Raúl Moro, casi veinte años después

Raúl Moro pasea por el césped de la Nueva Condomina en junio./Alfonso Durán / AGM
Raúl Moro pasea por el césped de la Nueva Condomina en junio. / Alfonso Durán / AGM

Si el Juzgado da luz verde al acuerdo que ya tiene en sus manos, el extremeño será el segundo dueño, tras Samper, de un Murcia en crisis del que se apodera con el reto de salvarlo Hasta el año 1998 y la conversión en sociedad anónima, los propietarios del club fueron sus socios y los dirigentes se elegían en juntas y elecciones

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Raúl Moro está a un paso de convertirse en el segundo dueño del club en la historia del Real Murcia. Es cuestión de días y solo depende de que el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Murcia dé el visto bueno a la operación de compra de las acciones en propiedad de los herederos de Jesús Samper. Moro será el dueño de un club que atraviesa el momento más delicado de su historia, tras varios años fuera de la élite y con una deuda que asfixia a la entidad (46 millones) y hace que su futuro sea toda una incógnita.

A pesar de que la institución grana, el club con vida más antiguo de la Región, tiene una trayectoria centenaria, no fue hasta la llegada de Jesús Samper en 1998 cuando tuvo el primer propietario. Antes, desde que Ramón Ángel Cremades pusiera en marcha el Levante Foot-Ball Club en 1919, fueron muchos los presidentes que comandaron una entidad deportiva que fue propiedad de sus socios y que, a través de asambleas y elecciones, nombraba de forma democrática a sus dirigentes.

Cremades enciende la llama
Este empresario creó el Levante Foot-ball Club. Jugaba con la camiseta verde y pantalón blanco.
Alfonso XIII lo hace Real
El club, que ya viste de grana, pasa a llamarse Real Murcia.
La llegada de Jesús Samper
Lo convirtió en sociedad anónima y compró el 94% de acciones.
Aterriza Raúl Moro
Compró el 11% del club grana.

Aquel de Ángel Cremades, equipo cuya indumentaria oficial era camiseta verde manzana, pantalón blanco y calcetas negras, fue el embrión del Murcia Foot-ball Club, creado en 1922. Fue en la campaña 1923-24, gracias al distintivo de Real otorgado al club por el Rey Alfonso XIII cuando el conjunto grana pasó a llamarse Real Murcia Foot-ball Club, nomenclatura que le ha acompañado durante todo su periplo deportivo. También aquel Murcia dejó el verde para vestirse de grana, gracias a un grupo de empresarios dedicados al pimentón, que decidieron adoptar un color más apropiado para sus intereses. A partir de aquellos años, el Real Murcia fue teniendo presidentes que eran personajes influyentes en la sociedad murciana y que utilizaban sus contactos y su crédito para gestionar el club.

Hay que destacara a Agustín Virgili (que permaneció 19 años en el cargo) o a Ángel Fernández Picón, alcalde de Murcia de 1953 a 1958, que bajo su mandato llegó a aglutinar 15.000 socios que llevaron en volandas al Murcia hacia Primera División. Pero los murcianos que accedían a presidir el Murcia no siempre lo tuvieron todo de cara, también tuvieron que afrontar tiempos duros, como los que soportó Francisco Cobacho, padre de José Antonio Cobacho, exrector de la Universidad de Murcia, que falleció siendo presidente grana. A Cobacho, como a otros presidentes de la historia del Murcia, el fútbol le costó mucho dinero. En los setenta llegó Moreno Jiménez, que compró La Condomina y dotó de patrimonio el club. Deportivamente llevó al Murcia de Tercera a Primera.

Precisamente al final de esta década los dirigentes del Murcia, encabezados por Jesús Zamora, que fue presidente de la Federación Murciana, tuvieron una idea innovadora creando una sociedad anónima paralela al propio club pero vinculada al Murcia, que inyectaba dinero a la entidad. En esta sociedad participaron diferentes empresarios.

La gran década grana

Fue la antesala de la década de los ochenta en la que Pardo Cano, empresario textil recientemente fallecido, mantuvo al Murcia en la élite seis años de diez. Después llegó la no conversión del Murcia en sociedad anónima en el año 1992 con Juan Garrido al frente y unos años de oscuridad en los que el Murcia estuvo al borde del precipicio. Hasta que Francisco Soler dio paso al grupo Santa Mónica y a Jesús Samper, que con su grupo convirtió al Murcia en sociedad anónima deportiva y adquirió el 94% de las acciones de la entidad en julio de 1998.

El abogado madrileño se convirtió en el primer dueño de un Murcia que, aunque ha tenido varios presidentes, siempre ha sido propiedad desde entonces de una familia que ha estado al mando del club en los últimos 18 años. Con la muerte de Jesús Samper en diciembre de 2015, el paquete mayoritario de acciones de la entidad pasó a sus herederos, que están a un paso de traspasarlo a Raúl Moro, inminente propietario. Solo falta que el acuerdo, tras el pago de 150.000 euros por el 73% de sus acciones, sea ratificado por el Juzgado de lo Mercantil de Murcia. Con el 84% de las acciones, el extremeño podrá tomar cualquier decisión sin consultar con nadie.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos