El Murcia se queda sin chispa

Elady lamenta la ocasión fallada tras una gran jugada personal.
Elady lamenta la ocasión fallada tras una gran jugada personal. / Guillermo Carrión / AGM

Los granas pierden la vivacidad del tramo final de Liga y se muestran espesos e incapaces de superar al filial del Valencia

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

El fútbol ha vuelto a castigar al Murcia. En un final de temporada que parecía diseñado para que el club grana volviera a Segunda, una mala tarde lo ha emborronado todo. Y no fue la de ayer, si no la de la semana pasada en Mestalla, un mal día en el que los de Mir cosecharon un resultado peligroso que les obligaba a estar muy finos en el partido de vuelta. Y ayer, cuando necesitaba mostrarse al cien por cien y tener una pizca de suerte, el equipo de Mir estuvo espeso, desdibujado. No fue el conjunto del tramo final de temporada que llegaba a la puerta contraria con alegría y que fue capaz de fulminar al Pontevedra por la vía rápida.

0 REAL MURCIA

Simón Ballester, Juanjo (Adri Cruz, min. 62), Golobart, Josema, Pumar, Armando, David Sánchez, Diego Benito (Elady, min. 54), Rayco (Javi Saura, min. 67), Víctor Curto y Sergi Guardiola.

0 VALENCIA MESTALLA

Sivera, Nacho Vidal, Zotko, Dean, Lato, Grego Sierra, Quim Araujo, Eugeni (Javi Jiménez, min. 84), Nacho Gil, Alberto Gil (Aridai, min. 69) y Rafa Mir (Jordi, min. 79).

Árbitro
Sebastián Ripoll Solano (Comité Balear). Mostró tarjetas amarillas a Diego Benito, Nacho Gil, Sivera, Aridai, Adri Cruz, Quim Araujo y Sergi Guardiola. Expulsó por doble tarjeta amarilla a Diego Rivas, que estaba en el banquillo.
Incidencias
Partido de vuelta de la segunda ronda de la fase de ascenso a Segunda. Estadio Nueva Condomina, 21.311 espectadores.
EL DATO
El Murcia ha vuelto a caer en el 'playoff' de ascenso a Segunda por tercera vez consecutiva. Hace dos años su verdugo fuel el Hércules, mientras que el pasado el equipo grana fue eliminado por el Toledo.
EL PALCO
Junto a Raúl Moro, presidente del Real Murcia, presenciaron el encuentro el alcalde de Murcia, José Ballesta, y Felipe Coello, concejal de Deportes. Además, otros alcaldes de la Región vieron el choque ante el Mestalla.

Ayer, Curto y Guardiola no fueron una pareja brillante, ni David Sánchez el motor de un equipo que comenzó a dudar en los primeros minutos. El Valencia B, un grupo de chavales que no poseen la presión de los que tienen que defender un escudo que se está jugando la vida como el grana, se tomó el partido con calma y no fue víctima de la presión ni la ansiedad, los peores enemigos de un Murcia que debería comenzar a pensar en la próxima temporada. Necesita diseñar un equipo para quedar campeón y no tener que jugársela en un 'playoff' de tres eliminatorias que es una caja de sorpresas y que no siempre es justo con el equipo que más lo necesita.

Los primeros minutos fueron de tanteo. Los dos equipos tomaron muchas precauciones, aunque el filial valencianista fue el primero que disparó a puerta por medio de Nacho Gil. A los diez minutos el Murcia demostró que estaba metido en el encuentro, aunque jugadores como Pumar, Diego Benito y Juanjo tenían que mostrarse más seguros en defensa, ya que el Valencia B no fue un equipo asustadizo que se dejara amilanar por el ambiente. Todo lo contrario, se fue desmelenando con el paso de los minutos.

El equipo grana se fue haciendo poco a poco con el partido, controlaba el centro del campo pero le faltaba el último pase, llegar con más claridad al área rival. Como hizo en una internada de Rayco con centro al área pequeña al que Curto no llegó por poco. Ese era el camino, aunque no dejando tantos huecos atrás, como el que propició otra buena ocasión para el Valencia con un disparo de Eugeni que paró Simón. Al Murcia le faltaba un punto de intensidad y llevar más cuidado atrás, ya que Eugeni, nuevamente, se sacó un disparo desde fuera del área que Simón volvió a despejar, una acción que llegó tras otra pérdida en el centro del campo.

El equipo de Mir iba para arriba, pero no con demasiado orden y con el freno de mano echado. En el tramo final de la primera parte llegaron los mejores acercamientos granas. Un centro de Pumar que Guardiola remató de cabeza fuera, otro centro de Juanjo que Curto remató mordido y un disparo de Diego Benito desde lejos que se fue cruzado. El Murcia, pese a la ganas que mostró, no estaba fino ni fresco, se le notó cansado. Jugadores como Curto y David Sánchez no tenían chispa. El equipo grana no estaba cerca del gol, una sensación que sí daba su rival. Lo mejor, el empate a cero dejaba al Murcia a solo un gol de la clasificación.

Las sensaciones en el segundo tiempo fueron las mismas que en la primera mitad. El Murcia estuvo lejos de ganar. A los dos minutos, un contragolpe del Valencia B acabó con un disparo de Rafa Mir que salió rozando el larguero. Pero el Murcia se repuso del susto y se fue para arriba con un Sergi Guardiola que asumía casi toda la responsabilidad. En una jugada suya por la banda llegó una doble oportunidad tras un remate de Rayco y un rechace posterior de Armando. Pero el Murcia necesitaba más dinamita y Mir sacó a Elady a los diez minutos de la segunda parte. El técnico valenciano necesitaba que cambiaran cosas en el partido y también metió a Adri Cruz por Juanjo, colocando a Armando de lateral.

Pero la entrada de Cruz, y la posterior de Saura, no mejoraron lo suficiente a un Murcia que se mostró más incisivo pero nada letal, además de muy desordenado. Golobart remató de cabeza fuera, mientras que Elady dispuso de la ocasión más clara de la segunda parte, cuando Sivera falló en una salida y el jienense remató fuera. El equipo grana tiró de casta en la recta final, pero no llegó con orden. El propio Elady se convirtió en el motor improvisado del Murcia y él solo se fabricó una jugada en el último minuto del tiempo reglamentario que levantó al público de la Nueva Condomina. El Murcia estaba desdibujado pero Elady se fue de tres defensores y disparó junto al palo para que Sivera sacara una mano providencial.

Al final llegaron los intercambios de golpes y, tras mandar Adri Cruz un balón a la madera, el Valencia B tuvo la oportunidad con Jordi y Aridai. El equipo grana ya estaba fuera de sí, sin oxígeno, y vio cómo el partido se le escapaba de las manos y también el sueño del ascenso.

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