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Real Murcia
Entrenamiento del Real Murcia en Cobatillas.
Entrenamiento del Real Murcia en Cobatillas. / V. VICÉNS/ AGM

Pontevedra, la primera parada hacia Segunda

  • El Murcia se estrena en el 'playoff' en Pasarón, la primera cita de una carrera de obstáculos que quiere acabar el 25 de junio con su vuelta al fútbol profesional. El equipo de Mir llega engrasado a la fase de ascenso, al contrario que la pasada campaña, cuando cayó a las primeras de cambio

Las vicisitudes y los contratiempos con los que se ha encontrado el Real Murcia esta temporada lo han hecho más fuerte. El equipo grana ha crecido ante la adversidad, no se ha rendido durante varias fases de la temporada cuando parecía que el 'playoff' se le escapaba de las manos. Nunca dejó de creer en sí mismo en momentos en los que otros habrían tirado la toalla. Ha ocurrido todo lo contrario que la pasada campaña, cuando el Murcia de Aira fue perdiendo gas poco a poco y llegó al momento más importante de la temporada desnortado y muerto físicamente. La llegada de Acciari y la marcha del leonés fue anecdótica, ya que nadie apostaba un euro por un equipo al que le bastó un leve soplido del Toledo, un rival de escaso pedigrí futbolístico, para caer en la lona.

Este mes de mayo de 2017 es diferente al de 2016 para los murcianistas. Todo es de color de rosa. El Murcia de ahora tiene fe, amor propio, delanteros que marcan goles y una defensa que no se arruga ante nadie. Partidos como el del Sanluqueño o el de La Roda lo han hecho madurar. Hay un convencimiento generalizado alrededor del Murcia de que los de Mir van a pelear hasta el final por estar en Segunda. Las apuestas son distintas a las de hace doce meses. El equipo grana, junto al Barça B, es el que mejor llega a la fase de ascenso y parte como favorito, incluso por delante de conjuntos que pelearon toda la temporada en los primeros puestos de los cuatro grupos y ahora parecen peores. Por sensaciones, el Murcia sería ya un equipo de Segunda. Sin jugar.

Pero nada más lejos de la realidad. A partir de las ocho de la tarde de hoy, cuando el colegiado pite el inicio del encuentro en el Municipal de Pasarón, la retórica se evaporará y ya no valdrán para nada los análisis realizados con anterioridad. Ni siquiera los números y las rachas, ya que tanto el Pontevedra como el Real Murcia partirán de cero, con las mismas posibilidades de pasar a la segunda eliminatoria. El club grana solo tendrá la ventaja de jugar la vuelta en casa, pero ni siquiera eso es un beneficio tangible y cada día tiene menos valor. Al Murcia de Mir le tocará transformar la euforia en goles, el favoritismo en mantener la portería a cero. Tendrá que vigilar muy de cerca a un Pontevedra que se ha metido en el 'playoff' dejando fuera a equipos mucho más poderosos en lo económico, como la Ponferradina, que con Chavero, Menudo y Pallarés parecía que iba a subir a Segunda de calle.

En todo caso, los números de la Liga deben servir al Real Murcia para llevar cuidado, para estar atento a un Pontevedra que llega al 'playoff' con la piel de cordero. El equipo de Luisito, todo energía y carácter, buscaba la permanencia y se ha encontrado con la promoción de ascenso. Hizo una gran primera vuelta, en la que sumó 37 puntos, e hizo de Pasarón un campo casi inexpugnable, donde sumó 45 puntos de los 60 que agarró en total al final del curso. En el cuadro gallego, aparte del lesionado Mario Barco, no destacan nombres ilustres, pero sí un conjunto de guerreros que están dispuestos a hacerle pasar al Murcia una mala tarde.

El once más fiable

Mir, que intentó jugar al despiste con sus declaraciones antes de partir hacia Galicia, medita poner a su once de seguridad. Nada hace pensar que vaya a cambiar la defensa de tres centrales, un experimento que no le ha dado demasiados resultados. El mejor Murcia llegó con Golobart y Josema como pareja de centrales, con David Sánchez, Armando y Diego Benito en el centro del campo, y con Rayco, Curto y Sergi Guardiola arriba. Solo falta por saber si, además de Pumar, Mir se decantará por Juanjo o José Ruiz como lateral. La participación de Roberto Alarcón o Elady podría quedar para la segunda parte, después de unos primeros cuarenta y cinco minutos que serán de tanteo y en los que cometer errores estará prohibido.

El Murcia y el Pontevedra son dos históricos que buscan regresar al fútbol profesional. El Murcia, cuya semilla comenzó a crecer en 1908, ha militado 18 temporadas en Primera y 53 en Segunda. El equipo gallego, fundado años más tarde (1941), vivió su época dorada en los setenta, cuando consiguió disfrutar de la máxima categoría seis temporadas. En Segunda, con nueve participaciones, no llega a los registros granas. Pero hay una diferencia aún mayor, además del palmarés. El Murcia está con el agua al cuello en lo económico, con más de 46 millones de euros de deuda, y necesitado de un ascenso a Segunda para comenzar a respirar. El grupo de Moro, dirigido por Deseado Flores, tiene el tiempo justo para salvar al club.

Rigor económico

La realidad del Pontevedra es otra. Es un club histórico que ha sabido pisar el freno antes de meterse en un lío. Hace una década, y de la mano de Nino Mirón, un empresario de la construcción que apostó duro por llevar a los gallegos al fútbol profesional a toda costa, tenía cada verano un presupuesto millonario que se transformaba en pérdidas. Los más de 3 millones de euros de deuda casi hicieron desaparecer una entidad muy arraigada en Galicia.

Un concurso de acreedores y la llegada a la presidencia de Lupe Murillo, empresaria del mundo de la conserva y que también es diputada del Gobierno gallego, ha impuesto una política de rigor económico que hace dos años devolvió al Pontevedra a Segunda B, tras pasar por el pozo de la Tercera. El Pontevedra, en vías de sanearse, es el cuarto equipo histórico de Galicia, solo por detrás del Deportivo de la Coruña, Celta de Vigo y Compostela, aunque su principal arma es que no tiene prisa por ascender y que jugará esta eliminatoria contra los granas mucho más liberado. Eso lo hace más peligroso aún.