Dos estilos opuestos se citan en el derbi

Manolo Sanlúcar da instrucciones desde la banda. / Vicente Vicéns / AGM
Manolo Sanlúcar da instrucciones desde la banda. / Vicente Vicéns / AGM

Sanlúcar, un técnico curtido como jugador en Segunda B, se mide a Planagumà, un experto en filiales. Ambos arrancaron el año con un 4-3-3, dibujo que el técnico grana ha tenido que modificar tras el mal arranque liguero y que al universitario le hizo ganar las tres primeras jornadas

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Manolo Sanlúcar y Lluís Planagumà son técnicos con un perfil antagónico. Ambos dirigen a dos clubes que buscan el ascenso, aunque con un estilo diferente. Las trayectorias que les llevaron a los banquillos del Real Murcia y del UCAM, tampoco son similares. También viven los partidos de forma distinta: Planagumà es muy eléctrico y Sanlúcar, más tranquilo. El técnico grana, nacido en Bornos (Cádiz) hace 45 años, se curtió como jugador en los campos de Segunda B hasta los 39 años, cuando colgó las botas en el Ceuta. Xerez, San Fernando, Racing Portuense, Puerto Real y Ciudad de Murcia fueron algunos de sus equipos. Como entrenador su trayectoria es aún escueta ya que, tras estrenarse con el Mairena, solo ha pisado la Segunda B con el Algeciras y el Villanovense. Su buena temporada con el equipo extremeño le permitió acceder al club grana.

El aterrizaje de Lluís Planagunà en los banquillos fue distinto. Jugador hasta los 17 años, hizo sus primeros pinitos como entrenador a los 15, mientras que a los 17, cuando colgó las botas, se hizo cargo de los benjamines del Espanyol. Nacido en Barcelona en 1980, es ocho años más joven que su contrincante el próximo sábado. Planagumà pasó 11 años en la cantera del club perico, entidad en la que dirigió al equipo benjamín, alevín, infantil, cadete y juvenil. Después de pasar tres años dirigiendo al filial del Villarreal, volvió al club blanquiazul para dirigir al Espanyol B, al que dejó en mitad de la tabla en el grupo III de Segunda B.

Después, y precedido de una gran fama como entrenador que sabe sacar partido a la gente joven, se comprometió con el Granada B, al que no pudo meter en el 'playoff' la pasada campaña, en la que llegó a dirigir en una ocasión al primer equipo nazarí en Primera. Eso sí, consiguió sortear las dificultades de un club que descendió a Segunda y en el que acababan de aterrizar nuevos propietarios. Después de su experiencia en Granada, decidió salir del circulo de filiales en el que siempre se movió y fichó por un club con la exigencia del UCAM, recién descendido y con el difícil objetivo de volver al fútbol profesional en un año. Planagumà ha arrancado el curso de mejor forma que Sanlúcar, pero ambos se juegan algo más que tres puntos en el derbi del próximo sábado.

Mientras que el entrenador del Murcia colgó las botas con 39 años, el del UCAM empezó a entrenar con 15El universitario es un técnico eléctrico que no para de dar instrucciones; el grana es más observador

Mateos sí o sí

En cuanto a los estilos de sus equipos, ambos empezaron la temporada jugando con un 4-4-3, con solo un delantero en punta y tres pivotes en la medular. Pero Sanlúcar, tras pinchar en las dos primeras jornadas de Liga y ofrecer una mala imagen, cambió y decidió apostar por un 4-4-2, con dos delanteros en el once titular. Desde entonces, el Murcia ha elevado sus prestaciones y se ha destapado como un equipo goleador. A Sanlúcar le costó dar varias vueltas al equipo, sacrificando a jugadores como Fernando Llorente y Fran Carnicer, fichados para ser titulares. El UCAM también tiene cosas que mejorar. A pesar de las tres primeras victorias ligueras, el Cartagena destapó algunas de sus carencias. Al menos en el centro del campo, donde aún no tiene un estilo definido. Le cuesta cocinar el fútbol.

Para el choque del sábado, ambos conjuntos tienen problemas atrás. Planaglumà no podrá contar Rafa Páez, que ayer entrenó separado del grupo, mientras que Sanlúcar quiere recuperar a David Mateos, una prioridad para el gaditano. El que está descartado es Fede Vega, con una microrrotura en los isquiotibiales que no le dejó viajar a Melilla.

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