Recibimiento gris a De la Vega

De la Vega, entre el alcalde Ballesta y Martínez Cachá, ayer, en el palco de la Nueva Condomina./Javier Carrión / AGM
De la Vega, entre el alcalde Ballesta y Martínez Cachá, ayer, en el palco de la Nueva Condomina. / Javier Carrión / AGM

Primer día para el nuevo gestor grana en un palco lleno de personalidades políticas, que quisieron arropar al Murcia

ALBERTO GÓMEZMURCIA

El flamante nuevo gestor del Real Murcia, Mauricio García de la Vega, vivió ayer un día diferente. Afrontó el primer partido de los granas en la Nueva Condomina en 2018 coincidiendo con su desembarco en la zona noble del estadio murcianista. No fue la primera vez que el representante de jugadores vio en directo a los pimentoneros, ya que lo hizo la jornada anterior en Écija. Tampoco fue su estreno en el feudo de los murcianos porque ya estuvo presenciando con anterioridad los duelos que el Murcia jugó en casa contra el Badajoz y el Lorca Deportiva, pero ayer todas las miradas se centraron en él, que sí se estrenaba desde que el desembarco es oficial.

Empezó la semana siendo protagonista con su presentación como nuevo gestor de la entidad murcianista y la terminó con los focos apuntándole buscando la primera instantánea del mexicano en la zona de honor de la Nueva Condomina.

La intención inicial de Mauricio García durante la semana fue la de ocupar una posición más discreta en el palco, pero la avalancha de personalidades políticas que confirmaron su asistencia al encuentro hizo que el empresario cambiara de opinión y no rehuyera la opción de ocupar la primera fila de la zona noble de la Nueva Condomina. El máximo representante del Murcia compartió ubicación con el alcalde de la ciudad, José Ballesta; el concejal de Deportes, Felipe Coello; la consejera de Educación, Adela Martínez Cachá; el portavoz del PSRM en la Asamblea Regional, Joaquín López; el senador Francisco Oñate y el portavoz de Ciudadanos en Murcia, Miguel Sánchez, entre otros.

Todavía no se sabe si García de la Vega será el próximo presidente de los granas. Ese es un tema que se deberá dilucidar en la próxima junta accionistas, que está previsto que se celebre este mes y en la que quedará dibujado el nuevo Consejo de Administración de la entidad. En su primera aparición pública, el mexicano no descartó ser el presidente, pero subrayó que el nuevo órgano de poder del club tendrá un marcado acento murciano.

Desde la directiva actual se ha contactado con personalidades como el catedrático de Teatro César Oliva y el cocinero Pablo González-Conejero.

Ayer también e'stuvieron en el palco de la Nueva Condomina expresidentes del equipo murcianista como Juan Guillamón y Manolo Álvarez. Sin embargo, la expectación generada por el partido que se vivió ayer en el feudo murciano contra el Recreativo no estuvo acompañada de una imagen vistosa de los hombres que entrena José María Salmerón. Como la tarde, el equipo grana estuvo gris y desapacible y no generó casi ocasiones de gol para lograr una victoria que podría haber encaramado al Murcia hasta el cuarto puesto por primera vez en la temporada.

El todavía presidente del Real Murcia, Raúl Moro Martín, también estuvo viendo a los granas. Lo hizo desde un palco privado del estadio. El empresario extremeño ya anunció cuando se formalizó el traspaso de su paquete accionarial en favor de Mauricio García que tenía la intención de seguir acudiendo a los partidos de los murcianistas.

Por otra parte, Salmerón no ofreció una postura nerviosa al término del partido contra el Recre y restó importancia al hecho de desaprovechar la ocasión de alcanzar el 'playoff'. «No me sirve de nada habernos metido cuartos con los mismos puntos que el quinto. Cuando hay que meterse es en los dos últimos meses. No me da ansiedad que estemos fuera ahora». En la misma línea, el técnico pimentonero no consideró que sus jugadores fueran ayer víctimas de la presión. «Intentamos extraernos de esa situación y de los resultados, aunque los conocemos», zanjó el entrenador.

El preparador de Almería también explicó por qué sacó del terreno de juego a Fran Carnicer. «Lo cambio porque está mareado por un golpe que recibió y en Écija también lo saco porque él me dice que no está bien».

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