Deseado Flores, juez y parte en la guerra por el trono del Murcia

Deseado Flores, la pasada semana, en Cobatillas. / javier carrión / agm
Deseado Flores, la pasada semana, en Cobatillas. / javier carrión / agm

Atrajo a Raúl Moro y De la Vega al club grana, hizo una plantilla muy costosa y se mantiene en el poder, tras los numerosos vaivenes

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

En la guerra por el poder entre Raúl Moro y Mauricio García de la Vega conocemos a los actores principales, aunque hay otros secundarios que son también importantes. Uno de ellos es Deseado Flores, expresidente del Cartagena y artífice de la llegada de Moro al Murcia. Vendió al extremeño, junto a Miguel Martínez y Pedro Contreras, como dueño de un holding empresarial que facturaba más de 150 millones de euros al año.

Lo peor de Deseado Flores, más allá de lo deportivo, fue no saber medir el riesgo de elaborar una plantilla desorbitadamente cara en relación a la delicada situación económica del Murcia. Se jugó el futuro de un club de más de cien años de historia a una sola carta. Elaboró un presupuesto de la plantilla sustancialmente mayor que el de un año atrás, pero no incluyó entre los gastos los pagos a Hacienda y Seguridad Social.

Además se permitió lujos caros para un club en bancarrota, como alojar en hoteles a futbolistas que aterrizaban en Murcia, más allá de los dos días de cortesía que acostumbraba a pagar el club. Hizo lo mismo con Juanma Barroso, secretario técnico 'fantasma' que ayudó a Flores. Un Barroso que tuvo incidencia en los fichajes, aunque no fue presentado. La fiesta de los hoteles le costará al Murcia cerca de 30.000 euros.

Constantes primas

Deseado Flores fue un director deportivo poco convencional. Montó un circo para fichar a Biel Ribas para hacer daño a su exsocio Paco Belmonte, presidente del Cartagena. No ha viajado apenas con el Murcia lejos de la Nueva Condomina y rara vez se dejó ver por Cobatillas, aunque sí ha premiado a su plantilla con constantes primas, tanto individuales como colectivas, algo inaudito en un club con la soga al cuello. Tanto él como Moro barruntaron la posibilidad de liquidar el club tras el embargo de la taquilla contra el Barça por parte de Hacienda, aunque el resto del Consejo frenó esa posibilidad y también sobrevivió a la moción de censura que plantearon Stefan Settels y Enrique López, que cuestionaron su gestión económica, una situación que acabó con los dos representantes de los accionistas fuera del Consejo.

Flores, cuando comprobó en octubre de 2017 que Moro ya no pondría más dinero en el Murcia, buscó a Mauricio García a través de un amigo común. Pero el mexicano, que mantuvo la confianza en el manchego, ahora se siente traicionado por un Deseado que ha vuelto a agarrar el poder.

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