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El Real Murcia volvió con fuerza tras el parón de la Guerra Civil

José Iniesta, presidente del Real Murcia en 1940, junto a los once jugadores que lograron el primer ascenso a Primera.
José Iniesta, presidente del Real Murcia en 1940, junto a los once jugadores que lograron el primer ascenso a Primera. / LV
  • El equipo grana logró su primer ascenso a la máxima categoría hace 75 años, tras ganar en su visita a Cádiz

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La temporada 1939-1940 tiene un valor especial para el Real Murcia. Fue la primera después de tres años de inactividad futbolística en España por la Guerra Civil y en ella el club grana logró su primer ascenso a la Primera División, de la mano del jugador y entrenador José Griera. El partido que lo decidió todo se disputó el 5 de mayo de 1940 en Cádiz. Al Murcia solo le valía imponerse por un mínimo de dos goles de diferencia y lo consiguió. Ganó 2-0. Bravo anotó el primer gol a los once minutos. Guillermo remató la faena en la segunda mitad. Pitó el partido Escartín.

Las comunicaciones dejaban bastante que desear y los rumores sobre el resultado de aquel partido de Cádiz tenían en vilo a los aficionados. Ese día se vivieron muchos momentos de confusión, como el que provocaron unos aficionados que circulaban en coche por la calle Jara Carrillo montando bastante follón. Hubo quien se unió a una fiesta que no era la suya, y de la que pronto se fue, ya que se trataba de un grupo de ciezanos que celebraban el triunfo de su equipo en un partido de Regional que disputó en La Condomina.

A las 19.30 horas se aclaró todo. En la pizarra de 'La Verdad', la que colgaba de la fachada de sus oficinas de la plaza de los Apóstoles para informar de las noticias de última hora, se informó del triunfo del Real Murcia en Cádiz y de su consecuente ascenso a Primera. Los cientos de aficionados que allí se agolpaban comenzaron a celebrarlo.

Según informó el periódico en su edición del 7 de mayo de 1940, «Antonio Vázquez [directivo del Murcia] y el camarada García Calvo [delegado provincial de Deportes de Falange], marcharon, una vez comprobada la autenticidad de la noticia, al Gobierno Civil, donde fueron recibidos por el gobernador [Sergio Orbaneja], «quien se mostró vivamente interesado en la gesta deportiva, hasta el punto de haber dispuesto la concesión de una visita a los jugadores, a su llegada a Murcia, a quienes deseaba felicitar personalmente».

El lunes 6 de mayo solo había un tema de conversación en la ciudad: el ascenso del Real Murcia.

En la sede de la Federación de Fútbol se celebró una reunión para los preparativos de la recepción al equipo. Estuvo presidida por José María Llanos y asistieron Vázquez, Mariano Iniesta y García Castillo, contador, vicesecretario y vocal, respectivamente, del Murcia. También estuvieron presentes Carlos Carballo, presidente de la Federación Murciana de Hockey, y redactores deportivos de los diarios 'La Verdad' y 'Línea'. El Ayuntamiento encargó a Viudes, teniente de alcalde, la recepción al equipo. Todos estaba hablado y los actos cerrados. ¿Pero cuándo iban a ser?

En la oficinas del Murcia no sabían cuándo regresaba de Cádiz la expedición murcianista. Finalmente, por la sede del club aparecieron algunos aficionados que habían viajado con el equipo por su cuenta e informaron de que los jugadores iban a pernoctar el lunes en Granada, desde donde viajarían el martes a Murcia. La hora aproximada de llegada eran las 19.00.

Cohetes de aviso

Los jugadores llegaron por la carretera de Alcantarilla y se lanzó un cohete de aviso. La expedición, ya acompañada de cientos de aficionados, entró a la ciudad por el Rollo y sonaron otros tres cohetes. Ya en la ciudad, el itinerario que siguió la caravana fue: plaza de Don Juan de la Cierva, avenida de Martin Perea (estación), calle de la Industria, Paseo de Corvera, puerta del Carmen, calle de la Princesa, Puente Nuevo, Paseo de Garay, Vistabella, parque de Ruiz Hidalgo y Glorieta. En el Ayuntamiento fueron agasajados con un vino de honor. Desde el Consistorio, los jugadores marcharon en coche hasta la plaza de la Catedral, Salzillo, plaza de la Cruz y Trapería hasta la del Generalísimo [La Redonda actual], donde fueron recibidos por el Gobernador Civil.

Terminado el acto, «se disolvió la manifestación». Eso sí, «el comercio fue invitado a cerrar a la hora anunciada para sumarse al recibimiento».