Real Murcia

«Gálvez me exige y a la vez me da confianza; sé dónde estoy»

Manolo Herrero, ayer, en el palco de la Nueva Condomina. / Javier Carrión / AGM

«Tener el balón por tenerlo no da puntos, hay que llevar la iniciativa para atacar y hacer goles», dice el técnico sobre cómo jugará su equipo

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Manolo Herrero (Jaén, 1970) es un hombre humilde que derrocha sencillez. Hijo de comerciantes, no se ha hecho millonario con el fútbol, pese a que defendió la camiseta de equipos como el Jaén, Granada, Valladolid, Marbella y Córdoba, entre otros. Era un centrocampista llegador, con capacidad ofensiva. Por eso hay tantos futbolistas de su mismo corte en el nuevo Real Murcia e intenta que sus equipos jueguen bien. Pero su camino no ha sido de color de rosa. Consiguió dos ascensos a Segunda como futbolista y uno como entrenador, pero tiene una herida que aún no ha suturado: un descenso traumático a Segunda B con el Jaén, cocido en los últimos ocho minutos de un partido que nunca olvidará. Solo el ascenso con el Murcia, su objetivo en los próximos diez meses, puede servirle de consuelo.

-¿Cómo será su Real Murcia?

-Quiero que sea un conjunto dominador, que lleve la iniciativa en el juego. Pero intentaremos ser un equipo equilibrado en defensa que encaje pocos goles. Buscamos tener un buen trato de balón, jugar en el campo contrario y hacer bien las transiciones. No es fácil, casi toda la plantilla es nueva y hay que acoplarla, pero lo vamos a intentar, como siempre he hecho en los clubes en los que he estado. Sería más fácil ser un equipo que no se complicase y que abusase del juego directo, pero nosotros vamos a buscar un modelo que necesita más tiempo; si lo asimilamos, vamos a ser mejor equipo.

«No tengo miedo, confío en mi trabajo, la presión la tomo con naturalidad. Sé de la necesidad del club»

-Justo al contrario que la pasada temporada con Salmerón.

-No debo hablar de lo anterior. Los estilos no son ni mejores ni peores. Si lo que decides hacer lo haces bien, serás efectivo. Nosotros hemos cambiado mucho el perfil de jugadores. Todos los modelos de juego son respetables. Tener el balón por tenerlo no te da ningún punto. Hay que tenerlo para atacar y hacer gol. No soy un romántico del fútbol ni me gusta solo atacar. El año pasado miMelilla fue el equipo menos goleado de toda la Segunda B.

-O sea, que usted no es de los que estrechan el campo para incomodar al rival, como el Barcelona y los equipos grandes.

-No, a mí me gusta jugar en espacios grandes donde el jugador pueda demostrar su potencial. El jugador, en campos pequeños, se protege mucho más y se ven menos las carencias. Pero estamos en una categoría que no va sobrada de calidad. No podemos pretender jugar como el Barcelona, nos equivocaríamos. Tenemos que buscar un equilibrio y eso nos llevará al éxito.

«Es agradecida, cuando se le da algo, responde; y es exigente, pero acude al campo cada domingo»

-¿Es un técnico enérgico, asfixiante para los jugadores?

-No me considero un entrenador que agobie al jugador. Le exijo un orden, pero le doy libertad. Quiero que el futbolista se sienta cómodo, que tenga confianza. No suelo recriminar a los jugadores. Entiendo que en el fútbol se cometen errores y forman parte del juego.

-Ha asumido un reto complicado.

-No tengo miedo. Tengo mucha confianza en mi trabajo, en mi cuerpo técnico, en los jugadores, en el club en el que estoy y en la afición. Creo que vamos a hacer un buen año.

-Y la presión, ¿la siente?

-La presión la tomo con naturalidad, soy consciente de que en un club como el Murcia la exigencia es máxima, por su afición e historia. Necesita estar en una categoría superior. Vengo a trabajar con humildad para estar arriba al final de temporada y poder conseguir el ascenso.

-¿Qué le transmite Gálvez?

-Un poco de todo. Me transmite confianza pero también la exigencia que conlleva estar en este club. Estamos en un club donde el nivel de exigencia es máximo y debemos ser conscientes desde que empecemos a competir el 26 de agosto. Tenemos que luchar toda la temporada en la zona alta de la tabla.

-Ya sabe lo que es defender la camiseta de equipos con exigencia.

-Pasé por equipos muy exigentes como la Ponferradina y el Hércules, además de en los que jugué. El ascenso lo demanda todo el mundo, pero es muy difícil de conseguir. Hay 80 equipos y solo 4 lo consiguen. Tenemos que hilar muy fino y hacer las cosas muy bien. Hay otros diez o doce conjuntos que también necesitan un ascenso urgente.

«Si no disfruté más de esa experiencia fue porque no tenía condiciones, no le echo la culpa a nadie»

-¿Qué le parece la afición grana? Más de una vez ha visto partidos en la Nueva Condomina.

-Es una afición muy agradecida. En el momento en el que se le da algo, responde. A mí me gusta que las aficiones sean exigentes, pero que vengan al estadio. No me gusta que sean exigentes desde su casa o desde el bar. Este club tiene una afición exigente pero que a la vez viene a apoyar a su equipo.

-Pese a todo, se le ve tranquilo.

-Tranquilo por fuera, por dentro sí lo sufro. Pero trato de no transmitir nerviosismo a la gente de mi entorno, eso generaría inseguridad. Siempre hay que tener tranquilidad, las cosas se están haciendo bien.

-Tiene cuatro delanteros que jugarían en cualquier equipo de Segunda B. ¿Cómo lo va a llevar para que no se vuelva en su contra?

-No va a ser fácil. Jugar en el Real Murcia va a ser complicado para todos, ellos también tendrán una alta exigencia. El que esté por debajo del nivel de sus compañeros no jugará. No pueden jugar más de once y habrá algunos que no tendrán todos los minutos que quieren, aunque todos tendrán su oportunidad.

«Subir es lo más bonito del fútbol; del golpe de bajar con el Jaén todavía no me he recuperado»

-¿Es cercano a los jugadores o prefiere guardar las distancias?

-No soy el típico entrenador que se hace amigo de los jugadores y que pasa mucho tiempo con ellos, pero conmigo se puede hablar perfectamente. No pongo una pared entre ellos y yo, mi puerta siempre está abierta. Trato de no engañarlos. No le digo a un jugador que lo está haciendo muy bien y luego lo dejo sin convocar. No quiero que el jugador se sienta engañado.

-¿El gran rival es el Cartagena?

-El Cartagena ya quedó primero la pasada campaña y también está haciendo una gran plantilla con un gran cuerpo técnico. Va a ser un equipo difícil, pero hay otros equipos como el Recreativo de Huelva, el UCAM, El Ejido o el Melilla. Habrán siete u ocho equipos luchando por el 'playoff' y también por el primer puesto, como siempre.

-¿Qué jugador le ha sorprendido en lo que va de pretemporada?

-Para mí, Josema. No lo conocía, es un chaval que viene del juvenil, que tiene unas grandes condiciones y que me ha sorprendido. Esperemos que a lo largo de la temporada vaya creciendo como futbolista. Si sigue con esta progresión, va a ser un jugador muy importante.

Un recuerdo imborrable

-Llegó a debutar en Primera como futbolista del Valladolid. ¿Por qué no consiguió seguir en la élite?

-No había tanto dinero como ahora y no existían las televisiones. Fue muy bonito pese a mi paso efímero. Si no he jugado más tiempo en Primera o Segunda fue porque no tenía más calidad ni condiciones para hacerlo. No le echo la culpa a nadie. Eso sería lo fácil. Las excusas no ayudan a mejorar.

-¿Qué supone un ascenso?

-Es lo máximo, el premio al trabajo de muchos meses. Es lo más bonito en el mundo del fútbol.

-Pero el descenso del Jaén contra el Alavés seguro que no la ha podido olvidar después de cuatro años.

-Fue un golpe muy duro, todavía no he terminado de recuperarme. Nos metimos en desenso en la última semana. Faltando ocho minutos estábamos salvados. Me costaba salir de casa después. Espero que el fútbol me la devuelva ascendiendo a Segunda con el Real Murcia.

A bocajarro

¿Con quién se identifica más, con Guardiola o Simeone? Guardiola me gusta por lo que hace su equipo con el balón; el Atlético me gusta por lo que hace sin balón. En el fútbol lo que cuenta es ganar.

¿Es una profesión de riesgo ser entrenador en Segunda B? Es un mundo muy ingrato y somos la parte débil. No estamos reconocidos en los económico. Los años sabáticos en Segunda B no existen, porque, si no, pasamos dificultades.

De no ser por el fútbol, ¿a qué se hubiera dedicado? Me hubiera gustado ser policía nacional. Por ayudar a la gente y por la disciplina que se requiere para ello.

¿Es un enfermo del fútbol? Los entrenadores no paramos de pensar 24 horas al día.Cada semana veo el partido de mi equipo, dos o tres del rival y los que retransmiten el fin de semana. Hago pocas cosas fuera del fútbol, a veces voy al cine o juego al pádel. Y casi no viajo.

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