Fútbol | Segunda B

Más color en la grada que sobre el césped

Aficionados del Real Murcia, este sábado, en las gradas del campo Uva Monastrell. / Nacho García / AGM
Aficionados del Real Murcia, este sábado, en las gradas del campo Uva Monastrell. / Nacho García / AGM

La fiesta estuvo entre las aficiones, con récord de asistencia al campo Uva Monastrell

ALBERTO GÓMEZJumilla

El partido que se disputó este sábado en el estadio Uva Monastrell de Jumilla no fue un encuentro más. Con una afluencia de 1.200 personas se registró la mejor entrada de la historia desde que el recinto jumillano fue inaugurado en 1984. Los 800 seguidores del Real Murcia que se dieron cita para apoyar a su equipo se dejaron notar desde el primer momento. Buena parte de ellos se situaron en las gradas supletorias que dispuso el Jumilla en el lateral del campo que se encuentra enfrente de la tribuna del estadio. Fueron los aficionados granas que se sentaron en esta ubicación los más animosos y los que más se dejaron notar. Desde los asientos de la parte derecha de la tribuna no dejaron de cantar en ningún momento.

Desde una hora antes del inicio del encuentro la afluencia de público al estadio fue una constante. La afición del Murcia entró entre cánticos y haciendo de su presencia una fiesta, como ya hizo en el anterior partido fuera que disputaron los murcianistas en la ciudad deportiva del Granada.

Las autoridades tampoco se quisieron perder el derbi que se jugó este sábado en Jumilla. La expedición pimentonera estuvo encabezada por el presidente Miguel Martínez y el consejero Deseado Flores. Por el bando local, el dueño Li Xiang ocupó un puesto preferente en el palco. Esta zona fue remozada para el derbi y presentó unas barandas en los laterales que no estaban en partidos anteriores.

El director general de Deportes, Alonso Gómez; la alcaldesa de Jumilla, Juana Guardiola; la senadora del Partido Popular Severa González; el concejal de Deportes de Jumilla, Juan Manuel García; y el edil del PP jumillano Aitor Jiménez no se perdieron el derbi.

Lo cierto es que el juego practicado por uno y otro equipo no sirvió para animar en exceso a la grada, pero los cánticos y los vítores para murcianistas y jumillanos fueron una constante.

Los 400 seguidores locales tardaron un poco más que los 800 visitantes en entrar en calor, pero, mediada la primera parte, las fuerzas se igualaron y los ataques de cada conjunto vinieron acompañados de cantos de aliento.

Durante el segundo acto, el juego no mejoró en exceso, pero los últimos minutos se vivieron con intensidad entre los aficionados. Esa tensión por ver quién se podía llevar el partido de su lado también se trasladó a la sala de prensa del Uva Monastrell. Desde ese punto vieron muchos minutos del partido el director deportivo del Jumilla, Guillermo Fernández Romo, y su ayudante, Pedro Asensio. En más de una ocasión se escucharon gritos que salieron por la ventana de la sala de prensa coincidiendo, sobre todo, con acciones de ataque de los locales.

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