Un hueco en la memoria grana

Sergi Guardiola y Víctor Curto se abrazan tras conseguir un gol./ vicente vicens / agm
Sergi Guardiola y Víctor Curto se abrazan tras conseguir un gol. / vicente vicens / agm

Guardiola y Curto, los dos artilleros del equipo de Mir, quieren hacer historia en el Murcia. Han marcado 19 goles en 17 partidos y van camino de situarse a la altura de parejas legendarias de los ochenta y los noventa que consiguieron ascensos a Primera y Segunda

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Cualquier aficionado de un equipo de fútbol, incluido el Real Murcia, guarda en su memoria imágenes que sostienen el amor por su club. Los seguidores granas han tenido que combatir en muchas ocasiones la decepción y la amargura de los fracasos deportivos, pero también han saboreado tardes de gloria, partidos en los que su equipo arrolló a su rival y en los que algunos de sus jugadores brillaron con luz propia. Y entre los recuerdos que más suelen arraigar en un aficionado fiel destacan las alineaciones que salen de carrerilla y las parejas de delanteros que durante algún tiempo, tarde tras tarde, martirizaron la portería contraria y levantaron a la grada.

Nombres de atacantes que van ligados entre sí, que fueron pareja de baile en momentos históricos. Una sensación que podría volver a sentir el murcianismo con la reciente aparición de una pareja de atacantes letal, que resuelve partidos y que empieza a recordar a otros míticos dúos de artilleros granas.

Son Víctor Curto y Sergi Guardiola, dos futbolistas que han aprendido a complementarse y que, aunque a veces se recriminan algunas acciones por sus ansias por marcar, han entendido que se necesitan el uno al otro: hay química entre ellos. Curto, con 10 goles en 17 partidos en el Murcia, es el más veterano, el más experimentado, el que intenta poner cordura en los partidos más calientes y el que aconseja a Guardiola. Para eso tiene 34 años. El jumillano, por contra, con 25 años, es más visceral. El segundo ha marcado 9 goles en 15 partidos, se está revalorizando en el Murcia y ha hecho que clubes como el Granada lo consideren fundamental para intentar la próxima temporada el ascenso a Primera. Los dos están haciendo creer al murcianismo en el ascenso.

DÚOS MÍTICOS Figueroa 14 goles / Moyano 11 golesTEMPORADA 1982-83 El Murcia, con Eusebio Ríos, consiguió el ascenso a Primera como campeón. Formaron un dúo letal. Manolo 11 goles / Mejías 7 golesTEMPORADA 1986-87El mérito de esta pareja fue que su registró llegó en Primera, en el mejor curso de la historia del Murcia. Comas 23 goles/ Aquino 12 golesTEMPORADA 1990-91 Fueron letales en su segundo año en el club, aunque todo se torció tras la fatídica tarde de Riazor. GUARDIOLA 15 goles/ CURTO 17 goles delantero Cantero-Julián, Aquino-Cuxart, Karanka-Ismael e Iván Alonso-Aranda, otros grandes dúos casados con el tantoKike García, con 23 goles en el año de su adiós, no tuvo una pareja de baile que le acompañara

En la década de los ochenta del siglo pasado, la más brillante en la historia del Murcia con seis años en Primera División, hay tres parejas de atacantes que dejaron huella. En la temporada 1982-83, con Eusebio Ríos en el banquillo grana, el Murcia consiguió el ascenso a Primera con un Macho Figueroa pletórico, que marcó 14 goles en 38 partidos y que estuvo muy bien secundado por Horacio Abel Moyano, un delantero argentino que acabó aquella Liga con 11 goles. Cada vez que Figueroa se disponía a lanzar una falta, el viejo marcador de La Condomina comenzaba a vibrar. Aquel Murcia fue campeón por delante del Cádiz de Mágico González y contó además con el murciano Pelegrín, que marcó 9 goles. En aquel equipo cumplía su segundo año Guina, que marcó 7 goles, y que había marcado 13 tantos la temporada anterior. Por comparar, en la lista de goleadores de Segunda de aquel año había en el Castilla un tal Butrageño, que logró 12 dianas.

Tras dos campañas en Primera el Murcia de Pardo Cano volvió a Segunda, pero por poco tiempo. Vicente Carlos Campillo, en la campaña 1985-86, consiguió armar otro equipo campeón que volvió a quedar primero, esta vez por delante del Sabadell y del Mallorca. Vuelta a Primera en solo nueve meses. El propio Macho Figueroa, que marcó otros 15 goles en su último año en Murcia, contó con una pareja de baile excepcional: el cacereño Manolo Sánchez Delgado. El delantero, que se estrenó aquel año en el Murcia con 8 goles, formó junto al hondureño una delantera de ensueño. Guina también volvió a contribuir con 8 goles, Moyano con 7 y Adolfo, un pacense que llegó del Atlético, con otros 7.

Por fin, tras dos ascensos, el Murcia disfrutó de tres años seguidos en Primera, donde volvió a contar con otra pareja de francotiradores histórica. En la campaña 1986-87, el primero de ellos, con Guina y Moyano en un papel más secundario, el propio Manolo Sánchez Delgado, con 11 goles, y Salvador Mejías, con 7, se encargaron de la faceta ofensiva. El valor de aquellos goles no se puede equiparar al de cualquier otra pareja anterior y posterior a aquella temporada, ya que sus 18 tantos llegaron en Primera División y sirvieron para dejar al Murcia en el puesto once al final de la Liga, por encima del Sevilla y el Athletic de Bilbao, en el que es el mejor logro de su historia.

El sueño no duró demasiado y en los noventa el Murcia se asentó en Segunda. En uno de esos años con el ascenso como objetivo, emergió otra pareja que consiguió un registro histórico, aunque no sirvió para devolver al Murcia a Primera. En el verano de 1989 aterrizaron en el club dos argentinos, Comas y Aquino, que en su primera temporada de granas consiguieron 12 y 15 goles, respectivamente. Pero fue en la siguiente, en la 1990-91, en la que terminaron de explotar. Comas, que acabó la Liga con 23 goles, fue el 'pichichi' de Segunda, mientras que su socio hizo 12. El registro dejó un sabor amargo ya que el Murcia, que fue 35 jornadas líder, perdió el ascenso en la última jornada en Riazor, en un partido a cara de perro en el que el equipo de Felipe Mesones cayó 2-0 y quedó condenado a un tercer puesto que le obligó a jugar un 'playoff' contra un Zaragoza cargado de estrellas que no le dio opción.

Tras el batacazo de Riazor, llegó una década con sabor amargo en Segunda B. Solo el Murcia de Campillo fue capaz de subir a Segunda. Aquel curso brilló de forma excepcional el uruguayo James Cantero, que anotó 23 dianas. Su pareja de baile fue el valenciano Julián, que le acompañó con 9 goles. Después, hasta la campaña 1998-99, donde el Murcia cayó en la liguilla de ascenso a Segunda, no apareció otra pareja tan deslumbrante. Fue la de Aquino ( que volvió al club tras cinco años fuera) y Cuxart, con 18 y 14 goles, respectivamente. Ya en el siglo XXI emergieron otras grandes parejas de goleadores, como la de Karanka (13) e Ismael (11), claves en el ascenso de Vidal a Primera en 2003; o la de Chando (17) y Pedro (13) en el último ascenso a Segunda del Murcia hasta hoy; o la que en 2007 llevó al Murcia por última vez a Primera y que tuvo a Iván Alonso (14) y Aranda (11) como protagonistas.

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