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Triunfo vital tras un final de vértigo

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Guardiola marca el segundo tanto del Murcia ante el portero Diego García. / LOF

  • El instinto letal de Guardiola y la veteranía de Curto mantienen al Murcia en la cuarta posición a solo dos semanas de que finalice el campeonato regular

El fútbol quedó en un segundo plano en Sanlúcar de Barrameda, en un choque que ha colocado al Real Murcia a solo dos pasos del 'playoff'. Además, depende de sí mismo. Un partido de pico y pala, vibrante, en el que el equipo grana tiró de casta y orgullo para amarrar tres puntos que pueden ser vitales para el ascenso. Y justo cuando peor estaba, cuando parecía que se le escapaba hasta el empate. Y es que delante tenía un rival que también se jugaba la vida, pero los granas supieron sacar la artillería en el tramo final y llevarse una victoria que confirma que el Murcia, ya sean como tercero o cuarto, podría ser un equipo letal en unas futuras eliminatorias de ascenso que casi son ya de carne y hueso.

El Real Murcia arrancó su partido en El Palmar de Sanlúcar de Barrameda presionado por los resultados de sus rivales directos en la lucha por meterse en el 'playoff'. El Melilla había ganado en la mañana del domingo al Linares, mientras que el Mérida, cuyo choque arrancó una hora antes que el de los granas, también ganaba al Mancha Real. Esto dejaba a los de Mir, con el empate momentáneo, dos puestos por debajo de los extremeños, que se colocaban cuartos, y también por detrás del Melilla, que también adelantaba a los granas. Aunque el vestuario murciano, con muchos integrantes curtidos en mil batallas en la Segunda B, sabía de la importancia del choque contra el Sanluqueño, los resultados de la jornada ya no permitían a los granas especular y les obligaban a salir a por la victoria de inicio. La racha de siete partidos seguidos sin perder del Murcia no valdría de nada si los granas no salían de El Palmar con los tres puntos en la maleta.

Por eso los de Mir saltaron a morder desde el pitido inicial. En los primeros minutos, los granas se hicieron con la situación, a pesar del escenario: un campo pequeño, en el que era difícil controlar el balón, con mucha agua y que, además, no beneficiaba al equipo que más quería jugar al fútbol. El primer acercamiento grana, a los ocho minutos, llegó tras una jugada personal de Josema que accedió hasta la línea de fondo y sirvió atrás para que disparara Sergi Guardiola. Pero tras el primer cuarto de hora, el Sanluqueño comenzó a aparecer en jugadas al contragolpe. Se jugaba mucho, la vida, la permanencia en la categoría. De hecho, los andaluces plantaron cara a los granas durante diez minutos y disfrutaron de más de un acercamiento. Hasta que el partido comenzó a calentarse, a elevar su temperatura. Demasiados roces, decenas de balones divididos, mucho jugador al suelo en busca de la pelota con los dos pies por delante. El partido era peligroso para los dos equipos.

Sergi Guardiola, valiente y encarado, no paró de pelearse con los defensores blanquiverdes, hasta que Víctor Curto, en un forcejeo con Ezequiel dentro del área local, cayó al césped y el colegiado madrileño pitó penalti. Fue una acción muy protestada y poco clara en la que el delantero tarraconense se aprovechó de la inocencia del defensor gaditano. Los jugadores del Sanluqueño no daban crédito, pero Curto, sin inmutarse, hizo el 0-1 con un disparo seco y al centro de la portería. Su séptimo gol con la camiseta grana. El partido se calentó y el Murcia debía tener cuidado con los acercamientos gaditanos a su área. Lo mejor fue que el final de la primera parte llegó pronto tras varios acercamientos de un Sanluqueño que no tenía ya nada que perder y pretendía ir a tumba abierta hasta el final.

Un mal momento grana

El equipo de Falete, un zorro viejo de la Segunda B, salió volcado sobre la portería grana. El colegiado del encuentro, criticado por el público gaditano, dejaba jugar, apenas señalaba faltas y eso hacía el choque más trepidante. A los cinco minutos de la reanudación Sergi Guardiola se sacó un disparo peligroso tras una triangulación de los atacantes granas en la frontal del área del Sanluqueño. Pero Vicente Mir le concedió demasiados metros a un Sanluqueño con argumentos que peleaba por sobrevivir en Segunda B.

Lo peor llegó cuando en un despiste de los dos centrales del Real Murcia Mawi se encontró con un balón muerto delante de Simón, ideal para empatar el encuentro. El delantero gaditano elevó la pelota a la salida del canterano grana e hizo explotar de júbilo a los aficionados del Sanluqueño. El equipo local no parecía un equipo de puestos de descenso y fue a buscar el segundo. Los dos equipos necesitaban la victoria y el choque se convirtió en un ida y vuelta vibrante en el que podía pasar cualquier cosa. Y en medio del descontrol generalizado apareció la pegada del equipo grana. Sergi Guardiola, el mejor del partido, pecó de individualista en una ocasión desde el vértice del área que mandó a las manos de Diego García. Víctor Curto le abroncó por su egoísmo, aunque el jumillano estaba decidido a decidir el choque.

Ocho minutos más tarde, cuando parecía que el partido se podía ir, un remate desde el punto de penalti de Josema fue rechazado por la defensa del Sanluqueño, pero Guardiola, que siguió la jugada de cerca, empujaba el balón a la red por el único hueco que dejó el portero local. Era un gol vital, que devolvía al Murcia a los puestos de 'playoff'. Quedaban diez minutos y el sufrimiento era inevitable. Hasta que cuatro minutos más tarde, tras otra gran jugada de Sergi Guardiola, que peleó por un balón hasta la extenuación, sirvió en bandeja un balón a Rayco, que remató desde el área pequeña para lograr el definitivo 1-3. Mir hizo debutar a Campoy en el tramo final de un partido que puede ser clave para el final de una campaña que empezó muy mal para los granas, que se enderezó después del mercado invernal y que podría acabar en ascenso.