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La mala cabeza de un gran futbolista

Salva Mejías es entrado por un rival en un partido de la temporada 1988-89, disputado en La Condomina.
Salva Mejías es entrado por un rival en un partido de la temporada 1988-89, disputado en La Condomina.
  • Salvador Mejías, uno de los máximos goleadores del Real Murcia en Primera División, acabó pidiendo trabajo por las redes sociales

Tenía una rapidez fuera de lo común y una salida explosiva. Alguien tan autorizado como Ladislao Kubala llegó a decir que era el mejor de Europa. Salvador Mejías, conocido como Mejías II, nació en Cádiz el 26 de abril de 1963. Es hermano del también futbolista Pepe Mejías, con quien coincidió una temporada en el Real Murcia. Inició su carrera en el Ramón de Carranza en 1982 y en el 86 fichó por el Real Murcia, que entonces militaba en la Primera División. Es uno de los jugadores que más partidos jugaron en la máxima categoría vestido de grana, así como uno de los máximos goleadores. Anotó 19 goles. En 1989 se fue al Celta de Vigo.

En La Condomina coincidió con algunos de los mejores de la historia, como Amador, Núñez, Juanjo, Vidaña, Pérez García, Tendillo, Tente Sánchez, Guina, Parra, Manolo, Figueroa, Moyano y Carlos.

Jugo cuatro temporadas en el Real Murcia, tres de ellas en Primera y una en Segunda. En su primera temporada de grana marcó siete goles y formó parte del Murcia que logró su mejor clasificación histórica en Primera. Extremo rápido y hábil, el 19 de octubre de 1986 anotó el gol de la victoria ante el Barcelona, en uno de los tres partidos que los granas han ganado en Liga a los azulgranas.

Su mala cabeza lo privó de llegar más lejos en su carrera. De Balaidos se fue a Elche y acabó en el San Fernando, donde se retiró en la campaña 1992-93. Su carrera pudo ser mucho más fértil de no haber sido por sus vicios, que interrumpieron constantemente su progreso.

Después del fútbol, Salvador Mejías ha llevado una vida con muchos altibajos. En 2012, de hecho, llegó a pedir trabajo por Facebook. Estuvo trabajando algunos años como vigilante de seguridad en Cádiz, pero la crisis lo dejó sin empleo. «Busco trabajo, no sé que hacer con mi vida», aseguraba.

Según la publicación digital 'El Desmarque', el dinero que consiguió durante su carrera de futbolista lo invirtió en «tres negocios hosteleros» en Cádiz, pero, «para ponerlos en marcha, me asocié con una persona que me estafó, aprovechando que yo estaba fuera, jugando en el Elche. Estando allí, me llamaron para decirme que mi ex-socio había cerrado los negocios y no me quedó nada. Además, debido a las deudas que quedaron estuve a punto de perder mi casa y mi suegro tuvo que hipotecar su vivienda».

Salvador sufrió una fuerte depresión, pidió ayuda a Quique Pina, entonces director deportivo del Cádiz, y consiguió recuperarse anímica y laboralmente.