Fútbol | Real Murcia

La nueva vida de Raúl Moro

Raúl Moro, el pasado martes, en Murcia./Edu Botella / AGM
Raúl Moro, el pasado martes, en Murcia. / Edu Botella / AGM

Un susto en la carretera hizo que el dueño del Murcia diera un paso al lado por motivos de salud y abriera la puerta a García de la Vega. «Mi relación con Mauricio es inexistente, pasó a mi lado en el derbi ante el UCAM y no me saludó, aunque confío en él», dice el extremeño

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Hay situaciones en la vida que te permiten volver a nacer y que te hacen ver las cosas desde un prisma y color diferentes. Eso es lo que asegura Raúl Moro que le ha pasado. El pasado 3 de diciembre, un incidente que no se convirtió por los pelos en un grave accidente de coche, le hizo cambiar su visión de las cosas que le rodean, incluido el Real Murcia, club de su propiedad. Viajaba desde Sevilla a Salamanca después de presenciar el empate a cero del equipo grana frente al Betis Deportivo en Sevilla.

«El susto fue muy grande. Salí desde Murcia, el mismo día del partido, a las cinco de la mañana, en dirección a Sevilla. Tras ver el partido me fui para Salamanca. Estaba enfermo de gripe y tosiendo, y justo cuando llegaba a Salamanca me quedé dormido. Eran cerca de la siete de la tarde. Tuve mucha suerte porque viajaba en un coche último modelo que lleva un sistema para evitar este tipo de accidentes. El coche se paró automáticamente cuando solté el volante y se hizo a un lado, evitando así algo peor».

Este suceso fue el principio del fin de Moro al frente del Real Murcia. Al menos, de momento: «Desperté más tarde y no recordaba lo que había pasado. Estaban allí los servicios de emergencia. Estuve bloqueado, me temblaban las piernas. Al día siguiente llamé a Deseado Flores, le expliqué lo que había pasado y le dije que negociara con el inversor mexicano que había preguntado por el club. Aquel 4 de diciembre me di cuenta de que ya no podía sumar. Sin salud era imposible tirar del carro. Llevaba tiempo muy mal, sin dormir bien. Estaba muy cansado, física y emocionalmente. Fue el principal motivo por el que me decidí dar un paso al lado. Vida solo tengo una», asegura el extremeño, que perdió a un hermano con 14 años en un accidente de tráfico muy similar.

«El Real Murcia no me debe nada y nunca me tendrá que devolver el millón que he puesto»

«El Ayuntamiento debe declarar Bien de Interés Cultural al Real Murcia, como ha ocurrido con el Huelva»

«Me da igual que me llamen gordito en Twitter, pero no que soy adicto al alcohol y al juego, eso sí hace daño a mi familia»

Raúl Moro no mantiene una relación muy fluida con Mauricio García de la Vega. Aunque han coincidido en varios encuentros del equipo grana, apenas se han saludado: «La relación entre ambos es inexistente. Pasó cerca de mí en el palco de La Condomina, en el derbi, y no me saludó. Me cuentan que es una persona un poco reservada. Me sorprendió que no fuera más amable. Yo apenas participé en las negociaciones para la cesión, estaba en un momento delicado de salud. Lo dejé en manos de Deseado y de mis abogados. Me reuní poco con él».

El extremeño quiere que el mexicano triunfe al frente del Real Murcia. De no ser así, el club grana podría volver a sus manos debido a una cláusula en el contrato de cesión a García de la Vega, por la que Moro tendría que ponerse al frente si el mexicano incumple su parte: «Espero que cumpla lo que acordó conmigo. Entre todos tenemos que llevar al Murcia a Primera División. De momento confío en él. Si él incumple lo pactado, nos sentaremos. Hay unas condiciones, pero no una fecha tope».

Raúl Moro, que ha pactado en un contrato privado las futuras condiciones de venta de la entidad con De la Vega, dice que el club grana no se verá afectado: «El Real Murcia no me debe nada y nunca me tendrá que pagar dinero. No exigí dinero a Mauricio por llegar, era imposible hacerlo porque sabía que había que ponerlo para llegar al final de la temporada». Eso sí, Moro asevera que las nóminas de noviembre y diciembre, que están pendientes, no les corresponde pagarlas a él: «Eso no es así. El Murcia siempre se ha pagado a mes vencido. A finales de noviembre pagamos la nómina de octubre. Yo me senté con Mauricio a principios de diciembre y el acuerdo fue que se hacía cargo del club desde ese momento».

Una solución definitiva

El propietario de más del 80% de las acciones de la entidad tiene un plan para el Murcia en caso de que el proyecto de García de la Vega no triunfe: «Pienso que la opción más viable sería declarar al Real Murcia Bien de Interés Cultural (BIC), como ha ocurrido con el Recreativo de Huelva. Me reuní con el alcalde de Huelva en septiembre para estudiar como hacer lo mismo con el Real Murcia».

El extremeño expone la razón por la que el Ayuntamiento podría hacerse cargo del Murcia: «Para Albacete, que es una ciudad más pequeña que Murcia, que su equipo esté en Segunda le supone unos ingresos de 16 millones anuales. Lo dice el propio ayuntamiento manchego. En Murcia la cantidad sería mayor. Imagínate en Primera, donde serían más de 50 millones al año en hostelería, hoteles etc. El Murcia tiene más de cien años de antigüedad y el Ayuntamiento más de 400. Son los que más interesados deberían estar en que el club siga con vida».

Moro está enfadado con los que critican su gestión y su salida del Real Murcia después de un año: « A la gente que malmete la invito a que vengan y pongan un millón como he hecho yo. No me arrepiento de haber puesto el dinero que he puesto. Vine aquí porque conocía la ciudad, la séptima de España. Tenía y tengo muchas ideas para desarrollar en el Murcia. Yo predicaba con el ejemplo, no de boquilla».

Con 20 kilos menos, a dieta y lejos de Twitter

Raúl Moro ha cambiado de aspecto. Ahora luce una imagen más cuidada: «He cambiado mi alimentación y hago deporte todos los días. Hora y media de andar por la mañana y otra por la tarde, además de una hora de bicicleta. Me he puesto la meta de bajar 30 kilos más. Quiero quedarme en menos de 85». El extremeño asegura que en los últimos años no se ha cuidado lo suficiente, y más vistos sus antecedentes: «Con 30 años ya tuve un problema de corazón, por eso dejé la banca. Fue justo seis meses después de morir mi padre. Me diagnosticaron una pericarditis, con tensiones de 21 y 23. Me dijeron que si seguía con ese nivel de estrés me quedaban pocos años de vida».

Otra de las cosas que ha aparcado es Twitter. Tras llegar al Murcia, pasó de tener 500 a 3.800 seguidores de una tacada. Pero últimamente algunos de los que lo aclamaban se volvieron contra él, hasta hacerle cerrar su cuenta: «Decían que era adicto al alcohol y al juego. Me da igual que me llamen gordito, pero no que tengo adicciones. Mi familia se asustó mucho. Solo quiero tener más tranquilidad».

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