Raúl Moro quiere todo el control

Raúl Moro.
Raúl Moro. / J. C. CAVAL / AGM

El empresario extremeño anuncia otra ampliación de capital para convertirse en el nuevo dueño. Necesitael 'sí' del heredero de Jesús Samper para comprarelpaquete mayoritario deacciones, condición queha impuesto para seguir al frente del Murcia

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Raúl Moro, actual presidente del Real Murcia, está con la mosca detrás de la oreja. Siente que ha hecho el trabajo sucio, que dio un paso adelante en la última ampliación de capital poniendo 400.000 euros y que en los siguientes meses ha soltado el dinero necesario para mantener al Murcia vivo. No ha tirado la casa por la ventana, pero ha inyectado la suficiente energía a la entidad para que peleara por el ascenso. Además, ha cubierto muchos otros gastos. Sin sus aportaciones, la situación del Murcia sería hoy agónica. Pero siente, al mismo tiempo, que no tiene ninguna seguridad respecto al futuro, que podría quedar desplazado después de haber dado un paso adelante que no dio ningún otro empresario murciano.

El extremeño teme que, si el Murcia sube a Segunda, Gonzalo Samper, que le cedió la gestión del club el pasado mes de diciembre, le quiera relegar a un segundo plano, retirarle el apoyo que le mostró en la junta de accionistas de diciembre y escuchar otras ofertas que ya tiene encima de la mesa de grupos interesados en el Murcia, si sube a Segunda. Moro se quedaría con cara de tonto después de haber hecho posible, con su dinero, lo más difícil: hacer soñar a los granas con el ascenso.

1 Una entrada progresiva
Moro pudo adquirir en la pasada ampliación la mayoría del club, pero prefirió empezar con el 12%.
2 A fondo perdido
Moro ha puesto 800.000 euros en un club que no es suyo y ahora teme que, si hay ascenso, Samper se lo venda a otros interesados.
3 Un órdago
Samper tiene que aceptar o no la ampliación antes de saber si hay ascenso a 2ª.
4 Un 'no' peligroso
Si Samper se opone a la ampliación y nadie pone 400.000 euros, el Murcia estaría en causa de disolución.
5 Una buena salida
Samper puede deshacerse del Murcia sin hacer frente a la deuda del club (46 millones).

Cabe recordar que el hijo de Jesús Samper, que tiene actualmente el 73% del capital social de la entidad, se desentendió de la gestión del club y que cedió esta a Moro en diciembre de 2016, un accionista que tiene cerca de un 12% del capital social. Por eso, el actual Consejo ha convocado una junta de accionistas para el próximo 23 de junio en la que los puntos del orden del día más importantes serán el cuarto y el quinto, los destinados a aprobar una reducción del capital social para intentar compensar las pérdidas del ejercicio y la aprobación posterior de una nueva ampliación de capital de 408.240 euros dirigida a equilibrar las cuentas de la sociedad y cubrir algunos gastos para los que no hay dinero en la caja del club.

Moro, además de los 400.000 euros iniciales desembolsados en la última ampliación de capital, ha puesto cerca de otros 500.000, y está dispuesto a seguir poniendo, pero solo si las acciones del Murcia pasan a su poder y tiene seguridad respecto al futuro. Moro ha comentado a sus colaboradores que no va a poner más dinero en el Murcia hasta que tenga más poder y que está dispuesto a hacer frente a la nueva ampliación desembolsando los 408.240 euros de acciones que se van a poner a la venta. A partir de ahí, con el paquete mayoritario de títulos, seguiría gestionando el club con la confianza plena de que nadie lo podrá echar en caso de ascenso a Segunda División.

Que la junta extraordinaria esté convocada para el 23 de junio no es una casualidad. Es un pulso de Moro a Samper. Un órdago que lanza el extremeño al madrileño, un movimiento de ajedrez muy estudiado y clave para el futuro del club grana. Que se aprueben los puntos cuarto y quinto del orden del día (los que darían pie a una nueva ampliación de capital) depende de Gonzalo Samper, que tendría que dar el 'sí', bien personalmente o a través de José Ángel Serantes, la persona que lo ha representado en las últimas juntas. La fecha no es casual, ya que la junta está fijada solo unos días antes de que el Murcia juegue el hipotético último partido de la lucha por el ascenso. Así obligaría al heredero de Samper a decidir antes de saber si el Murcia tiene un valor más alto en el mercado con un hipotético ascenso a Segunda. En cambio, si el equipo de Mir cae en la segunda ronda el próximo 11 de junio y no hay ascenso, el panorama cambia por completo y lo más lógico es que el heredero de Jesús Samper se quite de encima el club sin más dilación.

Gonzalo Samper está entre la espada y la pared. Teóricamente tiene ante sí la oportunidad de salir del todo de una empresa con 46 millones de deuda y que, aunque suba a Segunda, tiene graves problemas financieros. Negarse a la nueva ampliación le supondría tener que hacerse cargo de la gestión del club personalmente, ya que Raúl Moro se haría a un lado y no pondría ni un euro más. Es más, tendría que abordar una situación complicada a corto plazo, dado que en el caso de la no aprobación de la nueva ampliación, los actuales gestores estarían obligados a pedir la liquidación de la sociedad debido al grave desequilibrio patrimonial propiciado por las constantes pérdidas.

Si Samper, con el beneplácito del administrador de Gestora Deportiva Murciana (dueña de las acciones del Murcia y actualmente en concurso de acreedores), decide apoyar los puntos cuarto y quinto, la nueva ampliación se pondrá en marcha muy rápido. Esta está concebida solo para que compren los socios en un porcentaje similar al que tengan actualmente en la sociedad. Eso sí, teniendo en cuenta que Gonzalo Samper no pondría los 290.000 euros que necesita para mantener su mayoría, la segunda fase de la ampliación sería el gran momento de Moro, en el que, si su plan sale bien, podría hacerse hasta con el 70% de la propiedad, quedando cerca de un 20% en manos de Samper y otro 10% en manos de pequeños accionistas. Un giro clave en la historia grana.

Un millón para viejas deudas y Hacienda

Además de lo que recaude el Murcia en las tres eliminatorias del 'playoff' que está disputando (ingresó cerca de 100.000 euros ante el Pontevedra), necesita más dinero. Tiene que poner al día a sus empleados y acabar de pagar las nóminas de la plantilla (con todo cobrado por ahora), pero también tiene que hacer frente a los finiquitos de los jugadores despedidos en el mercado invernal (como ya adelantó 'La Verdad' el pasado 7 de marzo) y al resto de trabajadores despedidos. Además, tiene otras obligaciones, como pagar los últimos 220.000 euros al Betis de Valladolid por Sergio Escudero.

El Murcia tiene otro escollo más: Hacienda, que demandó al club grana hace tres semanas para cobrar 389.000 euros incluidos en el convenio ordinario que incumplió Samper. El Murcia entiende que esa deuda forma parte ya del nuevo reconvenio, pero el fisco no piensa lo mismo y exige su pago ya. En total, cerca de un millón.

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