Un Murcia plomizo se atasca en Melilla (0-0)

Pedro Orfila, del Murcia, pelea con Yacine por un balón ante la atenta mirada de Juanra./LOF
Pedro Orfila, del Murcia, pelea con Yacine por un balón ante la atenta mirada de Juanra. / LOF

En el choque se vio de todo menos el fútbol que deben mostrar dos equipos que aspiran al ascenso Al menos los de Sanlúcar frenaron la hemorragia y por primera vez en lo que va de temporada el conjunto grana pudo acabar el encuentro sin encajar un gol

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Nadie en el mundo del fútbol es capaz de explicar qué pasa en el Álvarez Claro de Melilla para que todos los partidos sean igual de grises y plomizos. Desesperantes, sin ritmo y con equipos más preocupados de no encajar goles que de producirlos. Como el de ayer entre el Murcia y el equipo local, en el que se vio de todo menos el fútbol que deben proponer dos aspirantes al ascenso como los que se vieron las caras en la ciudad autónoma. Que si el viento que llega del Estrecho, que si el césped o la estrechez del campo. Al final, el Murcia de Sanlúcar, que llegó al choque de la cuarta jornada en plena progresión, se tuvo que conformar con un punto que en otras circunstancias hubiera sabido a mucho pero que ayer supo a muy poco.

0 MELILLA

Dani Barrio, Jilmar, Pepe Romero, Richi Segura, Odei, Nando, Juanma Espinosa, Pedro Vázquez (Borja López, min. 86), Zelu (Lolo Garrido, min. 45), Yacine y Nacho Aznar (Rubén Martínez, min. 70).

0 REAL MURCIA

Biel Ribas, Juanra, Pedro Orfila, Álex Ortiz, Forniés, David Sánchez, Armando (Fran Carnicer, min. 75), Santi Jara (Elady Zorrilla, min. 85), Xiscu, Víctor Curto y Pedro Martín (Chamorro, min. 62).

Árbitro
Orellana Cid (Colegio andaluz). Mostró tarjeta amarilla a Yacine, Santi Jara, Xiscu, Richi, Orfila y Juanma Espinosa.
Incidencias
Municipal Álvarez Claro. Cuarta jornada de Liga en el grupo IV de Segunda B. 500 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones y viento de hasta 35 kilómetros a la hora en algunos tramos. El Murcia jugó con la camiseta grana y con los pantalones azules de la segunda equipación.
El detalle
De los últimos 28 partidos de Liga disputados por el Melilla en su estadio, el equipo norteafricano solo ha perdido en tres. Al club grana no le ha ido nada bien en sus visitas al Álvarez Claro para enfrentarse a los diferentes conjuntos que han existido en Melilla, dado que desde 1951 lo ha visitado en un total de 13 ocasiones y solo ha sido capaz de obtener cinco empates. El Murcia llegaba a Melilla tras ganar los tres últimos partidos (dos de Copa del Rey y uno de Liga) y ve frenada su racha.
El palco
Raúl Moro, presidente del Murcia, acompañó a la expedición grana en su desplazamiento a Melilla.

Sobre todo porque el resbalón de la primera jornada contra el Écija en la Nueva Condomina obliga al equipo grana a pisar al acelerador para pescar a los conjuntos que se escapan en la cabeza de la tabla. Eso sí, la lectura positiva que deja un choque que nadie guardará en su hemeroteca es la de un Murcia que, a la sexta oportunidad, consiguió dejar su portería a cero y que, a pesar de que no acertó con la portería rival, por lo menos dejó sellada la suya. A la cuarta jornada de Liga y tras dos rondas de la Copa. Un arma que deben tener todos los equipos que aspiran al ascenso a Segunda.

Los primeros minutos del choque, sin embargo, fueron para el Real Murcia, a pesar de que el equipo grana contó con el viento en contra. Los de Sanlúcar estaban bien plantados sobre el césped e intentaban llevar la iniciativa. A los siete minutos llegó la primera oportunidad clara con un disparo escorado y duro de Víctor Curto que atajó Dani Barrio. Un minuto después Pedro Martín, en un simulacro de chilena, mandó el esférico por encima del larguero. Fue la tarjeta de visita de un Murcia que sometió en los primeros quince minutos a un Melilla que partía con la idea de dominar el choque, pero al que le tocaba interpretar un papel secundario. El Murcia parecía restablecido de sus problemas de antaño.

Pero tras el primer cuarto de hora el equipo norteafricano comenzó a dejarse ver y a soltarse la melena. Un error en cadena de la defensa grana se convirtió en la mejor ocasión para el Melilla en la primera parte. Obsesionado por sacar el balón desde atrás combinando, sin sortearlo, Orfila hizo una cesión traicionera a un Biel Ribas que controló mal el esférico. Tras el error, que no se le puede achacar de forma total al mallorquín, el balón cayó en boca de gol a Pedro Vázquez, que también erró y propició que Álex Ortiz pudiera sacar el balón de debajo de los palos. La ocasión local fue mayúscula y un toque de atención para un Murcia que con el paso de los minutos ya no estaba tan cómodo, ni el Melilla tan retraído.

Imaginación por músculo

El escenario era distinto al de los primeros instantes y los méritos estaban igualados. Sanlúcar quiso evitar que los últimos minutos se convirtieran en un monólogo del Melilla e hizo un cambio ofensivo, sustituyendo a Armando, un pivote defensivo, por Fran Carnicer, un centrocampista con vocación ofensiva que tenía la misión de retener el balón y buscar profundidad. Pero el Melilla siguió insistiendo con la portería grana.

La entrada de Rubén Martínez creó problemas al Murcia. El exjugador de La Hoya se movió entre líneas para crear espacios y se inventó una de las grandes ocasiones del Melilla en la segunda parte, con una combinación con Espinosa que acabó con un disparo Yacine que Biel Ribas desbarató en una acción cargada de reflejos. En el tramo final del choque el Melilla dio más sensación de peligro, a pesar de que el Murcia también tuvo alguna oportunidad a balón parado, sobre todo en una falta posterior a un contragolpe de Santi Jara y Xiscu.

El equipo de Manolo Herrero, sin embargo, tuvo la victoria en sus botas en dos ocasiones clamorosas, una de Juanma Espinosa que acabó en el larguero y una posterior de Rubén Martínez, quien, demasiado escorado, tiró el balón por encima del larguero. Con el paso de los minutos el empate comenzó a saber bien a los granas, que vieron el partido perdido en el tramo final y que se agarraron a una igualada que pudo acabar en victoria grana si Xiscu hubiera apuntado mejor en uno de los últimos acercamientos de un partido plomizo y gris que al menos permite al Murcia sumar otro punto en su segunda salida de la temporada; también dejar su portería a cero por primera vez este año, entre Liga y Copa del Rey, un logro que debe ser común en cada aspirante al ascenso.

Eso sí, el equipo grana no llegará al derbi del próximo sábado a tiro de piedra del UCAM, un rival que se encuentra ya a cinco puntos.

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