La Verdad

Real Murcia

¿TE ACUERDAS?

45 minutos para enmarcar

45 minutos para enmarcar
  • El Murcia venció 5-4 al Athletic Club en un partido en el que los granas se fueron al descanso ganando 5-1: «Ha sido lo mejor que he visto este año», dijo Sáez

Ayer se cumplieron 34 años de un partido inolvidable por emocionante, loco, goleador e imprevisible. El 19 de octubre de 1980 el Real Murcia y el Athletic Club de Bilbao se midieron en La Condomina, en la séptima jornada de la Liga. Lo que sucedió aquella tarde difícilmente se borrará de algunas cabezas. El equipo grana jugó una primera parte inolvidable en la que marcó cinco goles. En la segunda se vino abajo y a falta de cinco minutos para el final la ventaja se había reducido a solo un gol. «Acabamos pidiendo todos la hora», recuerda Vidaña, uno de los que jugó aquel partido.

A los seis minutos Sarabia fue más listo que la defensa y el portero del Real Murcia y marcó de falta cuando los jugadores granas formaban una barrera que nadie había pedido. El disgusto duró cuatro minutos, justo el tiempo que tardó Alabanda en robar un balón en el centro del campo y rematar a gol con un tiro raso y cruzado. Con el partido otra vez igualado, y solo seis minutos después del primer gol grana, Chazarreta cortó otro balón en el centro del campo, pasó a García Murcia, que corría en la banda por la izquierda, y el centro a media altura del jugador cartagenero del barrio de Santa Lucía fue rematado a gol por Abad.

Los jugadores del Murcia se transformaron al verse por delante en el marcador y la defensa del Athletic se vio desbordada y se mostró impotente para frenar el alud del juego adversario, la avalancha de remates y acometidas que el Murcia prodigaba como si fuese una lección ensayada y aprendida de memoria. En estos minutos mágicos cayeron el tercer y el cuarto gol del Murcia, en los minutos 25 y 26. Los dos los marcó Salamanca de sendos remates de cabeza.

Los goles subían aquella tarde al casillero murcianista como una lluvia inesperada, como un maná caído del cielo que los aficionados coreaban. Había que verlo para creerlo: el Murcia goleaba a todo un Athletic, a todo un histórico que tradicionalmente solía sacar buenos resultados de sus visitas a La Condomina.

El marcador reflejaba un 4-1 a favor del equipo de José Víctor y solo se habían disputado 26 minutos. Ruiz anotó el quinto en el minuto 42.

El Murcia no es que se confiara en exceso. En la segunda parte sus jugadores acusaron el tremendo esfuerzo de la primera parte y los marcajes dejaron de ser pegajosos. Al destensarse la vigilancia, el Athletic pudo maniobrar con más peligro y sus avances se transformaron en peligrosos para la desorientada defensa grana.

Tirapu era mucho más incisivo que en la primera parte, Rojo I estaba más fino y medido en sus entregas, y Sala, que había sustituido a un fundido Villar, también colaboró lo suyo. El caso es que el fútbol cambió de bando. Dani marcó en dos ocasiones y Sarabia puso el 5-4 en el marcador cuando aún faltaban cinco minutos para el final y la defensa local era un flan. Cuando Borrás del Barrio pitó el final del partido más de uno resopló, tanto en el césped, camino del vestuario, como en la grada.

Acabado el partido había mucho interés por ver cómo iban a explicar los entrenadores de los dos equipos qué le había pasado al Athletic en la primera parte y al Murcia en la segunda.

José Víctor fue protestado por la grada al final. Los aficionados criticaron su paso atrás en la segunda parte. El técnico grana reconoció su conservadurismo de la segunda mitad. «No pretendíamos ni más ni menos que guardar nuestras espaldas. No salió todo lo bien que pensaba, porque el Athletic acertó en todas las ocasiones anormales. No es lógico que nos marquen tres goles desde la misma línea de meta».

Iñaki Sáez, por su parte, se rindió a la aplastante superioridad de los granas en la primera mitad. «Los primeros 45 minutos del Murcia han sido los mejores que he visto en lo que va de temporada, pero también digo que el partido y el resultado no han sido normales».