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El Real Murcia se hunde en el fango y jugará en Segunda B

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Juan Antonio Samper, a la derecha, y su hijo, llegando al Juzgado de lo Mercantil 7 de Madrid, ayer. :: eFe

  • El juez Vaquer Martín deja sin efecto la medida cautelar que salvaba al club del descenso y permite que Tebas se salga con la suya

Un auto del juez Javier Vaquer Martín envió ayer al Real Murcia al pozo de la Segunda B. Ya no hay vuelta atrás. Al murcianismo solo le queda llorar por haber perdido la categoría después de una temporada en la que casi toca la Primera División con los dedos. Así de cruel ha vuelto a ser el fútbol con un club cargado de historia que ha pasado del cielo al infierno en solo dos meses.

La Justicia le ha dado la espalda a la familia grana y lo ha hecho con una decisión salomónica. Por un lado, el juez reconoce que el descenso del Real Murcia a Segunda B por no cumplir el ratio económico-financiero marcado por la Liga de Fútbol Profesional (LFP) el 31 de julio es ilegal, que Tebas y sus socios no podían condenar al Real Murcia por este motivo. Pero también determina que el castigo es legal en virtud de las deudas con Hacienda y de la correspondiente sanción que el Juez de Disciplina de la propia Liga impuso al Murcia el pasado 7 de agosto. El letrado de los clubes motivó esta sanción en las cinco faltas muy graves cometidas por el Real Murcia la pasada temporada; una sanción, otra soga al cuello al equipo grana, que ha sido la que finalmente lo ha dejado en Segunda B.

En resumen, el juez le ha dado la razón en todo al equipo grana menos en una cosa: el Juzgado de lo Mercantil no tiene competencia para discernir en un acto administrativo entre los socios de un organismo como la Liga, aunque perjudique a un socio -el Real Murcia- que no ha cumplido las normas impuestas por sus propios compañeros. Un varapalo para el Real Murcia, que quizás hubiera podido obtener más réditos en el contencioso-administrativo: «La Liga carece de expresa cobertura de ley para restringir el acceso a la competición por razón del incumplimiento de ratios financieros de los clubes y sociedades anónimas», se dice en el auto, que también reconoce que esta medida se aplicó con retroactividad. En su siguiente razonamiento, el juez Vaquer Martín va más allá: «El Real Murcia cumple todos los requisitos legales y deportivos, la restricción a su ingreso en la competición deportiva de Segunda por razón de incumplir aquellos parámetros financieros resulta injustificada».

El bofetón, sin embargo, llega en el auto unas líneas más abajo: «Las restricciones que la Liga puede imponer al acceso legítimo de los clubes a la competición profesional estarán excluidas del control judicial de la competencia en el mercado si aquella Liga cuenta con cobertura de ley expresa, como ocurre en materia sancionadora de clubes y sociedad anónima, para descender de categoría por impago de créditos de derecho público, por lo que se revoca dicha medida cautelar, sin perjuicio de su posible revisión por otras instancias judiciales». Traducido: el juez autoriza y legaliza la sanción del 7 de agosto impuesta por el juez de Disciplina de la Liga y al mismo tiempo estima la oposición de la Liga en el sentido de alzar y dejar sin efecto la medida cautelar. Aun así, y a pesar de que el Real Murcia no ha conseguido salvar su pellejo, puede haber cambiado el fútbol y haber tirado las medidas de control de la Liga por la borda debido al razonamiento del juez: «La jurisdicción ordinaria y dentro de ella los juzgados y tribunales mercantiles resultan competentes para enjuiciar la actividad privada de auto-organización de las competiciones deportivas del fútbol profesional. Cualquier club de fútbol profesional está legitimado para invocar ante los juzgados mercantiles que las decisiones adoptadas por la Liga al diseñar y configurar el mercado del fútbol profesional pueden afectar sus derechos subjetivos individuales en el legítimo acceso a dichas competiciones».

Paso siguiente: la Audiencia o el contencioso

El juez da la razón al Murcia en que tuvo que ser inscrito el 31 de julio como equipo de Segunda, pero añade que no es competencia del Juzgado de lo Mercantil si lo sanciona la propia Liga o no por sus impagos con Hacienda. Lo han echado de la Liga por un requisito que exigen sus propios socios y, para Vaquer Martín, eso no es asunto suyo, lo tiene que juzgar otro tipo de magistrado. Por eso ha separado la resolución de la ratio con la medida del descenso a Segunda B por impagos a Hacienda, como sostiene la Liga. Ahora,el Real Murcia tendrá que decidir cuál es el siguiente paso. La sentencia entiende que la Liga y la Federación son competiciones privadas y que donde juega o no cada equipo no pertenece decirlo a la jurisdicción mercantil, sino a otra como la contencioso-administrativa. El Real Murcia empleó un movimiento que ha puesto en jaque a la Liga y a Tebas, pero se tiene que replantear su estrategia en los próximos días, pensar si da un paso atrás y toma otra dirección para seguir luchando por el Real Murcia. Samper acudió al Juzgado de lo Mercantil agarrándose a su derecho de pelear por la libre competencia de las sociedades anónimas y a su derecho a competir con sus socios en igualdad de condiciones. Pero quizás podría acobardar otra vez a la Liga pidiendo una cautelar en la jurisdicción contencioso-administrativa, que es la que puede atacar la potestad sancionadora de la Liga que ha dejado tocado al Murcia. Si sigue en la vía mercantil, tendrá veinte días de plazo para recurrir y para seguir con un proceso que acabará en la Audiencia Provincial y que puede ir para largo teniendo en cuenta que la Liga también la podría recurrir para salvaguardar el cumplimiento de sus ratios económicos. Quizás tenga la misma suerte que el Orihuela y un juez ordene que lo reintegren en Segunda, una decisión que parece improbable.

Seguro que los dos hermanos Samper, ayudados por sus hijos y su equipo jurídico, ya están pensando cómo seguir peleando contra Javier Tebas con el Real Murcia como telón de fondo. Eso sí, mientras tanto, el murcianismo llora y se pregunta por qué es uno de los clubes más desgraciados de España. Una institución que en 2010 descendió, con tortura incluida, en Montilivi, y que, tras ascender en un año, ha vuelto a sufrir cada temporada que ha jugado en Segunda División. Hasta ayer, día en que las deudas lo bajaron a Segunda B, cuando el fútbol le dejó a deber un ascenso la pasada campaña. Ahora hay más incógnitas que nunca. La Liga de Segunda División arrancará mañana y el equipo grana no estará el domingo en la Nueva Condomina esperando a que aparezca el Lugo, que finalmente viajará a Anduva. El conjunto que saltará al césped del estadio murcianista será el Logroñés: un equipo de Segunda B, la categoría -fuera del fútbol profesional- a la que desde ayer pertenece también el Real Murcia, por la obsesión persecutoria de Javier Tebas (hasta el auto judicial de la condena lo deja entrever así) y por las deudas de Jesús Samper con la Agencia Tributaria y la incapacidad del dueño de la entidad para pagar a tiempo o convencer a Hacienda de sus buenas intenciones como deudor.