Gálvez busca un director deportivo un mes después del cese de Carmona por «motivos económicos»

Los fuertes recortes y el acierto del vitoriano en la campaña invernal relanzaron al conjunto grana y adelgazaron la nómina mensual

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Parece un sinsentido. El pasado 20 de marzo, el Real Murcia prescindió de Pedro Gómez Carmona, director deportivo que le ha cambió la cara al equipo grana en la segunda vuelta. Una decisión que incluso parece más sorprendente ahora, cuando el Real Murcia, en palabras de Víctor Gálvez, busca nuevo director deportivo, un nuevo fichaje que aumentará las pérdidas de un club que tendrá que abonar el finiquito del anterior y el coste del nuevo.

Y eso que el económico fue el argumento esgrimido por el entonces presidente Miguel Martínez para echar a Carmona, una decisión que nada tuvo que ver con el rendimiento deportivo, ya que el Real Murcia aumentó su potencial de la mano del vitoriano, que abarató los costes de la plantilla fichando jugadores más baratos y de mejor rendimiento, con respecto a los que salieron en enero.

Empezando por Salva Chamorro, que llegó al equipo grana tras dos años muy irregulares entre Portugal, España y Hong Kong. El oriolano, que solo marcó dos goles en el Murcia, firmó un contrato con el conjunto grana de 9.000 euros brutos al mes, ayuda para casa y premios por goles aparte. Un sueldo desmesurado para la Segunda B y que contrasta con lo que recibe ahora Chrisantus (4.200), el nuevo goleador grana y fichaje que cerró de forma personal Gómez Carmona en el penúltimo día de mercado. Un camino que también recorrieron otros futbolistas que llegaron al Murcia en la etapa de Deseado Flores como director deportivo, quien, al contrario de los que es normal en Segunda B, garantizaba a los futbolistas el cobro de doce mensualidades en lugar de diez u once, como es habitual.

Ongenda, los más baratos

Como Fede Vega (7.700 euros brutos al mes, premios aparte), Fernando Llorente (7.500), Álex Ortiz (6.500) y Abel Molinero (6.000), extremo que ha pasado a cobrar 1.500 euros al mes en el Barakaldo. A todos ellos, que también cobraban los premios aparte, les han sustituido jugadores que dan un rendimiento más alto a un menor precio. Charlie Dean, al que Gómez Carmona conoce bien de los años que ambos coincidieron en el Valencia Mestalla, cobra 4.000 euros brutos al mes, cantidad ligeramente superior a lo que cobran Molo y Carlos Martínez (3.500). Incluso los jugadores que llegaron en peor estado de forma cobran menos, como Pallardó (3.000) y Ongenda (2.500), a pesar de tener ambos bagaje en Primera. A todos ellos los fichó personalmente Gómez Carmona.

Pero una de los datos más llamativos es la cantidad de premios que los jugadores que se marcharon tenían pactados en sus contratos, tanto por goles como por partidos ganados y otras variables. Unos premios (8.000 euros por bloques de 5 goles o 300 euros por sumar varios partidos ganados, entre otros) que estos jugadores cobran sí o sí, con independencia de si hay ascenso al final de año o no. Para los que han llegado en invierno la situación es diferente ya que, aunque han pactado algunos premios en sus contratos, solo los cobrarán si el Murcia asciende categoría al final de temporada.

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