La Verdad

Real Murcia

Más osadía que resultados, por el momento

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Isi intenta zafarse de un defensor del Melilla. / N. GARCÍA / AGM

  • Los granas fueron más imaginativos, pero jugaron con uno menos en la recta final

Paco García tiene mucho mérito. El técnico murciano no ha cambiado de estilo a pesar de los malos resultados fuera de casa y sigue decidido a hacer jugar al Real Murcia como él quiere, con un fútbol valiente y vistoso. No se asustó a la hora de aceptar el cargo de entrenador de una institución cargada de urgencias y ayer tampoco se arrugó a la hora de poner sobre el césped en su once titular a cinco jugadores murcianos, todos ellos por debajo de los 25 años de edad y con solo uno de ellos por encima de los 23. No le importó que su rival, el Melilla, estuviera repleto de viejos rockeros de la categoría con más experiencia.

Por eso Paco García sale reforzado tras el partido de ayer a pesar de solo conseguir un punto, porque no fue ni ruin ni rácano en su planteamiento e intentó doblegar a su rival a través del balón, sin atajos, sin pillerías, con combinaciones, con llegadas a la línea de fondo, sin perder tiempo y siempre con cambios valientes dirigidos a buscar los tres puntos. Otra cosa es que todavía no le haya dado tiempo a engrasar la maquinaria del todo, que necesite más tiempo para encajar todas las piezas de su puzzle, que tenga tres bajas importantes en su once que estaban llamados a ser titulares y que necesite más tiempo para impregnar a sus jugadores de un estilo poco usual en la Segunda B, donde todos los equipos buscan atajos para ganar y donde hay tres o cuatro equipos con más presupuesto.

El entrenador del barrio del Carmen necesita algo más de tiempo para hacerle entender a su plantilla lo complicado que es jugar en un club como el grana, en el que no hay tiempo para la formación y las probaturas. Ayer, ante un Melilla cargado de experiencia y oficio que fue a hacerle imposible la vida al equipo grana, más pendiente de destruir que de crear y obsesionado para parar constantemente el ritmo del partido, solo dejó entrever su falta de madurez y contundencia.

A pesar del empate, el resultado no fue del todo malo para los locales, sobre todo teniendo en cuenta que los granas acabaron por segunda semana con un jugador menos sobre el campo y que se quedaron en inferioridad justo en el momento en que más apretaban, cuando el Melilla, el equipo revelación del grupo IV, estaba con el agua al cuello.

De hecho, a los puntos, fue mejor el Murcia que el Melilla. Los granas salieron a por el partido. Las primeras apariciones de Cuero en el partido fueron beneficiosas para el equipo. El colombiano se hacía respetar por su físico dentro del área del Melilla y con su presencia generaba situaciones positivas para el Murcia. El equipo grana lo intentaba por todos los caminos, sobre todo con centros desde la banda de Roberto Alarcón. Hasta que llegó la mejor ocasión de la primera parte con un disparo el exterior del palo de Isi, que ayer volví a la titularidad.

Paco García había introducido cambios tras el tropezón de Jumilla y además del ciezano, Simón Ballester ocupó el puesto del lesionado Diego Rivas, Armando disfrutaba de un puesto en la medular en detrimento de Armando y el propio Cuero dejaba en el banquillo a Borjas Martín. El Melilla solo llegó con peligro a la meta murciana en la recta final de la primera parte tras un fallo de Pumar que Cubillas y Aznar no acertaron a transformar en gol.

Salida enérgica

En la segunda mitad el Real Murcia salió con más intensidad todavía. En el primer minuto Isi dio un pase en profundidad para Wilson Cuero, que tras ganarle la posición a su rival, se durmió y vio como su disparo acabó en saque de esquina. El delantero colombiano cayó a la banda para servir una asistencia a Roberto Alarcón, que tiró a puerta sin excesiva potencia. Paco García, igual que hace dos semanas contra el Lorca, cambió decidió de sistema al retirar a Javi Saura y meter a Titi en el campo. Isi ocupó la posición en la media punta y Alarcón y el recién entrado al terreno de juego ocuparon los extremos.

El equipo grana disfrutó de sus mejores minutos y al borde del minuto sesenta Armando dio un pase en profundidad para Roberto Alarcón, que con un centro perfecto originó la ocasión más calara para el Real Murcia. Solo faltó que Titi, que remató de cabeza a los pies de Dani Barrio, hubiera sido más preciso. Seis minutos más tarde el Murcia disfrutó de una doble ocasión con las voleas de Sobregrau e Isi y con el Melilla, que firmaba el empate y que sufría físicamente, encerrado atrás.

Hasta que llegó una jugada que cambió el partido. Fran Morante, que había visto la tarjeta amarilla por un roce con Sergio Sánchez, tuvo que frenar un contragolpe del Melilla que le costó la expulsión. A partir de ahí el Murcia se dedicó a contener a un Melilla que dejó de perder tiempo, de intentar ralentizar el partido, aunque sin renunciar a buscar en un contragolpe el gol que le hiciera sumar nueve de nueve en los tres partidos de casa. Pero los granas no tuvieron ni siquiera ese golpe de suerte que les hiciera obtener el premio justo a su valentía y se tuvieron que conformar con un punto que les deja en mitad de la tabla pero reforzados en lo anímico, agarrados a un estilo que no practica nadie en la Segunda B y que ha sido el vehículo elegido para que el club grana pueda volver a Segunda.