Moro y García de la Vega, a la gresca y cada vez más lejos

Raúl Moro y García de la Vega/N. García y J. Carrión / AGM
Raúl Moro y García de la Vega / N. García y J. Carrión / AGM

El extremeño pide un millón, pero una cláusula en el contrato de venta podría rebajar la cifra a 200.000 euros, tras descontar las pérdidas durante su mandato

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

El acuerdo entre Raúl Moro y Mauricio García de la Vega no parece inminente, ni mucho menos. De hecho, tras la reunión que ambos mantuvieron el pasado jueves en el campo de golf de Altorreal, las posturas siguen muy alejadas. El gestor mexicano continúa defendiendo que compró el club conforme a una cláusula existente en el contrato que ambos firmaron, mientras que los tiros del extremeño no van precisamente por ahí. Moro asegura que revocó los poderes de su competidor y, por lo tanto, que dicha compra no es legal, y añade que De la Vega no le ha pagado el dinero pactado por dicha venta.

Además, hay una contradicción a la vista: mientras que Raúl Moro insistió el pasado fin de semana en su cuenta de Instagram en que «solo quiero que Mauricio me dé el millón de euros que yo he puesto», sus propios abogados visitaron el viernes por la mañana al notario que conoce los asuntos del Murcia. El motivo: actualizar los últimos datos del conflicto y confirmar con el propio notario que la cantidad que Mauricio García de la Vega tiene que abonar a Moro se acerca a los 200.000 euros, muy lejana pues de la que ha manifestado Moro públicamente.

Por lo tanto, oyendo a las partes nada encaja, aunque hay un dato más al que ha accedido 'La Verdad' y que puede ser clave para desenredar el entuerto. Y es que en el contrato entre ambos pretendientes se pactó la venta del club en un millón, como efectivamente asegura Moro, aunque en dicho acuerdo también se pudo incluir una cláusula por la que a dicha cantidad se le descontarían las pérdidas generadas en el año de mandato del extremeño, una cifra que él mismo, en privado, asegura que estaría cercana a los 800.000 euros.

Una auditoría encargada por el mexicano podría ser el motivo de la discordia entre las dos partes

Por lo tanto, sobre la mesa se halla la pretensión de los abogados de Moro, el precio inicial de venta del club, las pérdidas generadas por el propio Moro y una auditoría encargada por De la Vega y realizada por la firma BNFIX, de la que es socio y director el economista Ramón Madrid. Todo conforma una puzle que tiene alejadas a las partes, por el momento.

De la Vega dice que la cantidad por la compra se hará efectiva cuando el CSD autorice la operación

Moro quiere el dinero de inmediato o, si no, que García de la Vega deje sitio a Gálvez Brothers, los nuevos inversores que, asegura el extremeño, sí le pagarían su millón y se harían cargo de las nóminas hasta el final de la temporada, si se marcha el mexicano. Pero el propio García de la Vega dice que el club es suyo y que la cantidad que tenga que pagar a Moro será exigible una vez que el Consejo Superior de Deportes autorice la venta, algo que parece imposible, de momento, puesto que Moro ni siquiera comunicó al CSD que compró el Murcia a los Samper.

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