La Verdad

Real Murcia

Adiós a la ingenuidad

Borjas marca el primer tanto con el portero Pol Ballesté batido sobre el césped.
Borjas marca el primer tanto con el portero Pol Ballesté batido sobre el césped. / Nacho García / AGM
  • El Murcia tira de un fútbol brillante al inicio, y de picardía y oficio después, para ganar al Granada B

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Los poco más de cuatro mil murcianistas que acuden esta temporada a la Nueva Condomina saben de verdad cuál es la enfermedad de este Real Murcia. Por eso la grada, tanto en la primera mitad, cuando el equipo murciano elaboró un fútbol brillante, como en la segunda, cuando tuvo que ponerse el mono de trabajo para luchar contra los nervios, la ansiedad y un Granada B que apretaba, empujó a sus jugadores y les llevó hacia la victoria, a pesar de que el Murcia no ocupa aún el lugar en la tabla que le corresponde por historia y exigencia, dos armas que por sí solas no le permiten ganar partidos esta campaña.

Toda la esencia del Murcia de Paco García se dejó ver en los noventa minutos del choque de ayer: un conjunto con dos caras que elaboró un fútbol espectacular, dinámico y chispeante en la primera parte, que arrancó varias ovaciones de sus aficionados por la apuesta atrevida y dominante, y que se convirtió en el tramo final del partido en un fútbol timorato, errático, que no le permitió terminar de rematar a su rival y acabar el choque más relajado y sin las pulsaciones por las nubes.

La mejor noticia del Murcia y la gran diferencia respecto a otras semanas fue que el de ayer, lejos de ser un Murcia ingenuo y sin personalidad como en los partidos lejos de casa, el equipo sí tiró de picardía y mala leche para embarrar el partido en el tramo final, como le convenía, y no dejó que se jugara casi nada. Al final se llevó, tirando de casta, tres puntos que le permiten mirar al futuro con más optimismo y centrarse esta semana en estudiar un poco más para aprobar su asignatura pendiente: ganar fuera de casa. El Murcia demostró que sigue inflexible y que no variará su propuesta y que, a pesar de los tropiezos y las carencias, va a intentar subir a Segunda con el balón como aliado y no como si fuera un enemigo.

El Murcia salió a por el partido desde el primer minuto, sin especular. Tres ocasiones granas en los primeros tres minutos: un centro envenenado que sacó Pol Ballesté con la punta de los dedos, una volea posterior de Golobart desde fuera del área y un mano a mano de Borjas que el canario no llegó a transformar en gol. El partido prometía porque los dos rivales apostaban por jugar al fútbol. El Granada B contestó con una internada de Tomás (el lateral izquierdo) que pudo ser el 0-1. Con las fuerzas igualadas y un Murcia que necesitaba morder un poco más en el centro del campo, llegó una jugada personal de Golobart que abrió el juego para que Titi, desde la banda, pusiera un centro al área que Borjas, de cabeza, transformó en su primer gol como grana. Después llegaron diez minutos mágicos del Murcia, que parecía un equipo de otra categoría, y también la mejor ocasión del partido para el Granada B. Fue una chilena de Navarrete dentro del área que acabó con una mano milagrosa de Diego Rivas y una segunda jugada que Golobart sacó con la cabeza en boca de gol. La primera mitad acabó con un disparo del canario Borjas que se fue rozando el larguero.

En la segunda mitad el Murcia no tuvo la misma presencia con el balón en los pies, pero sí más profundidad. Hasta pudo marcar en el inicio el segundo gol en una jugada de Borjas, omnipresente ayer, que a pesar de su corta estatura consiguió arrebatarle el balón en un saltó al portero Pol Ballesté. El balón quedó muerto al límite del área pequeña y el delantero canario, con una chilena acrobática, estrelló el balón en el larguero. Fue la antesala del 2-0, casi calcado al primer tanto grana. Un centro de Titi que Borjas, en el segundo palo, remató a la red esquivando al portero granadino.

El Granada B, ayer dirigido por David Tenorio, se fue para arriba con todo y encerró al Real Murcia. Paco García, viendo que por la banda izquierda grana llegaba todo el peligro del Granada B, quitó a Isi, que había perdido toda la vitalidad, y metió a Paris Adot de extremo. Pero el movimiento del técnico del barrio del Carmen no pudo evitar el 2-1, obra de Malle, que se encontró con un balón muerto en el área del Murcia fruto de una indecisión de la defensa local. Diego Rivas tocó el balón, pero no pudo evitar el gol.

En los últimos diez minutos el partido subió de revoluciones. Titi y José Ruiz vieron tarjeta amarilla por protestar, y a los atacantes granas les faltó oxígeno para aguantar el balón lejos de su portería. El partido se embarulló y fueron expulsados Diego Benito, que estaba en el banquillo, y Paco García. Pero el marcador no se movió y el equipo grana mantiene su imbatibilidad en casa y se mete cerca de los de arriba a falta de los partidos que se disputan hoy. Los murcianistas, que se fueron felices a casa por la victoria, deberán pensar que más vale ver cada quince días un fútbol atractivo en un Murcia cargado de jóvenes nacidos en la Región y llegar al 'playoff' como cuarto clasificado, que vivir el mismo purgatorio que la pasada campaña, cuando el Murcia de Aira llegó muerto y sin energía al tramo final del año, a pesar de que parecía un equipo fuerte.