Real Murcia

El CSD confirma a De la Vega como dueño del Real Murcia

Mauricio García. / V. Vicéns / AGM
Mauricio García. / V. Vicéns / AGM

La decisión no pacifica el Real Murcia, porque Gálvez no la acepta y se agarra a la presidencia. Ante la negativa del oriolano a dejar el sillón, el mexicano tendrá que acudir al Juzgado de Primera Instancia de Sevilla para terminar la compra del club grana

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Mauricio García de la Vega ha dado otro paso de gigante para recuperar el control del Real Murcia, pero Víctor Gálvez se resiste a abandonar su sillón presidencial. El Consejo Superior de Deportes, el máximo organismo del deporte español, ratificó ayer la resolución del TAS, es decir, que la compra de las acciones del mexicano a Moro es legítima y que tiene, por tanto, todas las papeletas para convertirse en el dueño del Murcia, aunque el actual Consejo de Administración del club no se lo va a poner fácil.

Víctor Gálvez, un hombre de fuertes convicciones, piensa resistir y no abandonará la Nueva Condomina hasta que no se lo ordene un juez, demostrando así que no le asustan las dos últimas resoluciones del TAS y el CSD en contra de sus intereses ni tampoco las posibles consecuencias de quedarse más tiempo a los mandos del Murcia.

LA GUERRA POR EL MURCIA, PASO A PASO

1. Mauricio García de la Vega ejecuta la compra del club el 7 de marzo de 2018
Días después, y negando este hecho, Moro cede las acciones a través de un poder a Víctor Gálvez, que el 11 de abril se nombra presidente en una Junta de Accionistas cargada de polémica y en la que García de la Vega tuvo prohibida la entrada.
2. El TAS y el CSD dan la razón a García de la Vega
El tribunal suizo resolvió que la compra de las acciones por parte del mexicano fue legal y que Moro, como propietario anterior del 84% de las anteriores, estaba obligado a inscribir en el libro de socios del Murcia a De la Vega. El CSD confirmó ayer lo dicho por su superior jerárquico.
3. De la Vega tendrá que acudir a la justicia ordinaria
Una vez que Gálvez ya ha dicho que no se piensa marchar hasta que lo diga un juez, el mexicano tiene que seguir batallando. Primero debe acudir a un Juzgado de Primera Instancia de Sevilla (sede de la empresa de Moro) para terminar de registrar su compra del 84% de las acciones, para después solicitar en un juzgado similar de Orihuela (sede de los Gálvez) la segunda venta que hizo Raúl Moro a Gálvez Brothers. Una vez que cumpla estos requisitos, podría pedir medidas cautelares para frenar la ampliación de capital de Gálvez.

Estaba equivocado Toni Hernández cuando aseguró el pasado miércoles en Cobatillas que el TAS y el CSD no tenían nada que ver. El Consejo Superior de Deportes se ha limitado a reconocer lo que ya aseguró el tribunal suizo el pasado 31 de julio, cuando reconoció que García de la Vega era el propietario del Real Murcia. «Este órgano autoriza a la mercantil Iconos Nacionales (propiedad de Mauricio García) la adquisición de 1.074.449 acciones de la serie A y 3.919 de la serie E del Real Murcia con lo que pasaría a ostentar el 84%», dice en su resolución el organismo deportivo.

Una vez que formalice la compra del 84% de las acciones, Mauricio podrá pedir medidas cautelares para frenar a Gálvez

Por lo tanto, ambas instancias no hacen más que confirmar que Miguel Martínez, Deseado Flores y Raúl Moro echaron a García de la Vega de la Nueva Condomina cuando este ya era el propietario de la entidad y que los dos consejeros que se negaron a ello, Gabriel Torregrosa y Juan Merino, tenían razón al oponerse al desplante y al reconocer que el dueño era el mexicano.

Pero el asunto, pese a las dos resoluciones, no está resuelto. Gálvez se ha ganado al murcianismo con su mensaje llano y directo, firmando futbolistas a base de talonario que parecían a años luz de un club tan endeudado como el grana y lanzando un mensaje de optimismo para el futuro. El problema no lo generó él y sí Raúl Moro, que firmó un contrato en diciembre de 2017 que contenía una cláusula de compra que García de la Vega ejecutó el pasado 7 de marzo. O sea, que antes de ceder el club al oriolano a través de un poder se lo había vendido a Mauricio.

Inscripción de las acciones

El Tribunal suizo fue más allá que el Consejo Superior de Deportes hace nueve días cuando condenó a Corporación Empresarial Augusta, empresa de Moro, a «realizar todos los actos necesarios para materializar la transmisión de las acciones a favor de Iconos Nacionales (propiedad de De la Vega), incluyendo la inmediata inscripción de las acciones a favor de Iconos Nacionales, tanto en el libro de accionistas del Real Murcia como ante el CSD». Con lo cual, si a Gálvez lo apoya una parte de la masa social del Real Murcia, a García de la Vega lo apoyan el CSD y el TAS o, lo que es lo mismo, los dos organismos por los que se rige el deporte español.

La clave ahora es saber de qué forma se va a producir el relevo en la cúpula del Real Murcia, si será por las buenas o por las malas, aunque la rueda de prensa de Víctor Gálvez de ayer con motivo de la resolución del CSD no deja lugar a dudas: el de Molins no saca la bandera blanca, no se rinde y peleará hasta el final. En el supuesto caso de que la solución fuera pacífica, le tocaría a Raúl Moro, en representación del 84% de las acciones del club que vendió a García de la Vega, solicitar al Consejo que preside Gálvez a inscribir al mexicano como propietario de la entidad en el libro de socios. En este caso, García de la Vega solo tendría que esperar a la Junta de Accionistas del 4 de septiembre para introducir en el orden del día la destitución del Consejo, tomar las riendas de la entidad y echar atrás la ampliación de capital con la que no está de acuerdo. Pero eso no va a pasar, al menos tras comprobar las posturas de ambas partes, y la lucha continuará en los juzgados y también en la grada, donde los aficionados del Real Murcia entienden que Gálvez se ha rascado el bolsillo pero que García de la Vega es el dueño legítimo de una entidad que dentro de dos semanas tendrá que empezar a pelear por el ascenso a Segunda.

Mientras que la resolución del CSD ya ha señalado a Raúl Moro que tiene que agarrarse a la jurisdicción contencioso-administrativa si quiere recurrir su decisión, García de la Vega también tiene que acudir a la justicia para seguir reclamando sus derechos. El mexicano tiene dos cosas que hacer: ejecutar el laudo del TAS y al mismo tiempo pedir la nulidad de la segunda venta que hizo Raúl Moro a Gálvez Brothers.

En el primero de los casos, De la Vega está obligado a acudir al Juzgado de Primera Instancia de Sevilla, sede de Corporación Empresarial Augusta, la empresa de Moro. El objetivo: que se termine de ejecutar su compra ya que no está inscrita en el Registro Mercantil. García de la Vega tendrá que acudir a Sevilla para este trámite al ser la sede social de la empresa de Moro que tiene que traspasar el 84% de las acciones. Si Moro no atiende a este proceso puede ser el mismo magistrado el que obligue al Registro Mercantil a inscribir la compra.

Al mismo tiempo, García de la Vega podría pedir la nulidad en el Juzgado de Primera Instancia de Orihuela, sede de la firma Gálvez Brothers, de la segunda venta hecha por Moro, que en este caso sí esta inscrita en el Registro Mercantil.

Para que estos dos pasos ya descritos no se demoren en el tiempo, García de la Vega podría solicitar en el Juzgado Mercantil de Murcia, la sede del Real Murcia, medidas cautelares contra los actuales gestores del club. Incluso la anulación de pleno derecho de la ampliación de capital, en caso de producirse, y hasta solicitar, con carácter retroactivo, la anulación de todos los actos realizados por Miguel Martínez y Gálvez, los dos últimos presidentes.

García de la Vega, que no quiere hacer declaraciones públicas, asegura que está preparando la estragia judicial con sus abogados y que en los próximos días seguirá dando pasos para recuperar el club grana.

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