Real Murcia

La gran paradoja del Real Murcia

Víctor Gálvez junto a su hijo, Víctor Valentino, y Toni Hernández, en Cobatillas. / Guillermo Carrión / AGM
Víctor Gálvez junto a su hijo, Víctor Valentino, y Toni Hernández, en Cobatillas. / Guillermo Carrión / AGM

Aunque el club está agitando el mercado con grandes ofertas, aún tiene las fichas bloqueadas. Gálvez ha hecho frente a los últimos 78.000 euros por denuncias de la AFE, pero aún debe resolver dos asuntos que suman otros 90.000: el Betis de Valladolid y Basadre

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Los directores deportivos y secretarios técnicos de otros equipos de Segunda B no se lo explican. ¿Cómo es posible que el Real Murcia sea el equipo que va «más fuerte» este verano y, sin embargo, debe dinero a todo el mundo? Cuando el equipo grana se mete en la puja por un jugador, casi todos sus competidores saben que van a perder, que el Murcia pondrá sobre la mesa más dinero que nadie. Incluso adelantando cantidades a los futbolistas. Así ya se ha llevado el gato al agua con Aquino y Alfaro, por ejemplo, dos jugadores muy cotizados este verano.

Toni Hernández dijo en mayo que el Murcia «no podía gastar más de lo ingresado», pero sigue el 'modelo Deseado'

Sería un modelo respetable si la entidad murciana no estuviera con la soga al cuello en lo económico, agobiada con los pagos diarios y aplastada por la gigantesca deuda con las administraciones públicas, a la que no hace frente todavía. Ni lo hizo Raúl Moro ni lo hacen tampoco los Gálvez. De hecho, los altos cargos de Hacienda en la Región han manifestado en privado recientemente que están cansados de los incumplimientos del Murcia y de unos dirigentes que «no se han pasado» por la Gran Vía, pero que ofrecen cantidades desorbitadas a sus jugadores.

Pactar con Hacienda y poner al día a todos los trabajadores, las cuentas pendientes

De hecho, el propio Víctor Gálvez reconoció la pasada semana que Hacienda ha embargado la parte final de la campaña de abonos del club, tras los embargos iniciales de algunos exempleados, una muestra de que la relación entre ambas partes no es fluida. Un hecho que contrasta con el poderío económico que muestra el club a la hora de fichar futbolistas, en la que el sueldo no es problema, ni tampoco la duración del contrato, pese al riesgo de no ascender y tener que asumir todos esos contratos la próxima campaña. Y hasta con una ampliación de capital en el horizonte (del 4 de septiembre al 4 de octubre) de la que depende del fututo de la entidad grana.

Hugo Álvarez, a punto

Por eso la situación del Real Murcia chirría, porque no ha pagado en los últimos años los impuestos a los que tienen que hacer frente todas las empresas pero, sin embargo, ficha como si fuera un club rico, con cantidades cercanas a 150.000 euros para Aquino y Alfaro, y ofrecimientos de 200.000 a Quim Araujo y de hasta 100.000 por una temporada a Grego Sierra y Hugo Álvarez, central que está a punto de decir 'sí' a la oferta del club grana.

El Murcia no es el primero en utilizar esta táctica, ya lo hicieron equipos como el Oviedo, Extremadura y Elche en años anteriores, pero lo curioso en el caso del Murcia, a día de hoy, son sus problemas con el fisco y la suspensión de sus derechos en la federación, donde tiene aún dos cuentas pendientes que saldar si quiere inscribir a sus jugadores para la Liga que comenzará para el Murcia el 26 de agosto en tierras gaditanas.

Los actuales gestores saben los riesgos que corren con este modelo. Solo tienen que mirar lo que pasó meses atrás, cuando Deseado Flores tiró la casa por la ventana empuando al Real Murcia y en octubre ya no pudo pagar lo prometido. Hasta los Gálvez se quejaron del derroche de Moro y los suyos. Toni Hernández, director deportivo grana, incluso, comunicó a la plantilla en verano que tenían que rebajarse el sueldo a la mitad para poder seguir y hasta llegó a asegurar en mayo en Popular Televisión que el Murcia no podía gastar «más dinero del que ingresara», aunque ahora está haciendo lo mismo que Flores, su antecesor.

Además, la salida de algunos jugadores parece poco rentable para el club, como las de Biel Ribas y Orfila. Entre los despidos improcedentes a los que podría tener que hacer frente (o una parte ellos) y los salarios que cobrarán los futbolistas que los sustituyen, quizás hubiera sido más rentable haber dejado en la plantilla a un portero fiable que paró tres penaltis el pasado curso y a un defensa solvente que marcó 5 goles. En todo caso Gálvez, que espera la llegada de grandes inversores, ha decidido asumir todos los riesgos.

Nueva fecha límite

El Murcia debe abonar 45.000 euros al Betis de Valladolid por el último pago, más los intereses, de los derechos de formación de Escudero. Según ha podido saber 'La Verdad', el club vallisoletano no ha recibido ese pago, pero el propio Murcia dice que solo le falta una parte del mismo. El asunto debe estar finiquitado antes del 25 de agosto. Gálvez también ha hecho frente a los últimos 78.000 euros por deudas con la AFE que llegaron a la Murciana el 1 de agosto.

Lo que tiene ahora encima de la mesa es el 'caso Víctor Basadre', exentrenador del Imperial, que también ha presentado su denuncia. El gallego reclama 7.500 euros en nóminas pendientes del ejercicio 2017-18 y dos años de contrato más, a razón de 18.000 euros cada uno. Basadre estaba dispuesto a perdonar uno de los dos años a cambio de obtener una garantía de pago del resto, pero el Murcia dijo 'no'. El club grana presentará hoy una resolución en la federación para intentar frenar un asunto que bloquea la inscripción de jugadores.

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