Un inicio para echarse a temblar

Juanra, tras el pitido final del Murcia-Mérida. / Vicente Vicéns / AGM

El Murcia, en sus once campañas en la Segunda B, nunca tuvo una renta tan baja en las ocho primeras jornadas

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Los aficionados granas se las prometían muy felices el pasado verano. Todo apuntaba a que el Murcia podría vivir una temporada ilusionante. El motivo: tras varios años de penurias económicas, la actual directiva grana estaba dispuesta a tirar la casa por la ventana y armar una de las mejores plantillas de la historia del club murciano en Segunda B. La secretaría técnica, encabezada por Deseado Flores y Juanma Barroso, había escogido lo mejor del mercado, atrapando incluso a varios futbolistas que aterrizaban en el Murcia desde Segunda.

Pero la campaña 2017-18 ha comenzado siendo una pesadilla, un mal sueño que no acaba nunca y que se repite semana tras semanas. Aunque todos los favoritos a estar arriba de la clasificación del grupo IV se han dejado algunos puntos en las primeros compases de la competición y no hay ninguno que predomine sobre los demás, lo del club murciano no tiene consuelo posible, ni tampoco comparación con otras campañas anteriores en las que militó en la Segunda B.

Tras la disputa de los primeros 24 puntos, el Murcia es el peor de todos los aspirantes al ascenso, con diferencia, ya que se ha hundido en el fondo de la tabla, siendo capaz de ganar solo un partido de Liga y dejando las peores sensaciones posibles sobre el césped. Los números no mienten y el equipo que preside Raúl Moro ha firmado el peor arranque posible en sus once años en la Segunda B. Siete puntos (una victoria y cuatro empates) en ocho partidos (24 puntos), una marca que ya forma parte de la historia negra de una entidad que necesita el ascenso de categoría para poder soñar con recuperar su lugar en el fútbol español.

Cuando el Murcia se fue a Tercera en 1995, sumó 13 de 24 puntos posibles en el arranque

Ni siquiera en la campaña 1994-95, cuando el Murcia acabó dando con sus huesos en la Tercera División, llegó a ir tan mal en la jornada 8. Entonces, el Murcia que dirigía Pepe Vidaña militaba en el grupo III y sumaba, a estas alturas, 13 puntos, aunque después, con otros entrenadores como Salvador Férez y Chato González, acabó descendiendo junto a Girona, Europa y Premiá.

El primer ascenso

La del descenso fue el segundo año del Murcia en Segunda B. En la primera, la campaña 1992-93, el Murcia sumó, con Joaquín Peiró en el banquillo, 17 puntos en 8 jornadas, unos guarismos con los que ahora sería líder del grupo IV. A pesar de los buenos números, Peiró fue sustituido por Vicente Carlos Campillo en invierno y el club grana acabó ascendiendo a Segunda. Aquel Murcia, con casi cincuenta participaciones en la categoría de plata, no se podía permitir no estar en lo más alto de la Segunda B.

Tras sus dos primeras experiencias en la categoría, el club grana vivió su periodo más largo en el tercer escalón del fútbol español. Fue desde el verano de 1996 hasta junio de 2000, cuando el equipo grana ascendió en Los Cármenes. En la jornada 8 de la campaña 1996-97 el club grana sumaba 13 puntos con Pedro Valentín Mora en el banquillo, mientras que un año más tarde, en la 1997-98, el Murcia de Vicente Carlos Campillo tenía 11. En la siguiente, la 1998-99, el equipo grana, con Fabri, arrancó 14 puntos a sus rivales, mientras que en la mencionada anteiormente como la del segundo ascenso a Segunda, el Murcia de Gonzalo Hurtado ocupaba la novena plaza con doce puntos en su casillero. Hurtado no terminó de enderezar la trayectoria del club grana y fue sustituido por Crispi.

Tras este periodo de cuatro años en Segunda B (una mala racha que se ha igualado esta temporada) el Murcia militó diez temporadas en el fútbol profesional, dos de ellas en Primera (2003-04 y 2007-08). Hasta que el equipo grana se fue de nuevo a Segunda B, tras el descenso de Montilivi. Pero Iñaki Alonso, a la primera, devolvió a los granas a Segunda. Además, su equipo fue siempre cerca de la cabeza y, tras las ocho primeras jornadas llevaba en su casillero 18 puntos de 24, una cifra solo igualada por el Murcia de José Manuel Aira en la campaña 2014-15, la siguiente del club murciano en la Segunda B.

Eso sí, lo de Aira tiene más mérito, ya que el Murcia había vuelto a Segunda B tras el descenso administrativo de 2014 y fue castigado a jugar en el grupo I, donde estaban encuadrados los equipos gallegos, asturianos, cántabros y castellano-leoneses. El Murcia que peor pintaba a estas alturas, antes de que el equipo de Sanlúcar y Basadre se hundiera en la tabla, era el de Paco García, hace ahora un año. Con el técnico murciano, el equipo grana sumaba 10 puntos tras ocho jornadas, después de perder por un contundente 3-0 en el estadio Colombino. Aquel equipo cayó a la posición decimotercera, pero había ganado 3 partidos de 8.

Taquillas abiertas

El Real Murcia seguirá vendiendo entradas para el duelo de Copa contra el Barça del 24 de octubre. Las taquillas abren hoy de 9.30 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 horas. El precio de las localidades va de los 50 a los 80 euros para los no abonados y de 25 a 50 para los socios granas. Las taquillas de la Nueva Condomina también abrirán el sábado.

El Murcia de Aira fue colista, pero después remontó el vuelo

El Murcia de la campaña 2015-16, la segunda de Aira en el banquillo, tocó fondo mucho antes que el actual Murcia. Entonces, perdió el primer partido frente al Marbella (3-1), empató una semana después contra el Villanovense en casa, para una semana después caer en Lorca (1-0). Acabó la tercera jornada como colista, el récord negativo del Murcia en esta categoría y se encendieron las alarmas en un equipo favorito para ascender. Eso sí, una semana después, tras ganar 3-1 al Betis B, agarró una racha positiva con la que sumó 16 de 18 puntos posibles, tumbando por el camino a equipos como el Melilla y el Cádiz. El Murcia de Aira acabó después segundo, aunque el entrenador leonés fue sustituido en la penúltima jornada de Liga por Acciari, tras encadenar una mala racha. En el 'playoff' de ascenso, el equipo grana fue tumbado en la primera eliminatoria por el Toledo que dirigía Onésimo.

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