Moro se apunta a última hora

Los presidentes Raúl Moro y Paco Belmonte charlan en el palco del Cartagonova antes del inicio del partido./Vicente Vicéns / AGM
Los presidentes Raúl Moro y Paco Belmonte charlan en el palco del Cartagonova antes del inicio del partido. / Vicente Vicéns / AGM

Apareció por sorpresa en el palco de un Cartagonova donde reinó la armonía

FRANCISCO J. MOYACartagena

Faltaban dos horas para que la pelota echara a rodar y el trío arbitral llegó a la explanada del Cartagonova a bordo de un llamativo BMW. Quedó aparcado junto al no menos espectacular Porsche de Felipe Moreno, dueño del Leganés y socio de Paco Belmonte. El Cartagena es su segundo equipo y no suele fallar en las grandes citas. Curiosamente, el colegiado madrileño Gálvez Rascón, sus auxiliares y el propio Felipe Moreno fueron los primeros en pisar el césped, convertido en una alfombra tan verde y tan perfecta que por momentos no parece que sea la del Cartagonova.

Después fueron accediendo al terreno de juego futbolistas y técnicos de ambos equipos, que anteriormente habían sido recibidos por unos 300 aficionados locales de maneras muy diferentes en su camino hacia la zona de vestuarios. Abrazo entre Fran Carnicer y Aketxe. Entre Chavero y Armando. Entre Breis y Pereñíguez. Un buen rollo y una camaradería que luego se trasladó a los 90 minutos del derbi más limpio de la historia. Ni un pique ni una mala patada ni una discusión. Hubo cuatro amarillas casi testimoniales.

Esa armonía en el campo fue parecida a la que hubo fuera de él. Desde media mañana se vio a seguidores murcianistas luciendo sus correspondientes camisetas granas por el casco antiguo de la ciudad con total normalidad. Caña, tapa y cánticos. Eso fue todo. En los alrededores del estadio, más de lo mismo. En las taquillas, igual. A los más conflictivos, un grupo de ultras del Murcia que vino por su cuenta en un autocar, los agentes antidisturbios los tuvieron perfectamente controlados desde su llegada hasta su partida, por la zona del campamento festero.

La seguridad funcionó de maravilla y los 500 aficionados visitantes que siguieron el choque desde el fondo norte bajo vivieron una tarde de fútbol sin sobresaltos de ningún tipo, más allá de algún cántico más o menos afortunado de unos y otros. En el minuto 22, cuando toda la afición local irrumpió en aplausos como de costumbre para rendir tributo al fallecido Miki Roqué, los seguidores granas se sumaron a esas palmas en un gesto muy deportivo.

Hasta Raúl Moro, presidente del Murcia, apareció a última hora por el palco. No había avisado, pero se presentó en la zona noble del recinto de Benipila, representó a la entidad grana junto a Enrique López y Stefan Settels y conoció por fin a Paco Belmonte, dueño del Cartagena. Se saludaron cordialmente y entre ellos se sentaron la consejera Adela Martínez-Cachá y el director regional de Deportes, Alonso Gómez. A la izquierda de Belmonte estuvo la alcaldesa Ana Belén Castejón.

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