Ofrecimientos para acercar posturas

A. GÓMEZ MURCIA

La relación entre Víctor Gálvez y Mauricio García De la Vega siempre ha venido marcada por la tensión y el distanciamiento entre ambos. El momento más intenso llegó en junio, cuando el empresario de Orihuela llamó «golfo y sinvergüenza» al mexicano y lo amenazó con «morderle la yugular». Ante estas manifestaciones, el americano replicó que Gálvez era «un okupa» y deslizó que no tenía la preparación suficiente «para dirigir una entidad tan importante como es el Real Murcia».

De la Vega tiene a su favor el laudo dictado por el TAS y es presumible que en unos días tenga también la resolución del CSD que obligará a inscribir a su nombre las acciones del Murcia que adquirió a Moro. Sin embargo, no sería descabellado que Mauricio García y Gálvez se vieran para buscar una solución. El actual presidente grana manifestó esta semana que «es difícil que yo me siente con él. Me llamaron para que me sentara con él, pero no lo voy a hacer».

Además, en un comunicado hecho público por el Murcia se acusó a De la Vega de «generar dudas» y buscar que «tengamos que negociar con él y pagarle un dinero que no le vamos a pagar porque él no ha puesto dinero en el Murcia».

Por su parte, Mauricio García, aunque no ha hablado públicamente, sí ha reconocido a su núcleo de confianza que emisarios de Gálvez lo han buscado esta semana para que negocie con el oriolano. El mexicano puede estar dispuesto a hablar, pero matiza que solo pactará la forma en la que Gálvez puede abandonar el club causando el menor perjuicio posible a la entidad. De la Vega sostiene que el club es suyo y así lo ha reconocido el TAS y ahora pide vía libre para llevar a cabo su proyecto de gestión con el que atraer inversores para la entidad murcianista. Con este escenario, el acuerdo entre los candidatos a dirigir el Real Murcia se antoja complicado, ya que cada uno solo busca la salida del otro.

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