Quique Pina socava el crédito de Raúl Moro

Quique Pina. /LV
Quique Pina. / LV

El gestor murciano, que intentó desembarcar en el club grana dos veces en 2016, tiene la ilusión de «dirigir al Real Murcia». El fundador del Ciudad, que llamó «ilusionista» al actual presidente grana, contactó hace siete meses con Miguel Sánchez, de Ciudadanos, para preparar su llegada

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Quique Pina ha puesto a Raúl Moro en la diana. Con sus declaraciones tras el choque que valió el ascenso del Lorca Deportiva a Segunda B, el expresidente del Granada y del Ciudad cuestionó los métodos del extremeño, que apareció de la nada para salvar a un club que apenas conocía. El ataque de Pina fue frontal y directo, acusando al extremeño de ser un «ilusionista» y un «forofo», y de «querer engañar» a la afición grana.

La realidad es que Raúl Moro ha desembolsado un millón de euros en el Murcia, desde su llegada en diciembre de 2016, y Pina, a pesar de su pasado grana, no dio un paso adelante en la ampliación de capital que arrancó en mayo del pasado año y que duró hasta noviembre. Una cita en la que Moro apareció sobre la bocina para depositar 400.000 euros y hacerse con el 11,2% de un club que Pina confiesa amar desde pequeño.

Que el extremeño se situara como segundo máximo accionista, solo por detrás de Gonzalo Samper, no fue fruto de la casualidad y sí parte de un plan urdido por su grupo de trabajo para colocarse en un lugar privilegiado y hacerse con la mayoría de acciones, pensando en una futura ampliación de capital, como la que se truncó el pasado viernes. Por lo tanto, Moro y sus colaboradores, que ayer no quisieron contestar a Pina, tienen como escudo el dinero que ya han puesto en el club grana y que sirvió para pagar parte de los gastos del pasado ejercicio, entre los que se incluyen las nóminas de los jugadores de la plantilla y empleados, además de otros descosidos económicos.

Desde su aparición en diciembre de 2016, ha desembolsado cerca de un millón de euros, a pesar de no ser el dueño. Quiso hacerse con el club en la última Junta, pero tendrá que esperar a que Samper venda su 73% de las acciones

El primer acercamiento se produjo en junio de 2016 y quiso que Pedro Cordero fuera el director deportivo del Murcia. El murciano rescató al Granada de hundirse en Tercera y lo llevó a Primera, después de triunfar con el Ciudad

Pero, ¿por qué Pina atacó así a Moro? ¿Tiene argumentos? Lo que es evidente es que Pina conoce las cuentas del club y los movimientos de Moro. El extremeño, al igual que los Samper, tampoco ha pagado los gastos de IRPF mensuales generados por las nóminas de sus empleados y jugadores; el Murcia, desde su llegada, tampoco ha mejorado su deuda con el fisco, que sigue engordando. Ni siquiera ha solventado la demanda de Hacienda pidiendo la liquidación del club por el impago de 389.000 euros de deuda ordinaria que amenaza a la entidad.

Lejos de asustarse por esta demanda de la Agencia Tributaria, Moro ha decidido echar un pulso y recurrir la demanda, a pesar de que el movimiento puede contrariar definitivamente al enemigo más peligroso que tiene el Murcia en estos momentos. Esto, unido a los problemas tributarios que Moro ha tenido con su empresa Venta de Carburantes del Sur, de los que el extremeño no quiere hablar, han servido a Pina de munición: «No tiene solvencia. Cuando uno viene a un club como el Real Murcia hay que cumplir con Hacienda y con la Seguridad Social, y esa es la norma que todos los equipos tenemos. Si no, no hay que venir a Murcia para nada. Lo que está haciendo es retrasar la llegada de alguien que pueda venir a solucionar el problemas», dijo Pina el domingo en Onda Regional, que además lo acusó de solo centrarse en lo social y en Twitter.

Pero detrás del ruido aparecen las ganas de Pina por desembarcar en el Murcia. El gestor murciano, que cuenta como éxitos la mayor parte de sus aventuras futbolísticas, tiene una espina clavada con el club de su vida, al que sueña con resucitar algún día. De hecho, aunque no empujó con todas sus fuerzas, hizo dos intentos recientes para entrar en el Murcia, a su estilo: primero agarrando la gestión deportiva y después embarcando en el proyecto a fondos de inversión, empresas y otras entidades con capacidad económica. El penúltimo intento lo hizo el pasado verano, cuando a través de la Asociación de Accionistas Minoritarios y sus miembros en el Consejo, ofreció a Pedro Cordero, hombre de su confiazana, para armar una plantilla con la que conseguir el ascenso. Ese era el plan: primero ascender y después, con un horizonte más despejado, desembarcar a fondo en el club.

Pero su propuesta no gustó a una parte de la antigua directiva grana, sobre todo a Víctor Alonso, el encargado de la comisión deportiva designada para elegir al director deportivo, que no incluyó a Cordero en una terna donde sí estaban Fernando Colomer, Ramón Tejada y, el finalmente elegido, Fernández Romo. Cordero no hubiera sido un director deportivo al uso, ya que también estaba dispuesto a poner el dinero necesario para confeccionar una plantilla de garantías y traer jugadores de su grupo, como hizo Pina en el Cádiz, en el Lorca Deportiva y como va a hacer en el Elche, club en el que Jorge Cordero, hermano de Juan Carlos y Pedro, hará de director deportivo.

Pina lo intentó otra vez meses después. Fue a finales de noviembre, cuando la última ampliación de capital llegaba a su fin y no había inversor a la vista. Un representante del murciano, uno de sus hombres de confianza, se reunió en una cafetería del centro de Murcia con Miguel Sánchez, representante de Ciudadanos, en busca de ayuda. Pina necesitaba la mediación de Sánchez ante el Ayuntamiento y la Comunidad para poner freno a las embestidas de Hacienda durante dos años. Pina, a través de su enviado, trasladó su proyecto para un Murcia moribundo. Pero entonces apareció Moro y se volvió a frustrar su plan, aunque el murciano no se rinde: «Mi corazón es del Real Murcia y solo pido que nadie engañe al club. Tengo la ilusión de dirigirlo algún día», dijo el domingo en la fiesta del ascenso del Lorca Deportiva.

Más

Fotos

Vídeos