Víctor Gálvez: «Mauricio y yo podemos trabajar juntos»

Víctor Gálvez, el pasado viernes, junto a la piscina de su mansión de Campoamor, en Alicante. / guillermo carrión / agm

El presidente del Real Murcia, se muestra conciliador en una entrevista desde su casa en Campoamor: «Una guerra en los juzgados de cuatro años sería perjudicial»

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Víctor Gálvez acaba de cerrar una semana movida, en la que otra vez los temas judiciales han secuestrado la actualidad del Real Murcia. Ni los posibles fichajes o los partidos de pretemporada pueden tapar todo lo que se cuece en el club grana de puertas para adentro. En su pulso con Mauricio García de la Vega el empresario oriolano ha decidido cambiar de táctica, escuchar lo que le pide una parte del murcianismo y aparcar su ego para pensar solo en el Real Murcia. Por eso ha apostado por enterrar el hacha de guerra y, a través de una entrevista exclusiva a 'La Verdad' en su mansión de Campoamor, tender una mano al mexicano por vez primera desde su llegada, en un movimiento para salvaguardar el futuro del club grana.

-¿Hay alguna posibilidad de que Víctor Gálvez y Mauricio García de la Vega firmen la paz?

-Si fuera por mí, nos pondríamos de acuerdo en cinco minutos. Le daría todas las facilidades del mundo. Si estuviera dispuesto a sentarse conmigo y decirme que pone el mismo dinero que he puesto yo, llevaríamos el club al cincuenta por ciento a partir de mañana. Si de verdad quiere al Real Murcia, solo debe sentarse conmigo. Tendríamos los mismos consejeros, firmaríamos de forma mancomunada y gestionaríamos a partes iguales. No habría ningún problema. Yo lo haría por el Real Murcia y por su futuro. Le tiendo la mano para que trabajemos honradamente. No debemos entrar en una guerra judicial que nos va a llevar cuatro años. Yo he llegado al Real Murcia para llevarlo a Primera División, no para destruirlo.

«Si Mauricio pone el mismo dinero que yo, podríamos gestionar el club al 50% y firmar los dos mancomunadamente» Un acuerdo posible

«A la gente del ladrillo se nos ve como si fuéramos narcotraficantes, pero si nadie hace las casas, ¿dónde viviría y dormiría la gente?» La fama de los constructores

«Vivir en Sudáfrica cuando me retire. Tendré diez o doce hectáreas de vino y una casa grande, pero no mataré elefantes, eso no» Un sueño

«Voy a nacionalizarme inglés. Me lo exigen mis negocios y los fondos de inversión. Mi hijo Víctor está preparado para llevar el Murcia» Próximo proyecto

-Pese a la resolución del TAS, ¿usted sigue hacia adelante?

-Yo no temo a nada, sigo haciendo el trabajo que estaba haciendo hasta ahora. No me amilano. Yo le compré el Real Murcia a Raúl Moro, tengo los títulos en mi poder. El TAS le ha dado la razón a Mauricio de cara a Moro. Que vaya al Consejo Superior de Deportes, pero creo que esto va a acabar en los juzgados y el club saldrá perjudicado a medio y largo plazo. Por eso le tiendo la mano a Mauricio, por responsabilidad.

-El pasado jueves, en el Pinatar Arena, los aficionados granas le ovacionaron. Esa batalla parece que la está ganando Víctor Gálvez.

-Veo que la gente confía en mí. Yo me he metido en el Murcia porque vi la afición que tiene, cómo siente los colores. Junto a la del Betis, no el de Valladolid sino el de Sevilla, es la mejor afición de España.

-¿Se arrepiente de haber desembarcado en el Real Murcia?

-Llegué para ayudar a Moro. Mauricio no estaba poniendo dinero y los futbolistas del Murcia estaban poniendo pegas para ir a Granada a jugar, se querían plantar, ponerse de rodillas sobre el césped. Y luego me enganché por la afición. No sabía nada de cómo estaba el club.

-Muchos murcianistas se preguntan qué busca usted en el Murcia.

-El Murcia no te va a dar dinero ahora, ahora hay que meterle dinero. Hay que hacer un buen equipo y sanearlo. Ahora toca meter dinero a cambio de nada. Quiero que me recuerden como un buen presidente y que todo el mundo diga: 'Mira, han conseguido rebajar la deuda'. Mi sueño es también hacer la ciudad deportiva y tener 1.500 chavales entrenando. Que el Real Murcia y su escudo tengan más valor. Quiero que vengan equipos grandes a este complejo.

-No se calla ni una.

-Al Real Murcia no se puede venir a robar y a malgastar. Hay que proteger al club. Tengo muchos abogados y me dan muchos consejos, pero yo tengo clara una cosa: negocio que yo no controlo, no me sale bien. Y los que controlo son en los que gano dinero, en los que aumento beneficios.

-¿La liquidación acecha al club? Los murcianistas tienen miedo.

-En Segunda y, tras sacar adelante la próxima ampliación, el Murcia no será deficitario. No hay que ir a la liquidación si no cubrimos el total de los 18 millones. Podríamos hacer una nueva ampliación si no lo cumplimos. No hay por qué ir a la liquidación si aportamos 11 o 12 millones en esta primera fase. Yo lo voy a intentar, por mí no va a quedar.

-¿Está ilusionado con su equipo?

-Me gusta el equipo que estamos haciendo. Si la gente está concentrada y no se distraen, tenemos muchas posibilidades de cumplir los objetivos marcados. Voy a ser un presidente que va a tener paciencia. Faltan dos o tres jugadores, pero la próxima semana la plantilla se cerrará. Las circunstancias de la semana pasada nos han retrasado un poco, pero todo va a estar solucionado.

-Hay otros equipos como el Cartagena y el UCAM que pueden hacer sombra al Murcia.

-El objetivo del Murcia es ser primero y ascender, no podemos conformarnos con ser segundos o terceros. El Cartagena está haciendo un buen equipo, pero no es tan grande como el Real Murcia. No tengo nada contra Cartagena, he tenido muchos negocios allí, he llegado a tener diez edificios. Belmonte y sus socios son muy buena gente. Pero solo hay que mirar los socios que vamos a hacer nosotros y los que harán ellos. Y la repercusión de ambos clubes. Siempre seremos más equipo nosotros, por historia. Y también que el UCAM. Mendoza siempre está pidiendo al Ayuntamiento, pero él tiene su universidad, que le genera muchos ingresos, y nosotros no tenemos nada. Personalmente no tengo nada contra él, siempre apoyaré a todos los equipos murcianos. De hecho, a Monje Carrillo le dije que ayudaríamos al Lorca FC.

El gancho del fútbol

-¿Cómo lleva la fama?

-Soy muy discreto, intento pasar desapercibido. Quiero estar tranquilo. En mi palco privado podía saltar, celebrar los goles. En el palco de la Nueva Condomina estoy más cohibido. Ahora me conocen más por la calle, pero yo sigo yendo a mi peluquero a Murcia. La gente me anima, me paran por la calle, no le niego una foto a nadie. Con los negocios pasaba más desapercibido pero con el fútbol llamas más la atención, te conocen. Y esto engancha.

-¿Quién es Víctor Gálvez?

-Nací en Molins, de padres muy normales, ni millonarios ni pobres. Viven los dos, con 87 años cada uno, y los visito todas las semanas. Estudié hasta los dieciséis años, me saqué el Bachiller y después me fui al servicio militar al Puerto de Santa María, en Cádiz. Y monté mi primera empresa con 22 años. Era de construcción. El primer Mercadona que se hizo en Torrevieja, el de Las Habaneras, lo hice yo. Hablo de hace 26 o 27 años. Después hice varios más. Y comencé a hacer dinero. Compré solares e hice muchas casas y centros comerciales.

-¿Qué pasó después? ¿Tuvo que reorientar sus negocios?

-En la última década, tras la crisis, compré unas setenta empresas porque consideré que había mucho ladrillo sin vender y en los bancos. Estimé que en diez años no había que hacer casas, que había que vender lo que había hecho. Me quedaba con edificios, ponía las casas en alquiler y negociaba quitas con los bancos para luego vender, pero no liquidé ninguna empresa, como dicen algunos. Una gestión parecida a la que hay que hacer con el Real Murcia.

-La mala fama del constructor.

-A la gente del ladrillo se nos ve como a narcotraficantes, parece que estamos perseguidos, mal vistos. Pero si nadie construye casas, ¿donde viviría y dormiría la gente?

-¿A qué presidente se parece?

-La gente me dice que a Jesús Gil por la manera de ser y de hablar. Y por ser bravo en las declaraciones. Yo no me entero si salgo en las portadas, me llaman mis amigos. Tampoco tengo redes sociales.

-¿Qué planes tiene para el futuro?

-Quiero nacionalizarme inglés, porque así me lo exigen mis negocios y los fondos de inversión con los que trabajo. Seré residente en Londres. Mi hijo Víctor está preparado para llevar el Real Murcia.

-¿Qué sueño tiene?

-Vivir en Sudáfrica cuando me retire, por su naturaleza y por su clima. Tendré diez o doce hectáreas de vino y una casa grande, pero no mataré elefantes, eso no.

-¿Qué es lo que más le gusta?

-Me encanta hacer barbacoas de chuletas. No probarás otras iguales. Preparo las brasas y la carne. Además, me gusta mucho la comida casera, la de olla.

Campoamor 'El Torreón', una mansión con el sello de Valentina valorada en 3 millones

Valentina García es la media naranja de Víctor Gálvez desde hace treinta años: «Lo conocí cuando yo tenía 16 y él 22. Yo estudiaba Enfermería y me cautivó. Es muy trabajador e inteligente para los negocios, y sabe sacar partido a todo. Y renovarse, reinventarse. Es luchador y muy listo. Todas las obras que ha hecho las ha vendido e, incluso, le han dado muchos premios», asegura la esposa de Víctor Gálvez. Valentina trabaja codo a codo con su marido: «Dejé Enfermería y estudié Diseño, Decoración e Interiorismo en Murcia durante cuatro años. Construimos casas de lujo enfocadas a mercados como el ruso».

Su última obra es 'El Torreón' y es su casa de veraneo, una vivienda levantada en una zona residencial de Campoamor (Alicante) sobre una parcela de 1.500 metros cuadrados. La casa tiene 800 metros y sustituye a una de las primeras construcciones de esta población que tenía más de cien años de antiguedad. «Esta casa es una muestra de mis diseños. Tardamos más de un año en hacerla. Toda la fachada está revestida de piedra natural y está a 400 metros de la playa», asegura Valentina, que disfruta del descanso veraniego junto a su marido y sus hijos, Víctor Valentino y María Esperanza.

Con ascensor interior

Todas las dependencias de la casa, tanto las de la planta baja como los dormitorios de la superior, están enfocadas hacia la zona del jardín en la que la familia Gálvez disfruta de una piscina y de varias zonas de estar. En la parte superior hay un mirador desde el que se ven hasta el Mar Menor y La Manga. La casa posee un ascensor interior, cinco habitaciones con baño propio y un distribuidor en el que manda una reproducción de 'El Nacimiento de Venus' del renacentista Botticelli.

«Víctor se encarga de que se ejecute la casa como a él le gusta; yo diseño y decoro. Nos encargan casas de calidad y hemos vendido muchas, con precios cercanos a los tres millones. Es una casa moderna. Es nuestra profesión y siempre llamamos la atención por las casas que construimos», dice Valentina, que eligió muebles de Picó, de un estilo inconfundible. Una mansión de lujo valorada en cerca de tres millones de euros donde la familia Gálvez descansa.

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