hemos hablado cuando no hemos hecho bien las cosas. Este vestuario es muy bueno, sano, no ha habido problemas. He estado en otros vestuarios que sí han sido malos y en los que salíamos a jugar y se notaba que no nos llevábamos bien. El vestuario ha hecho posible que salgamos de abajo.

-¿Qué culpa tiene Salmerón?

-El equipo necesitaba un cambio. Salmerón ha dado con la tecla con la que no dio Sanlúcar. Ha cambiado cosas en el vestuario y en el terreno de juego. Ahora somos más solidarios y sabemos que nos tenemos que esforzar. Con Sanlúcar no estábamos contentos. No sé si es mano dura, pero Salmerón es muy serio a la hora de trabajar y se hace de respetar. Es muy estricto y al equipo le ha venido muy bien.

-¿Cuántos goles va a marcar?

-Para que una temporada sea notable hay que llegar a los 12 goles, a partir de ahí, sería de sobresaliente.

-¿Sueña con el ascenso?

-Con el Llagostera subimos a Segunda y fue muy bonito. Vivir esa sensación es fantástica, imagínate si lo consigo aquí en Murcia. Este club no se merece estar en Segunda B.

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