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fútbol | segunda B

Wilson Cuero no es el problema (0-0)

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    Cuero, ante un jugador del Mérida. / LOF

    • El Real Murcia tuvo el balón y dominó un partido clave para acercarse al 'playoff', pero no asustó al Mérida

    El Real Murcia tiene un problema con el gol que no es solo culpa de Wilson Cuero. Este domingo, tras el choque que disputó el equipo grana ante el Mérida quedó en evidencia que hasta el borde del área rival el conjunto grana es un bloque competente para la categoría, que regala muy poco atrás y que en el centro del campo sabe incomodar a los rivales. Hasta ahí todo perfecto. El lastre, la carencia que no ha dejado al equipo de Paco García meterse entre los cuatro primeros tras veinte jornadas de Liga, es su falta de imaginación en los últimos metros, la ausencia de inventiva en el centro del campo, la carencia de último pase capaz de desequilibrar un encuentro como el de ayer. O como el del San Fernando, La Roda y tantos que ha dejado escapar esta temporada. En resumen, la falta de profundidad y contundencia.

    Por eso, por mucho que Deseado Flores esté buscando un goleador en el mercado invernal, el problema del Murcia no se resolverá solo con la llegada de un depredador del área ya que a Wilson Cuero tampoco se le puede achacar que haya tirado mil balones a las nubes en estos veinte partidos. De hecho, se pueden contar con los dedos de una mano las ocasiones que el colombiano ha errado esta temporada y que debió meter en los tres palos. Una contra el Melilla, alguna contra el Córdoba B y alguna contra el Jaén. Y poco más. Esta ausencia de llegada de balones claros para el remate ha obligado a los delanteros actuales del Murcia, desde el primer partido, a buscarse la vida fuera del área y a intentar jugadas, a lo Benzemá, para las que no están preparados.

    Este domingo el Murcia aprobó en su visita a Mérida, pero no sacó nota. Era un partido vital, pero le faltaron argumentos para ganar. Salió decidido a llevarse el partido, pero con el paso de los minutos comprobó que poco a poco se le acababan las fuerzas y era incapaz de perforar la portería rival. Tras quince minutos de dominio y control del balón, siempre de forma infructuosa, el Mérida se dio cuenta que podía llevarse los tres puntos. Un partido que ya ha jugado el Real Murcia otras veces y que también se quedo sin ganar y con la miel en los labios. Fue también lo que pasó este domingo ya que tras la salida solvente del Murcia el equipo de Eloy Jiménez comenzó a llegar con peligro. Primero con un remate escorado de Yacine, un delantero tanque, y después con un remate de David Álvarez que sacó Golobart cuando iba directa para la portería de Diego Rivas.

    De repente, se dejó notar sobre el césped del Estadio Romano la falta de determinación de un Murcia al que le cuesta ganar partidos. Esta ausencia de determinación se ha transformado con el paso de las jornadas en la pérdida de confianza de unos jugadores que, a veces, parecen peores de lo que son y que con otra camiseta resultarían mucho más eficaces. Los minutos fueron pasando, con los dos equipos intercambiando leves golpes y con la sensación de que los dos equipos sobrios y sólidos de la primera parte que aspiran a meterse en los puestos de ‘playoff’ tenían que hacer mucho más para ganar el partido.

    Pero la segunda parte no mostró a un Murcia más eficaz, más bien fue el Mérida el que dio un paso adelante. El equipo construido por José Miguel Campos el pasado verano comenzó a mostrar sus armas y a creer en la victoria. Yacine, un delantero espigado y corpulento que llegó en verano a Mérida fuera de peso, comenzó a incordiar a Fran Morante y Golobart. Incluso una pérdida incomprensible de Isi en una salida de balón, hizo despertar también a Hugo Díaz, el exdelantero del UCAM que sabe lo que es marcar goles en la Segunda B. Otro delantero del que Fernández Romo no se acordó en el pasado mercado estival. Su disparo se cruzó por delante de la meta de un Real Murcia que necesitaba dar un paso hacia adelante, salir de la trampa en la que caía poco a poco.

    Un campo de Primera

    La electricidad del Mérida se contagió a la grada de un campo que ha visto partidos de Primera. Hasta que llegó la mejor ocasión del partido con una jugada hasta línea de fondo de Carlos Rodríguez que Hugo Díaz tiró fuera. El Murcia estaba estaba contra las cuerdas, agobiado y comenzando a ver el futuro muy negro. Solo fue capaz de replicar con un disparo lejano de Armando. Pero lo mejor fue que, a diferencia de otros partidos en los que se hubiera resquebrajado y se hubiera ido a casa sin un solo punto y regalándole el partido a su rival, el equipo de Paco García supo sacar la casta y el coraje necesario para silenciar al Estadio Romano que comenzaba a conformarse con el empate. Se hizo otra vez con el control del balón y del partido y vivió los últimos minutos de forma tranquila y sosegada.

    Su actitud, la que mostró queriendo ganar el partido y atando de pies y manos a su rival en los últimos minutos, es un rayo de esperanza para la afición murciana que puede seguir soñando con que el mercado invernal premie al equipo grana con los jugadores necesarios que lo conviertan en un candidato más sobrio al ‘playoff’. Este domingo no se llevó los tres puntos en una batalla decisiva, desaprovechó la oportunidad que le brindaron los empates de rivales directos por entrar entre los cuatro primeros, pero se volvió hacia Murcia con la ilusión de no haber dicho todavía adiós a un objetivo que es irrenunciable.

    Lo mejor es que el mes de enero le da una nueva oportunidad el próximo domingo ante un Villanovense, otro candidato al ‘playoff’, que tampoco ha vuelto del parón navideño muy fino y que este domingo, como los granas, también se dejó dos puntos en juego. El partido de Mérida, aunque deja una sensación agridulce, le permite hacer un análisis profundo de sus carencias ante un rival de la zona alta y definir qué tiene que fichar en este mes.

    Directo

    Final del partido. Mérida 0-0 Real Murcia.

    Falta a favor del Mérida y parece que aquí se va a acabar el partido.

    Tercer cambio. Se va Isi y entra Saura.

    Pardo lo intenta desde muy lejos, pero no sorprende a Rivas.

    Despeja Morante.