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Real Murcia

El Murcia se diluye en Huelva

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Momento del partido disputado este domingo en el Nuevo Colombino. / LOF

  • El conjunto grana fue otra vez un coladero fuera de casa ante un rival que estaba en crisis

El Real Murcia de Paco García es un equipo blando, de merengue. Sin músculo en el centro del campo ni nadie que sea capaz de imponer orden ni jerarquía, este domingo le volvió a faltar personalidad fuera de casa. Es su principal enfermedad, más que diagnosticada, y que ha dejado patente en los cinco choques que ha jugado como forastero. Lejos de la Nueva Condomina, estadio donde no ha perdido y ha obtenido los diez puntos que lleva en su casillero, se diluye como un azucarillo. Ayer, como hizo ante el Sanluqueño o el Linense, volvió a resucitar a otro muerto, a un Recreativo de Huelva que solo había sido capaz de ganar un partido en toda la Liga y cuyo mayor deficiencia era la falta de pegada. Los onubenses, sin embargo y casi sin despeinarse, fueron capaces de marcarle tres tantos al Murcia en apenas tres zarpazos y sin crear grandes ocasiones de gol. Lo dejó aturdido y desesperado, sin capacidad para la reacción.

El equipo grana, además de no sacar ni un solo punto fuera de casa, ha encajado diez goles en todos sus desplazamientos y se ha equiparado en esta faceta a otros conjuntos humildes del fondo de la tabla, algo impropio para un equipo que aspira a estar en los puestos de arriba. El equipo murciano demostró en el Nuevo Colombino que tiene pocos recursos y que se hace cargo de los partidos, pero con un dominio de mentira. Y que cuando dice de fallar, lo hace en bloque. Ayer patinó la banda izquierda con Alarcón y Pumar, los más señalados por el entrenador y sustituidos en el descanso, pero también erró bajo los pasos, en la medular y en la delantera.

Lo que es evidente es que jugando así y mostrándose tan débil, el Murcia no llegará al ‘playoff’. Ni de broma. Es más, se encuentra a 11 puntos del líder y a seis del cuarto, una distancia que cada vez es más voluminosa. Le faltan muchas cosas que tienen otros equipos como el Marbella, el Cartagena y el Lorca y que los granas, con una plantilla joven e inexperta, no tiene. Fuera de casa no asusta a nadie y ya se ha instalado más cerca de los equipos de abajo que los de arriba. Y ha encajado muchos goles ante equipos como el Linense y el propio Recreativo, que estaban asumidos en serios baches y que la visita del Murcia los hizo reaccionar.

Nuevo dibujo, nuevo traspiés

El choque entre el Recreativo y el Real Murcia parecía una final para ambos equipos. Son dos históricos que han arrancado la Liga de forma irregular y que deben hacer mucho más para estar entre los cuatro primeros. El equipo onubense apenas veía portería hasta ayer, a pesar de que tiene arriba a jugadores como Iván Aguilar, Fran Machado y Antonio Núñez, entre otros. El Murcia, fuerte en casa, renquea siempre a domicilio. Y ayer necesitaba pegar un puñetazo encima de la mesa.

Pero no lo pegó. Paco García cambió de dibujo fuera de casa buscando reactivar a su equipo. Como en Los Barrios ante el Linense, cuando jugó con Borjas y Cuero, dos delanteros. Pero no le funcionó la nueva estrategia, no amedrantó a su rival y atrás fue un coladero. Y para colmo, a los dos minutos, un disparo de Dani Molina desde muy lejos mandó al traste todos los planes. Diego Rivas pudo hacer más, igual que el resto del equipo, que no arrancó el choque con la intensidad sufisciente para un partido así.

El Real Murcia perdía a los dos minutos de juego y le tocaba de nuevo apelar a una remontada que nunca ha llegado en lo que va de año. Y lo peor fue comprobar que en el resto de la primera mitad no intimidó a un Recreativo que se limitó a defenderse y a buscar algún contragolpe. Sin capacidad de crear peligro a balón parado, el único que aparecía en ataque para los granas era Titi, que con varias internadas por la derecha hizo trabajar a la defensa andaluza. Fue lo único destacable.

Los granas, lejos de empatar, regalaron rápidamente el segundo gol a su rival. Rubén Mesa hizo lo que le dio la gana camino de la portería de Rivas y, aunque Pumar, Golobart y Sobregrau siguieron la jugada muy de cerca, ninguno de ellos hizo nada por impedir que el delantero del Recreativo hiciera el segundo gol con un disparo cruzado. El Murcia estaba tocado y su rival incluso pudo hacer el tercero antes del descanso con un remate después de un centro al área que Iván Aguilar, ex del UCAM, no llegó a rematar.

En la segunda parte, cuando parecía que el equipo que ayer dirigió Elías Martí reaccionaba y buscaba acortar diferencias en el marcador, se pegó un tiro en el pie. Salió del vestuario algo enrabietado, con Isi más activo y protagonizando el primer disparo peligroso para la meta de Gálvez. Pero Armando, que había visto tarjeta amarilla en la primera parte por protestar, hizo una entrada innecesaria sobre un rival con los tacos por delante y a media altura que le costó la segunda amarilla y la expulsión. De hecho, de no haber tenido ya amarilla, Armando hubiera visto la roja directa por su inapropiada e infantil en el círculo central, una zona poco peligrosa.

La impotencia que demostró Armando fue la impotencia que demostraba el Murcia. Paco García, desde la grada, metió en el campo a Germán, Paris Adot y Jon Iru. El Murcia mejoró con uno menos sobre el campo, pero el equipo de Ceballos estaba muy cómodo, esperando otro fallo del rival para hacer el tercero. Titi disparó al lateral de la red. Pero lo que llegó fue el tercero del Recre con una gran vaselina de Iván Aguilar que pilló de nuevo adelantado a Rivas. El Murcia se desmorona y necesita cambiar de rumbo ya si no quiere que la temporada pasa de ser ilusionante a ser trágica.

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