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Real Murcia
Moro Martín, a su llegada a la Nueva Condomina el pasado domingo.
Moro Martín, a su llegada a la Nueva Condomina el pasado domingo. / : Javier Carrión / AGM

El Consejo espera un gesto de Moro Martín

  • Sus miembros no quieren agarrarse al sillón, pero aguardan la llamada del extremeño

  • El ya segundo accionista del Murcia todavía no ha movido un dedo y está esperando a cerrar la compra de las acciones de la familia Samper

Los ocho consejeros del Real Murcia tienen, a día de hoy, un posicionamiento muy claro respecto a su futuro en la entidad grana: no tienen ninguna intención de agarrarse a su silla en el órgano de gobierno del club, pero no se irán así como así sin conocer de primera mano las intenciones de Raúl Moro Martín. Sobre todo, porque las futuras decisiones del empresario extremeño podrían afectar a sus respectivos patrimonios en caso de que éste no dé los pasos correctos.

La mayoría de los consejeros conocieron al empresario extremeño en el descanso del choque entre el Real Murcia y el Jaén del pasado domingo, pero la conversación en el antepalco de la Nueva Condomina duró apenas unos minutos y no se entró, por ninguna de las partes, al fondo de ninguna cuestión. Moro Martín no desveló su estrategia y tampoco dio ninguna pista sobre qué piensa hacer, ni cuándo, respecto a su Consejo de Administración.

De hecho, Moro Martín no tiene la llave del club a día de hoy ya que se ha convertido en el segundo máximo accionista de la entidad (tiene cerca del 12% de las acciones), circunstancia que no le permite entrar así como así en el actual Consejo y tomar decisiones. Además, los actuales consejeros pueden agarrarse al cargo hasta la próxima Junta de Accionistas de la entidad que se celebrará a finales de diciembre, aunque ninguno de ellos va a poner trabas a Moro Martín si quiere empezar a trabajar en la entidad antes: «Nuestra actitud es muy favorable a hacer la transición y a la entrada de Moro, no hará falta mucho si las cosas están claras, le vamos a dar todas las facilidades. Nuestro objetivo es cerrar la ampliación de capital y aprobar las cuentas. Lo ideal sería salir con todos estos asuntos aprobados en la Junta de diciembre», asegura Martínez Abarca, que afirma que no hay ninguna reunión del Consejo prevista para dimitir en bloque, ni tampoco con Moro Martín o su entorno.

Que los consejeros quieran abandonar su cargo en el órgano de gobierno de la entidad con el trabajo hecho en lo que respecta a las cuentas y a la ampliación no es un capricho pasajero, ya que no quieren tener ninguna responsabilidad futura en relación al año (entraron en diciembre de 2015) que van a estar en el cargo. Que decidan marcharse antes de la próxima Junta de Accionistas de finales de diciembre es una cuestión personal, aunque alguno de los ocho miembros podría pedir a cambio un documento firmado por Moro Martín en el que se le exima de responsabilidad respecto a las decisiones que tome el nuevo Consejo que puedan afectar al presente ejercicio, en el que ellos tomaron decisiones.

Procedimiento de cooptación

La fórmula para que algunos miembros del grupo de Moro Martín puedan entrar en el actual Consejo ya es a través de un procedimiento de cooptación, una figura legal por la que un Consejo de Administración podría sustituir a algunos de sus miembros de forma inmediata para introducir otros de forma temporal, una maniobra que permitiría a Moro Martín controlar qué hace el club de aquí hasta la próxima Junta de Accionistas. En ella, si no pasa nada antes, podría escenificarse la marcha de Martínez Abarca y sus consejeros, tras un año clave en la historia del club en el que, tras fallecer Samper, la entidad quedó a la deriva tras la renuncia de sus herederos a tomar las riendas.

Actualmente, la notario encargada de controlar la ampliación de capital grana ha de formalizar en escritura pública los resultados de la misma a través del Registro Mercantil. Desde ese momento, los que hayan puesto dinero en esta ampliación serán nuevos accionistas y ya estarán capacitados para ser consejeros. Este paso debe estar formalizado a finales de esta semana. Cuando suceda, Moro Martín podría entrar en el Consejo por el procedimiento de cooptación explicado. Lo que sí puede cambiar sustancialmente el escenario es que el empresario extremeño aparezca en los próximos días con un documento que evidencie que ha llegado a un acuerdo con Gonzalo Samper para hacerse con el actual paquete accionarial (cerca del 73%) de Gestora Deportiva Murciana, lo que le otorgará la propiedad total del club y hará que se aceleren todos los procesos.

Moro Martín está midiendo mucho sus pasos, aunque su equipo de colaboradores está sondeando futuros candidatos para que pasen a formar parte del nuevo proyecto. A día de hoy hay un grupo de candidatos muy definido a formar parte del futuro Consejo. Son los murcianos Pedro Contreras, como consejero encargado del marketing y la imagen del club, y José Carrilero, empresario que supervisaría el funcionamiento de las bases. En este grupo también estarían Deseado Flores y su hermano Miguel Ángel, que compraron acciones en el último suspiro de la ampliación, igual que Marta García García, esposa del propio Deseado. Además y, en función de otros movimientos, Miguel Martínez, presidente de las peñas, y un representante de los accionistas minoritarios podrían estar en el nuevo equipo de gobierno.

Los colaboradores murcianos de Moro Martín también han mantenido encuentros informales con personajes como Pepín Liria y Nicolás Almagro. El objeto, que apoyen al que puede ser el nuevo propietario del club en unas semanas para que consiga revitalizar el Real Murcia.