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Un operario cambia las butacas de la vieja Condomina el pasado miércoles.
Un operario cambia las butacas de la vieja Condomina el pasado miércoles. / Fran Manzanera / AGM

Fútbol

¿Y mis butacas granas?

  • Los murcianistas piden rescatar sus últimos recuerdos de La Condomina, antes del desembarco del UCAM

  • El presidente de las peñas dice que la vieja casa del Real Murcia debe cambiar de nombre para que este no se asocie al club universitario

Entre la tristeza, la nostalgia y la envidia. Los murcianistas de pura cepa asisten con resignación a la remodelación de La Condomina y al cambio de piel de un estadio que fue un amigo inseparable del club más antiguo de la Región durante 84 años. Aunque el Murcia vendió su casa de La Condomina y decidió mudarse a una más amplia y moderna, no puede evitar sentir algo especial cuando ve la pintura azul borrando palmo a palmo los recuerdos: «Me he criado en ese estadio. Es dolorosísimo ver esa imagen, ver La Condomina de otro color. No entiendo por qué se ha llegado a esta situación y no se le ha cambiado el nombre al estadio, que el UCAM le ponga a su estadio el nombre que quiera, pero que no se identifique con uno que es historia del Murcia. Si a alguien, en cualquier punto de España, le preguntas qué es La Condomina, te dirá que es el campo del Murcia. El Real Murcia siempre ha jugado en La Condomina y es parte de su historia. Es un título sentimental que le pertenece y es terrorífico que no se haya hecho nada. ¿Se imaginan que la próxima temporada, cuando el Atlético se vaya del Calderón, llegue un club, se apodere del campo y se le siga llamando Vicente Calderón? Siempre sería el campo del Atlético», dice Miguel Martínez, presidente de las peñas de los aficionados granas.

Pepe Aguilar, jugador clave en la historia del Real Murcia, seguirá viendo La Condomina como siempre: «Ya lo pueden pintar de amarillo, naranja o azul, que para mí siempre será de color grana. Siempre la veré de color grana y la sentiré muy dentro. Lo digo con todos mis respetos hacia el UCAM, son cien años de historia y, aunque es lícito y hasta lógico lo que están haciendo, La Condomina seguirá siendo grana a título sentimental, nadie lo podrá cambiar», asegura el cántabro. «Hay que recordar que los mejores equipos del mundo, como el Real Madrid y el Barcelona, han pasado por La Condomina para jugar contra el Real Murcia e incluso han perdido allí algunos partidos. En Santander, a cualquiera que le preguntes, te dirá que La Condomina es el campo del Real Murcia».

A Pablo Guzmán, presidente de la peña Región Grana, le hubiera gustado llevarse un recuerdo antes de la remodelación. «Hubiera sido bonito que hubiéramos podido llevarnos los asientos antiguos y otros recuerdos que son parte de nuestra historia. Hemos ido a ese estadio con nuestros padres y nuestros abuelos. Era un estadio en el que se respiraba el fútbol, la Nueva Condomina es un teatro. Eso sí, es como cuando vendes una casa, no puedes exigirle al nuevo propietario que no cambie el color de las paredes».

Pablo Baeza, presidente de los accionistas, también sufre la nostalgia. «Siento una gran tristeza, me produce una gran pena, aunque también entiendo lo que está pasando. La Condomina es un símbolo para los murcianistas y la voy a seguir sintiendo como mi casa, por muy azul que la pinten. Ahora La Condomina es del Ayuntamiento y, si el UCAM tenía que arreglar el estadio por exigencias de la Liga, hay que aceptarlo», asegura.

Una profunda reflexión

En los murcianistas, independientemente de que les duela la mutación que está sufriendo La Condomina, queda la sensación de que el UCAM está en su derecho de cambiarle la cara al estadio: «La imagen del cambio de color y la reforma deja constancia de que La Condomina ha dejado de ser la casa del Murcia y que ahora es del UCAM. Siento nostalgia, pero también entiendo que el Real Murcia hace unos años decidió abandonar La Condomina y que ya no es propietario de ese estadio», asegura Richi, que vivió sus mejores momentos como grana en esa instalación. Es más, piensa que el hecho de que siga habiendo fútbol allí es la forma de que La Condomina siga viva: «Hay que agradecer al UCAM que cuide ese estadio, que lo adecente. Lo entiendo, no se le puede hacer ningún reproche y tampoco se le puede exigir que mantenga los colores de un equipo que no es el suyo. Creo que la UCAM siempre ha intentado no herir la sensibilidad de los murcianistas». Al madrileño le queda una espina clavada al pensar que el club grana podría seguir siendo el único en la ciudad: «Lo único que se le puede echar en cara al UCAM y al Murcia es que años atrás no hayan sido capaces de encontrarse y aunar sus voluntades».

Juanjo fue central del Murcia durante 11 años y sintió la camiseta del Murcia como el que más. «Me moriré con el recuerdo de La Condomina como estadio del Murcia, aunque ahora sea azul. Recuerdo que los compañeros vivíamos cerca de La Condomina y nos mezclábamos con la gente. ¿Tanto costaba que hace unos años se hubiera arreglado para el Murcia? Ahora lo que está claro es que el UCAM es otro equipo de la ciudad y se ha ganado el derecho de jugar allí», dice el vasco.

Ángel Quirantes fue directivo del Murcia durante cuatro años y vivió además decenas de experiencias en las entrañas de La Condomina: «Veo bien que el UCAM lo arregle. Si no siguiera siendo un campo de fútbol actualmente podría pasar como en otras ciudades, donde estadios míticos como Los Cármenes o Las Gaunas han desaparecido y ahora son edificios. Lo prefiero así que no un solar en ruinas. Su reforma es buena noticia para la ciudad».