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Vicente Mir, en Cobatillas.
Vicente Mir, en Cobatillas. / V. VICENS / AGM

Fútbol | Real Murcia

Más carácter y contundencia

  • El Murcia ha transformado su aspecto con los cambios de Mir, y ha pasado de ser un equipo frágil a otro más directo, que mira a Segunda. La efectividad, la intensidad sin balón, la consistencia en el centro y las jugadas a balón parado, claves en la reacción del equipo grana

Aparentemente parece el mismo equipo, pero no lo es. Muchos jugadores del nuevo Real Murcia son los mismos que alineaba Paco García jornada tras jornada desde que arrancó la Liga y que parecían no dar la talla para llevar al conjunto grana al 'playoff'. Pero ahora, estos mismos futbolistas que aparentemente no servían para cumplir con el objetivo marcado por el club se han transformado y tienen una fe en sí mismos que antes se evaporaba con el primer revés. Vicente Mir ha conseguido levantar a un equipo que parecía hundido y lo ha hecho con dos alineaciones idénticas ante el Linares y el Cartagena: con siete titulares que estaban desde el principio de la temporada y en las que solo ha puesto de inicio a cuatro de los diez jugadores que desembarcaron en el mercado invernal.

Por lo tanto, con el bloque principal formado por jugadores de la vieja guardia, de los que antes no eran capaces de ganar dos partidos consecutivos y mostrar personalidad en encuentros gordos, el Murcia ganó el domingo con autoridad en el Cartagonova y sumó su segunda victoria consecutiva, acercando a los granas más que nunca a la promoción por el ascenso. Entonces, ¿qué tecla ha tocado el técnico valenciano que hace que el Murcia haya pasado de ser un equipo frágil a un contundente y serio candidato al ascenso? ¿Qué cambios ha realizado para transformar la cara de un equipo que ahora sí que aspira a meterse en el 'playoff' por el ascenso?

Resolutivo y descarado

Para empezar, el Real Murcia es un equipo mucho más resolutivo, más contundente de cara a gol. Antes le costaba mucho llegar a la portería contraria y perdía demasiado tiempo en transiciones que se hacían eternas. Sobaba mucho el esférico pero apenas tenía verticalidad. Cuero y Borjas apenas contaba con ocasiones claras de gol porque el juego de su equipo era muy predecible. Cada vez que un balón pasaba por el centro del campo, el juego grana se enmarañaba y daba tiempo a que el equipo contrario se posicionara.

No había sitio para la sorpresa, ya que Paco García daba más importancia a la forma que al resultado final. El dominio, en muchos casos ficticio, casi nunca se transformaba en una ventaja clara en el marcador. Eso está muy lejos de lo que pasa actualmente, ya que el Murcia parece un martillo que no perdona los fallos del rival. El equipo ha puesto los dos últimos partidos de cara en los primeros minutos de juego, ha salido decidido a por la victoria y después ha sabido contener a sus rivales.

Ante el Linares, hace ocho días, Sergi Guardiola encontró el gol a los tres minutos de la primera parte. No fue fruto de la casualidad, ya que en el Cartagonova el Murcia se adelantó también a los ocho minutos, nuevamente gracias a Sergi Guardiola.

Es más, las salidas en los segundos tiempos también han sido muy contundentes en las dos últimas semanas, ya que contra el equipo jienense el Murcia marcó a los tres minutos de la segunda parte, mientras que contra el Cartagena el equipo grana salió en la segunda parte a morder y encontró el gol a los once minutos del segundo tiempo. Por lo tanto, no creando excesivas ocasiones de gol, el Murcia las aprovecha más y no necesita fallar tres o cuatro situaciones claras para marcar y encarrilar los encuentros.

En este cambio tiene mucho que ver que Vicente Mir ha colocado a Sergi Guardiola como delantero centro, y no como extremo, pegado a la banda. El entrenador valenciano ha situado al futbolista jumillano en la posición que más le gusta y en la que es más peligroso. Mir también ha recuperado anímicamente a otros jugadores que antes entraban y salían de las alineaciones con mucha asiduidad y sin tiempo a aposentarse. El ejemplo más claro es el de Isi, que jugó su último partido como titular el 15 de enero ante el Villanovense, un choque en el que el ciezano además marcó un gol clave para la victoria final por 2 a 1.

Después, Paco García solo lo utilizó como revulsivo en partidos como el del Lorca, Jumilla, Melilla, Granada B, Recreativo y San Fernando, hasta que Mir le dio la titularidad ante el Linares y el Cartagena. Armando también tiene un rol diferente con Mir, igual que Diego Benito, que se ha acostumbrado a jugar en la banda y a sacrificarse por el equipo. Es lo mismo que Adri Cruz, que no era titular desde el 22 de enero ante el Lorca. El domingo, aunque salió en la segunda parte, recuperó el balón e hizo la jugada que se transformó en el definitivo 1-3 que marcó Curto. Además, demostró que no se amilana, poniendo de titular a Simón en un partido tan importante.

Para esta semana el entrenador valenciano tendrá que mover el banquillo, ya que José Ruiz no podrá jugar ante el Córdoba B al ver dos amarillas en el Cartagonova. Armando, que también vio tarjeta en Cartagena, tampoco podrá jugar ya que debe cumplir ciclo, igual que Juanjo, que sigue lesionado. Por lo tanto, Vicente Mir tendrá que buscar una solución para el lateral derecho. La primera solución es colocar a Fran Morante de lateral derecho. El central andaluz ya sabe lo que es jugar en esa posición en su etapa en Granada. Mir también podría colocar en esa banda a Alberto López, el lateral izquierdo que llegó el pasado invierno desde el Mallorca B. La tercera solución es colocar ahí a Adrián Montesinos, el canterano, ojito derecho de Paco García, que entrena habitualmente con el primer equipo grana.

Una pizarra efectiva

Vicente Mir tiene un lenguaje claro y directo que ha calado en el vestuario. No es un entrenador de grandes alardes ni florituras, pero ha sabido motivar a unos jugadores que adolecían de un líder en el banquillo. Ha dado galones a los futbolistas más veteranos y ha hecho creer a sus jugadores en todo los que estaban haciendo. Y aunque ante el San Fernando la imagen fue muy mala, ante el Linares y el Cartagena fue excelente. Esa confianza se ha trasladado a las jugadas a balón parado, tanto a la hora de defender como a la hora de atacar. El pasado domingo el entrenador valenciano se sacó de la manga una jugada preparada que pilló al Cartagena desprevenido y que supuso el 1-2. El Murcia creó peligro en cada balón centrado al área rival y, además, defendió todos los ataques del equipo cartagenero.