Moro busca un millón para llegar a junio

Raúl Moro y José Carrilero, el martes, antes de la comida con la directiva del Barcelona. /Javier Carrión / AGM
Raúl Moro y José Carrilero, el martes, antes de la comida con la directiva del Barcelona. / Javier Carrión / AGM

El dueño del Murcia, que ya ha puesto 900.000 euros desde su llegada en 2016, dice que se irá solo si la afición se lo pide. El extremeño estudia un plan para salvar al club que pasaría por poder explotar comercialmente la Nueva Condomina, sería la llave para pagar las deudas con las entidades públicas

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

El Real Murcia se encuentra en uno de los momentos más críticos de su historia, ya que tiene por delante unas semanas que pueden marcar el futuro de una entidad centenaria. Tras la visita del Barça, la imagen de la institución grana ha salido reforzada ante el fútbol español, aunque el embargo por parte de algunos acreedores del club de las taquillas del choque contra los blaugranas dejó mal sabor de boca en la afición y hace que en el horizonte grana aparezcan algunas dudas sobre el futuro del club.

La gran incógnita a despejar es qué planes tiene Raúl Moro de aquí en adelante. Sus colaboradores cercanos no dudan de su implicación: «La sala de máquinas del Murcia está trabajando a tope para sacar esto adelante. Seguimos buscando la viabilidad para este club, que tiene un potencial enorme. Cada vez son más las empresas que nos apoyan y hemos demostrado que podemos organizar un partido de Primera», dice Deseado Flores, mano derecha de Moro y artífice de su llegada.

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Pero al proyecto iniciado por Moro en octubre de 2016 le falta un último empujón, un paso firme que demuestre que el extremeño va en serio y que la efervescencia originada con su llegada no se ha disipado. A nivel personal, ha comentado a sus allegados que solo se irá del club si la afición se lo pide y sigue insistiendo en que volverá a poner dinero. Pero Moro tiene que pasar a la acción y afrontar varios asuntos vitales, como rediseñar su Consejo, enderezar el proyecto deportivo, poner al día a sus trabajadores y empleados y dotar al club grana de un plan de viabilidad, como prometió, que asegure la continuidad de una entidad que, si no llegan soluciones globales, quedará al borde de la liquidación.

Un adiós inesperado

José Carrilero, consejero responsable de la cantera, presentó su dimisión hace más de diez días. Seguirá al frente de la cantera, pero desde fuera de la junta directiva. Fue uno de los promotores del Racing Murcia City, el club de Preferente que es socio del Murcia. Alegó para su marcha que tiene mucho trabajo con sus empresas y que el club grana le roba mucho tiempo. El propio Moro, Deseado Flores, Miguel Martínez, Stefan Settels y Enrique López forman ahora el gobierno del club. Antes de final de mes se celebrará una reunión del Consejo en la que se deben tomar decisiones importantes. Cabe recordar que Moro no puede aprobar la liquidación del club por sí solo y que necesitaría tres votos de los cinco del órgano directivo grana.

Al mismo tiempo, el extremeño exige a su equipo que reaccione y se acerque ya a los primeros puestos de la tabla. Moro, que ha recuperado la esperanza tras ver el choque ante el Barça, no entiende que con una de las plantillas más caras de la Segunda B el equipo grana ocupe el puesto de promoción de descenso.

Entre jugadores y empleados, la nómina total mensual roza los 200.000 euros brutos. A día de hoy, unos y otros están pendientes de cobrar la mensualidad de septiembre. Aunque los retrasos en la Segunda B son habituales, los futbolistas se han puesto nerviosos y temen que el embargo de la taquilla del choque ante el Barcelona pueda hacer peligrar sus próximos sueldos.

Moro ya ha puesto, desde que llegó en diciembre de 2016, cerca de 900.000 euros (400.000 en la ampliación y otro medio millón para acabar el pasado curso), pero ahora necesita poner de su bolsillo una cantidad superior a los 800.000 para acabar la campaña 2017-18. En esta cantidad no están incluidos los 150.000 euros que el extremeño pagó a Gonzalo Samper por el 73% de sus acciones. El resto de taquillas de la temporada también están embargadas y los más de 600.000 euros de los abonos ya han sido gastados.

Una solución global

Pero Moro quiere ir más allá. Busca una solución definitiva para el Real Murcia. De hecho, se ha planteado que el club grana adquiera más poder sobre la Nueva Condomina para poder explotar el estadio y pagar a sus acreedores con los ingresos. Es un plan que parece utópico, aunque en este modelo ya están trabajando otros clubes españoles como el Celta de Vigo y el Deportivo.

De hecho, el club coruñés firmó el pasado verano un convenio por el que recibiría 45 millones a cambio de que una entidad bancaria diera nombre al estadio Riazor durante los próximos quince años. Moro y su Consejo sabe que para que este plan salga adelante necesitan el apoyo del Ayuntamiento y de otros grupos políticos. Una solución que puede ser una de las últimas balas de una entidad abocada a la liquidación si no ingresa dinero en su caja.

Respaldo de las firmas murcianas en el palco del estadio

El Murcia-Barça dejó una fotografía que demuestra el poderío social que aún mantiene el club grana. En la cita estuvieron presentes el Ayuntamiento, la Comunidad, la Federación y otras grandes empresas de la Región, como el Grupo Fuertes. Además, el club grana ha recibido recientemente el apoyo de una parte del tejido empresarial murciano. Además de dos grandes firmas, como Vive la Suerte y Estrella de Levante, otras como PC Componentes y Ricardo Fuentes se han sumado al proyecto grana y el martes su publicidad apareció en las pantallas LED que se instalaron alrededor del campo. El Real Murcia sacó músculo en materia organizativa, demostró un potencial de Primera División y dejó claro que es capaz de generar ingresos que no están al alcance de otros clubes que están en la máxima categoría.

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