La Verdad
Real Murcia

El Murcia mete la tijera... un poco más

Jesús Samper en la rueda de prensa del Real Murcia.
Jesús Samper en la rueda de prensa del Real Murcia. / NACHO GARCÍA/LA VERDAD
  • El equipo grana ha aplicado una economía de guerra para recortar los gastos del día a día. Ha pasado de ser un club derrochador a mirar con lupa cada euro que se va a gastar, ya sea para limpiar su estadio, para comprar material o para dar de comer a sus jugadores

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El Real Murcia se está adaptando a los nuevos tiempo a pasos agigantados. Desde que hace más de un año Jesús Samper dio la orden a sus empleados de apretarse el cinturón, Víctor Alonso, su gerente, no hace más que reducir gastos en el día a día. Cualquier detalle es importante para cuadrar los números, para que la institución murciana no siga aumentando su deuda. Muy lejos quedan los tiempos en los que el palco de la Nueva Condomina estaba a rebosar y las bebidas y la comida corrían a expuertas, generando facturas de cerca de 15.000 euros por cada partido en casa.

Un detalle: en la temporada 2007-08, la última del Real Murcia en Primera, el club grana llegó a disponer de tres cortadores de jamón en un mismo partido, además de diversos empleados que daban servicio a las casi 900 personas que acogía el club, tanto en los palcos privados, como en los VIP o en el palco de honor, los asientos rojos que rodeaban al lugar ocupado por Jesús Samper y sus acólitos. En los partidos de Primera no quedaba ni un asiento libre en la zona de los más privilegiados.

La oferta era atrayente: fútbol de Primera División y un menú de alta calidad. Si el partido coincidía con el horario nocturno, se incluía, junto al pase para los empresarios, la clase política y otros, un aperitivo antes del partido con croquetas, el propio jamón ibérico, pulpo, boletus y otros entrantes antes del choque. La cena podía incluir cazuelita de pescado y carrillera, y un postre o dulce al final del partido que ponía el broche final a una noche redonda y que, además, servía para que los miles de aficionados que abandonaban el estadio en interminables colas dejaran vía libre para la salida de los ocupantes de la zona noble de la Nueva Condomina. Había empanadillas, pasteles y refrescos hasta para los periodistas en la zona de prensa, que disfrutaban de un buen ágape en el descanso de los partidos.

El paisaje y las circunstancias son ahora muy diferentes. El primer partido de la pasada temporada fue el punto de inflexión para un club que pasó de la ostentosidad a la estrechez presupuestaria más absoluta. El 'modelo Santiago Bernabeu' que quisieron imponer Jesús y Juan Antonio Samper, siguiendo el del club de sus amores, ya es historia en Murcia. Las últimas empanadillas, refrescos, frutos secos y café servidos en el palco fueron los del choque contra el Celta B de la pasada Liga, dado que esta temporada se ha instalado en el club grana la austeridad más absoluta apropiada para cualquier empresa que quiera salir del atolladero.

En el día a día del club hay más cambios y recortes. La radio oficial de la entidad ya no emite su programa diario de dos horas para informar de la actualidad del club grana y en las expediciones, cuando hay partidos televisados, ya no viaja el jefe de prensa. En contraprestación la entidad ha apostado por impulsar Real Murcia TV, una plataforma por la que el club puede retransmitir los partidos del equipo de Aira, que da en directo las ruedas de prensa del técnico y jugadores, y que tiene previsto emitir reportajes y otros documentos. Más por menos, exprimir los recursos propios hasta el extremo o agudizar el ingenio es el nuevo lema dentro del club.

Sin Santiago Godoy

Además, la segunda campaña consecutiva del Real Murcia en Segunda B deja otra ausencia significativa en la figura del médico Santiago Godoy, que desde el verano de 2012 acompañó al Real Murcia por todos los campos de España, tanto en Segunda como en Segunda B. Un lujo asiático que el Real Murcia ya no se puede permitir. El equipo grana, después de ser un privilegiado en esta materia, ha pasado a ser uno más de los equipos que viajan sin doctor en ambas categorías. Eso sí, sigue contando con los servicios de Paco Martínez, traumatólogo de gran prestigio en Europa y América, y el servicio de la clínica Cardiosalus, encabezada por el traumatólogo Domingo Pascual y el nutricionista Juanjo Morillas.

Los recortes también han llegado a otros departamentos, como el que incluye a todo el personal que trabaja cada quince días en abrir la Nueva Condomina, una instalación que solo años atrás costaba 800.000 euros anuales a Jesus Samper. A día de hoy, el Real Murcia contrata menos empleados de seguridad, dado que la afluencia al estadio es menor que cuando militaba en Segunda, y también contrata menos personal externo para controlar los accesos y zonas donde antes los petos verdes del club se dejaban ver con mucha facilidad.

El club, al mismo tiempo, abre menos puertas de acceso al campo y emplea menos personal para esta tarea, un ejemplo que se puede ver con claridad en la tribuna preferente del recinto, donde el acceso se limita ahora solo a las puertas más cercanas al fondo sur. En cuanto a la limpieza del estadio, el Real Murcia cumple con todas las exigencias mínimas en la adecuación de un recinto deportivo, aunque ahora ya no tira la casa por la ventana. Los recortes en este sentido no son nuevos esta temporada, ya que se instauraron la pasada campaña.

Estos afectan a Cobatillas y las oficinas del Real Murcia dentro del mismo estadio, lugares de los que se encarga el club con sus propios medios. La empresa de limpieza que trabaja para la entidad se limita a desempeñar unos servicios mínimos consistentes en la adecuación del mismo tras cada partido.

Pero quizás, lo que más se deja ver son recortes en energía eléctrica. El pasado sábado, en el choque frente al Linares y, a pesar de que la tarde estaba nublada, el club grana solo encendió los focos de la tribuna preferente y no utilizó los del resto del estadio, algo improbable años atrás. Aunque no se puede calcular exactamente el coste de la luz por cada partido puesto que la factura es conjunta con el resto de servicios, cada partido sale a cerca de 6.000 euros de luz, con lo que apurar y no encender la misma en un partido o utilizar solo la mitad de la potencia, significa tener cada mes más dinero para pagar las nóminas.

Es la realidad del nuevo Murcia, del equipo que ya no viaja con el autobús exclusivo, tuneado y con asientos de piel, del que cierra el 'parking' del estadio durante toda la semana para ahorrar en electricidad y en la factura del empleado de seguridad. Del Murcia que ya mira con lupa cada euro que se gasta y el que quiere ajustarse a un presupuesto cada vez más realista, acorde con la Segunda B, el lugar en el que habita en los últimos tiempos.