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Acciari acabó con la angustia

Acciari es llevado a hombros al final del partido disputado en  La Condomina el 25 de mayo de 2002.
Acciari es llevado a hombros al final del partido disputado en La Condomina el 25 de mayo de 2002. / G. Carrión / AGM
  • Abrió la lata en el Murcia-Jaén (2002), partido que aseguró la permanencia en Segunda del equipo que dirigía Vidal

El 25 de mayo de 2002 el Real Murcia respiró. Aquel día se disputó la última jornada del campeonato de Liga de Segunda División y el Real Murcia recibió en La Condomina al Real Jaén. Había que ganar para espantar la amenaza del descenso. El equipo grana se jugó la permanencia ante el Jaén y cumplió. Ganó 3-0 en un estadio de La Condomina lleno a rebosar.

Cuando el extremeño Valle Gil pitó el final del partido la grada reaccionó como si estuviera celebrando un ascenso a Primera. El público invadió el terreno de juego para celebrar con sus jugadores el triunfo. Acciari, que fue el encargado de abrir el marcador en el minuto 69, como si de un torero de tratara, fue paseado a hombros por los murcianistas.

«Se trata de un triunfo importantísimo porque no llegaba el gol y empezábamos a ponernos nerviosos. Ha sido una alegría muy grande haber podido inaugurar el marcador, pero más alegría me ha dado que el Real Murcia se ha salvado porque no merecíamos haber llegado a un final de Liga tan angustioso», dijo el nuevo héroe de la afición grana.

Aquel gol al Jaén fue un ensayo de lo que ocurrió en la temporada siguiente, cuando el argentino repitió y marcó al Levante el tanto del triunfo en el partido que aseguró el ascenso a Primera División catorce años después.

Pero volviendo a la temporada 2001-2002, el equipo grana salvó la categoría el último día. La campaña fue movida. Braojos inició la temporada en el banquillo. Fue fichado con urgencia, ya que Pepe Mel dejó plantado a Jesús Samper para irse a dirigir al Tenerife, entonces en Primera División.

Braojos duró 17 jornadas. El Murcia ocupaba el puesto 17, con cuatro triunfos, siete empates y seis derrotas. Lo sustituyó Chato González, quien solo estuvo ocho jornadas al frente del equipo. Logró dos victorias, dos empates y cuatro derrotas.

En la jornada 26 llegó David Vidal. El gallego aguantó hasta final de temporada y dio al equipo otro aire. Samper confió al gaditano la dirección técnica de la siguiente temporada.

Al acabar el Murcia-Jaén de 2002, David Vidal, dijo que sentía «una alegría inmensa, ya que tanto los jugadores como el cuerpo técnico hemos realizado un buen trabajo». También se acordó de la afición. «Ha tenido un comportamiento fenomenal. Su apoyo ha resultado decisivo en la permanencia del equipo en Segunda División».

El papel de la afición del Murcia, tan maltratada en los últimos años por los dueños del club, también fue alabada por Manolo Jiménez, técnico del Jaén, quien felicitó «al Real Murcia, a su afición, que es de Primera ya que ha apoyado a su equipo en todo momento, y, sobre todo, a David Vidal por lograr la permanencia».

Samper y la afición

Jesús Samper, que entonces no se escondía y se dejaba ver por La Condomina, dijo que «para nosotros la próxima temporada acaba de empezar. Hay que comenzar a planificar y a prepararnos para que la próxima temporada sea la plataforma para dar el salto al fútbol de élite. Mirar hacia atrás es solo para aprender de errores cometidos, lo que ahora corresponde es mirar hacia delante». La primera decisión que tomó el máximo accionista grana fue la de renovar a David Vidal.

Jesús Samper también conoció ese día a la entregada afición murcianista, esa que ha desairado tantas veces. «Ha sido increíble. Si pudiera le puntuaría con un once porque la matrícula de honor me parece poco. Nuestro objetivo, interés y nuestro trabajo debe ir a formar una simbiosis entre nuestra afición y el equipo. Todos estamos hambrientos de éxitos y no de pasar estos finales de liga agónicos. El resultado final de este partido [3-0] ha sido bueno, pero esperemos que el año que viene podamos caminar por una senda diferente a la de esta campaña», dijo un crecido Samper.