Adiós a la cima tras un duelo nefasto

Chrisantus intenta batir a Luque en una acción dentro del área del Betis Deportivo. /Javier Carrión / AGM
Chrisantus intenta batir a Luque en una acción dentro del área del Betis Deportivo. / Javier Carrión / AGM

Tremendo patinazo del Murcia ante una afición más numerosa que nunca

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

El Real Murcia pasó en noventa minutos de creer en el liderato a perder todas las posibilidades matemáticas de acabar primero al final de la primera fase de la Liga. La euforia acumulada en las últimas semanas con las victorias épicas ante el Granada B, Extremadura y Badajoz se transformó en tristeza cuando Yuste Querol pitó el final de un encuentro ante el Betis Deportivo que fue un baño de realidad para un equipo que rompió una racha de ocho jornadas consecutivas sin cosechar la derrota. Pero los de Salmerón, que este domingo tiraron de casta, no encontraron la magia de otras veces y volvieron a caer en casa ante un filial descendido a Tercera que conduce a los granas al camino largo para buscar el ascenso a Segunda.

0 Real Murcia

Biel Ribas, Pedro Orfila, David Mateos, Charlie Dean, Forniés, David Sánchez (Carlos Martínez, min. 53), Juanma Bravo, Armando, Elady Zorrilla (Pedro Martín, min. 53), Santi Jara y Chrisantus.

1 Betis Deportivo

Luque, Juanjo, Redru, Jesús Pozo (Carlos, min. 69), Nacho, David, Robert (Baena, min. 84), Julio Gracia, Aitor Ruibal, Abreu e Iván (Julio Alonso, min. 74).

Goles:
0-1, min. 20, Jesús Pozo.
Árbitro:
Daniel Yuste Querol (Comité Valenciano). Mostró tarjetas amarillas a David, Pedro Orfila, Forniés, David Mateos, Nacho, Fran Carnicer, Carlos Martínez y Elady Zorrilla. Expulsó con roja directa a Aitor Ruibal.
Incidencias:
Jornada 36 del Campeonato Nacional de Liga en el grupo IV de Segunda División B. Terreno de juego en perfectas condiciones. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Chuchi García, exjugador grana fallecido la pasada semana.
El público:
13.901 espectadores en la Nueva Condomina. La mejor entrada de la temporada, por encima de la registrada ante el Cartagena y el Extremadura.

En los veinte primeros minutos de partido el Real Murcia atacó más con el corazón que con la cabeza y solo asustó a Luque con disparos que no fueron entre los tres palos. Mientras, el filial bético, jugando siempre desde atrás, consiguió crear dos ocasiones de peligro, primero con una volea desviada de Abreu y después con una gran jugada de Robert y Aitor Ruibal que se estrelló en un defensa local. Hasta que llegó una falta lateral que Jesús Pozo remató de cabeza y con potencia al fondo de la red. Fue un jarro de agua fría para un Murcia que necesitaba más profundidad ante un rival débil defensivamente.

Los de Salmerón reaccionaron con dos disparos desviados de Juanma Bravo y Santi Jara, pero no podía disparar entre los tres palos. Hasta que en el tramo final de la primera parte apretaron de verdad, con una doble ocasión que mereció ser el empate grana. Primero con un disparo de Elady que, tras estrellarse en el larguero, botó en la línea de gol y, después, con el rechace que David Sánchez estrelló con el portero visitante. El equipo grana intentó después amedrentar con balones aéreos a la joven defensa bética, pero así tampoco encontró el camino del gol. En la segunda parte necesitaba apelar otra vez a la heroica, otra remontada.

La revolución de Salmerón

El Real Murcia necesitaba una marcha más. Salmerón puso a calentar a Jordan y Fran Carnicer, pero tiró de Carlos Martínez, el jugador que le sirvió de revulsivo en las dos últimas semanas. Los granas dieron un paso más y la grada comenzó a creer en otra remontada, en otro duelo a cara de perro con final feliz. Como frente al Badajoz, el Extremadura o el Granada B. Pero el Betis Deportivo, que mostró personalidad, decidió defenderse buscando el segundo gol. De hecho, en una jugada en superioridad de los atacantes béticos Julio Gracia pecó de individualista y apostó por disparar cuando tenía otras opciones, mientras que un minuto más tarde fue Iván Navarro el que disparó muy flojo para que atajara Biel Ribas sin problemas.

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Después llegó una mejora tímida de los locales a base de casta y que propició que en un centro lateral Elady rematara dentro del área pequeña, aunque Pozo, el autor del gol, evitó que entrara. Una acción que se repitió solo unos minutos más tarde y que el defensor verdiblanco volvió a abortar con otra acción providencial. El juego del Murcia era embarullado, atacaba más con el corazón que con la cabeza, y con demasiadas prisas. El técnico grana decidió tirar la casa por la ventana en un partido clave para apurar sus opciones de acabar primero y, después de dar entrada a Carlos Martínez por David Sánchez, metió a Fran Carnicer en puesto de Charlie Dean, un central. Demasiados jugadores ofensivos para el estilo de Salmerón.

La apuesta ofensiva de Salmerón llegó tras el descanso, pero el Murcia siguió sin acercarse al gol

El ritmo del choque creció, era mucho más abierto que al principio, con dos equipos necesitados. El problema era que los granas dejaron espacios y el Betis Deportivo tuvo dos ocasiones claras para sentenciar, primero con una vaselina de Aitor Ruibal que sacó con la punta de los dedos Biel Ribas, y después con un disparo de centrado de Iván que volvió a detener el portero balear. Salmerón hizo su último cambio y dio entrada a Pedro Martín, otro delantero. Tras la derrota matinal del Melilla el 'playoff' estaba asegurado y no tenía nada que perder.

Los granas desperdician una ocasión de oro para ganarse a una afición que acudió en masa

Una vez tras otra el equipo grana se estrelló con la defensa verdiblanca, que se mostraba firme ante un Murcia que atacaba sin orden ante un equipo que se iba directo a Tercera. Pero el conjunto de Salmerón no tuvo la soltura de otras ocasiones, y a pesar de los seis minutos de prolongación y la expulsión de Aitor Ruibal, se perdió en guerras infructuosas para sus intereses frente a los jóvenes verdiblancos. Un patinazo fatal justo en el partido que parecía más fácil de todos los que le quedaban hasta el final de la Liga y que fue una auténtica trampa mortal para un equipo que ya puede empezar a preparar el 'playoff', aunque nunca como primero.

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