La Verdad

Real Murcia

«No recuerdo que me partieran la cara»

Juanjo, con una ceja rota, al final del Murcia-Cartagena disputado el 20 de diciembre de 1992.
Juanjo, con una ceja rota, al final del Murcia-Cartagena disputado el 20 de diciembre de 1992. / LV
  • Juanjo, que presume de que nunca perdió ante el Cartagena, asegura que en los derbis «no hay que dejar respirar al rival»

Cuanto más me gritaban, más arriba me iba», recuerda Juanjo, el contundente central del Real Murcia que presume de que «nunca he perdido contra el Cartagena».

Llegó al Real Murcia, procedente del Alavés, en la temporada 1985-86. El club grana se proclamó campeón de Segunda aquel curso y logró el ascenso a la máxima categoría. El defensa vasco jugó 24 partidos y marcó tres goles. Se convirtió en una pieza clave de un equipo que encadenó tres temporadas en Primera. Fue protagonista de la época más brillante de la historia del club grana. Después de Vidaña, es el jugador que más veces ha vestido la camiseta murcianista. Colgó las botas al finalizar la temporada 1994-95. Su maltrecha rodilla le obliga a poner fin a su carrera.

En esas diez temporadas tuvo la oportunidad de enfrentarse al Cartagena en varias ocasiones, «y nunca perdí», remarca. Estos partidos de máxima rivalidad gustaban mucho a Juanjo: «Me gustaban de cojones». Al vitoriano le motivaba la presión de aquellos derbis: «Cuanto más me gritaban, y me decían de todo, más arriba me iba».

Al central grana le gustaba especialmente jugar en El Almarjal, «ya que la gente estaba muy pegada al campo. Estaban tan cerca que cualquier espectador podía tocar al juez de línea con solo estirar el brazo. Los gritos eran ensordecedores, pero me gustaba esa rivalidad».

Juanjo, que esperaba que el Real Murcia hubiera logrado un mejor resultado en el partido que jugó el sábado en el Cartagonova, dice que para ganar al Cartagena, «y a cualquier rival, no hay que dejarlos respirar».

El exdefensa grana era de los que no olvidaban sus rivales. Además de los partidos en El Almarjal, recuerda el derbi que ganó el Real Murcia al Cartagena, en Segunda B, el 20 de diciembre de 1992. La Condomina estaba llena a reventar y el partido se complicó para los granas en el minuto 15, cuando se quedó en inferioridad después de que Camacho viera dos tarjetas, casi seguidas, ambas por juego brusco. Pero fue la tarde de Cantero, que anotó los dos goles que dieron el triunfo a los granas. Aquel resultado no escondió el drama que se vivía en el vestuario, ya que los jugadores no cobraban: «Aquí hay gente que se tiene que marchar en Navidad y no tiene una peseta. No entendemos nada», se quejaban los jugadores.

Juanjo estuvo muy seguro en aquel partido. Se fajó con la valentía que le caracterizaba y anuló por completo a Requena. Acabó el partido con la cara chorreando de sangre. Le habían roto una ceja. «¿Que me rompieron la cara en aquel partido? No lo recuerdo». La entrega de Juanjo en el campo no tenía límites. «Siempre sin mala fe, mi juego era de lucha, lucha y lucha. Si tenía que meter el pie lo metía, se tenía que meter la cadera lo hacía, y lo que hiciera falta».

Confundido con Higinio

Juanjo cuenta otro anécdota que le ocurrió en Cartagena, cuando era un recién llegado. Llegó para sustituir a Higinio, quien en un lance desafortunado lesionó casi de por vida a David, un joven y rapidísimo extremo derecho al que seguían los mejores equipos del país. Una serie de negligencias médicas hicieron el resto y el chico tuvo que colgar las botas antes de cumplir 21 años. «La primera vez que jugué en El Almarjal, la afición cartagenera me confundió con Higinio y me dijeron de todo. No entendía nada, ya que acababa de llegar».

Comparando al Real Murcia en el que él jugó con el de estas últimas temporadas, el de Escoriaza dice que «en mi época había un compromiso. Nunca vi una pañolada porque no nos dejáramos el alma en el campo. Hace mucho tiempo que no he visto a nadie entrar como un toro».

Es, tras Pepe Vidaña, el segundo jugador que en más ocasiones ha vestido la elástica grana en Liga y en partidos oficiales, más de 250 veces, por lo que se trata de una leyenda viva del Real Murcia.