Fútbol | 'Playoff' a Segunda

El Murcia sale vivo de Mestalla

Curto va a disparar inquietado por Gregori. /LOF
Curto va a disparar inquietado por Gregori. / LOF

El equipo grana, que se mostró cansado y superado en ocasiones por el filial ché, pudo llevarse un empate de Valencia con las ocasiones de Guardiola y Elady

José Otón
JOSÉ OTÓNValencia

El Murcia se lleva un mal resultado de Valencia, pero aún no está muerto. Igual que protagonizó una remontada en los dos últimos meses de competición para meterse en el 'playoff', ahora puede voltear una situación adversa a un solo partido. Una derrota que se puede ver de dos formas. Al equipo de Vicente Mir le fallaron las fuerzas y se vio superado, durante muchos minutos, por un Mestalla con más energía y calidad que tuvo ocasiones para hacer más goles. Pero al mismo tiempo, el 2-1 deja la eliminatoria abierta y también cierto mal sabor de boca en un equipo, el de Mir, que pudo empatar el choque en la segunda parte con dos ocasiones mayúsculas de Guardiola y Elady, de esas que no ha fallado el equipo grana en las últimas semanas. La eliminatoria está abierta y el Murcia tendrá que apelar a una Nueva Condomina llena de gente que atemorice a este filial que tiene defectos, aunque este domingo los murcianos no los explotaran al cien por cien.

2 Valencia Mestalla

Sivera, Nacho Vidal, Toni Lato, Iván Zotko, , Charlie Dean, Grego Sierra, Nacho Gil, Quim Araujo, Rafa Mir (Jordi Sánchez, min. 72), Eugeni (Cifu, min. y Sito (Alberto Gil, min. 54).

1 Real Murcia

Simón Ballester, Juanjo, Pumar, Golobart, Josema, David Sánchez, Rayco, Armando, Sergi Guardiola, Víctor Curto (Elady, min. 81) y Javi Saura (Adri Cruz, min. 73).

goles
1-0, min. 34, Quim Araujo. 1-1, min. 44, Armando. 2-1, min. 58, Araujo.
árbitro
Alexandre Alemán Pérez (Comité Territorial de Las Palmas). Mostró tarjetas amarillas a Golobart, David Sánchez, Pumar, Zokto y Elady.
incidencias
Mestalla, terreno de juego en perfectas condiciones, cerca de 20.000 aficionados presenciaron el choque de ida de la segunda ronda de la fase de ascenso a Segunda.

Los prolegómenos del choque estuvieron cargados de emotividad. Desde el mediodía, en los aledaños del mítico campo de Mestalla, los seguidores del Real Murcia se hicieron notar. Como si demandaran el sitio que pertenece a un equipo histórico que sobrevive en Segunda B pero que reclama un sitio en el fútbol profesional. Incluso, en la llegada del equipo de Vicente Mir al estadio valenciano, las previsiones se quedaron cortas cuando más de 2.000 aficionados granas estuvieron esperando la llegada de su equipo. Después, en la grada, más de 4.000 convirtieron el fondo sur de Mestalla en una caldera. El partido, por todas las connotaciones que lo rodeaban, era para valientes, para jugadores que no se arrugaran. Por eso Mir quiso contar sí o sí con Golobart en el once titular, a pesar de que tuviera que jugar infiltrado para soportar el dolor en su pie.

El choque arrancó a toda velocidad. A los dos minutos Curto se probó desde fuera del área con un disparo que salió mordido, mientras que Sergi Guardiola hizo lo propio tres minutos más tarde. El Murcia tenía ganas, parecía el de las últimas semanas, presionó muy arriba y recuperó muchos balones. Pumar buscaba una y otra vez centros al área cargados de veneno. Hasta que el Mestalla se estiró y provocó una amarilla, demasiado rigurosa, para Golobart. El choque parecía controlado por los de Vicente Mir, pero con un filial rápido y vertiginoso, era una sensación engañosa. Además el colegiado dejaba jugar y el balón estaba muy vivo. No era el escenario que beneficiaba al Murcia, que no se sentía cien por cien seguro.

Armando se probó desde fuera del área al cuarto de hora y un minuto más tarde el juez de línea pitó el tercer fuera de juego consecutivo a los granas tras una combinación entre Curto y Guardiola que había dejado al murciano con una buena posición de disparo. Los granas se cargaban de amarillas mientras que los locales se iban de rositas a pesar de la dureza que mostró en algunas acciones. Hasta que el choque, que parecía controlado por los granas, cambió. El Murcia comenzó a sufrir debido a la lentitud de Golobart en los balones en largo y a la fragilidad de Pumar, que sufría con las triangulaciones valencianistas en su banda. El gran susto llegó cuando David Sánchez se durmió a la hora de sacar un balón, Sito le robó la cartera y el centrocampista grana lo derribó cuando era el último defensor. El colegiado, que estimó que el jugador valenciano estaba muy escorado, solo le enseñó la amarilla en un acción que pudo ser roja y cambiar el partido.

El Murcia estaba torpe atrás, inseguro. Una sensación de la que se contagió Simón. El portero murciano, inmaculado desde que Mir le diera la titularidad hace unos meses, cometió un error de principiante al no atajar un disparo relativamente fácil de Araujo que se coló entre sus piernas. El golpe dejó aturdido a un Murcia que se mostró débil ante la intensidad del filial valencianista en los minutos siguientes. Pero cuando peor estaba el Murcia, pidiendo la hora para ir al vestuario y tomar oxígeno, llegó la jugada de Sergi Guardiola por la banda derecha, su centro al área y el remate fallido de Rayco. El canario, que molestó al portero local, tocó el rechace lo suficiente para dejárselo a Armando para que el murciano fusilara el balón a la red. El Murcia había superado su peor momento en el partido, empatando un choque que parecía que se escapaba de sus manos.

Un nuevo espíritu

El Real Murcia arrancó la segunda parte con energías renovadas, con las buenas sensaciones que había dejado el gol de Armando, pero también cargado de tarjetas, con David Sánchez, Golobart y Pumar en la cuerda floja. Además tuvo más el balón con más criterio y estuvo más tranquilo. Consiguió adormilar a un Valencia B aturdido por el empate. El centro del campo grana parecía más consistente que en la primera parte. Hasta que una pérdida en la parcela ancha, un error en la marca de Pumar y un centro al área de Gil, acabó con un remate desde la frontal de Araujo, que colocó el balón en la escuadra de Simón. El Murcia, como cuando recibió el 1-0 en la primera mitad, cayó a la lona y casi recibe el tercero en una jugada de estrategia que Dean no logró rematar de forma certera. Hasta Rafa Mir, en un error del colegiado que no señaló una falta sobre Juanjo, pudo marcar en otra ocasión clara en la que cruzó demasiado el balón.

Cuando peor estaba, el Murcia volvió a encontrar oxígeno con Sergi Guardiola, que tras recibir en la banda una asistencia de Josema, logró irse de su marcador y se plantó delante de Sivera. El problema fue que, con Curto en el segundo palo y Javi Saura llegando por el centro, el jumillano decidió jugársela él solo y disparar a puerta. El balón que pudo ser el empate, lo sacó Zokto bajo de los palos y casi sin querer. El equipo grana necesitaba buscar un gol más, pero sin volverse loco, el 3-1 podía tirar al traste el sueño grana. Por eso Mir dio entrada a Adri Cruz y sentó a Javi Saura, buscando reforzar la medular.

Pero el partido no cambio en exceso. Cuando sí pudo hacerlo fue con la entrada de Elady, que entró en puesto de Curto, ya que el jienense se encontró solo ante el portero tras un pase en largo. Pero el extremo se asustó con la situación y no pudo batir a un Sivera, que hizo la parada de la tarde, dejando la eliminatoria algo más decantada para los valencianos que para los murcianos que ahora están a un solo gol de poder llegar a una gran final que supondría medio ascenso.

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