Román Golobart: «Si el Murcia asciende, seré el primero en ir a La Redonda»

Román Golobart, en Murcia./Alfonso Durán / AGM
Román Golobart, en Murcia. / Alfonso Durán / AGM

El exjugador del Murcia, ahora en el Mérida, asegura que su exequipo «es un gigante herido que necesita de ayuda honesta» para recuperar su grandeza

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Román Golobart (Barcelona, 1992), es un futbolista diferente, de los que llama la atención. Tanto en el terreno de juego como fuera del césped. Por su fortaleza y contundencia y por su mente cultivada. Solo jugó una campaña en el Real Murcia, pero se ganó el cariño de gran parte de la grada de la Nueva Condomina. A sus 25 años ya ha pasado por el fútbol inglés, escocés, alemán y español. El próximo domingo, en Mérida, tendrá enfrente al Murcia.

-¿Le apetece un Mérida-Murcia?

-Me apetece mucho. Porque tengo muchas ganas de jugar con mis excompañeros y también porque necesitamos los tres puntos. Tenemos que sacarlos como sea. En Cartagena curramos durante todo el partido y ahora merecemos ganar.

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-¿Por qué eligió el Mérida en el pasado mercado invernal?

-Lo de Elche no funcionó y había que buscar algo motivante. El Mérida es un club con masa social, con gloria en el pasado. Eso te añade presión, responsabilidad y exigencia, además de belleza en el día a día. El objetivo aquí no es solo salvarse.

-¿Por qué no cuajó en el Elche?

-No acabé de estar a un buen nivel. El verano pasado tuve algunas dudas sobre qué iba a hacer con mi vida. Me salieron otras cosas que me interesaban mucho, aparte del fútbol. Tuve la opción de ir a Mallorca y Elche. Valoré si seguir viviendo en España o ir fuera. Me lo planteé mucho y eso me influenció a la hora de rendir. El equipo tampoco estuvo a un buen nivel y todo se juntó. Los defensas y los porteros pagamos más los platos ratos.

-¿Y por qué no renovó con el Murcia el pasado verano?

-Es una pregunta difícil de responder. Posibilidades siempre hubo, pero las cosas tienen que hacerse de una forma natural. Cuando un club quiere a un jugador le tiene que mostrar respeto de muchas formas. Cuando no se hace así, no se llega a hablar de condiciones ni de nada. Y esa fue la situación, ni hablamos.

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-O sea, que no decidió usted.

-No era un matrimonio imposible, pero si uno no insiste, no sale. Al final se trata de cumplir los pasos que hay que cumplir. No te puedo decir lo que pasó por la cabeza de las personas que tenían que decidir, pero llegó un momento en el que entendí que no podía estar en el Real Murcia. Para firmar un contrato tienen que querer las dos partes.

-¿Qué sabor le dejó su año grana?

-Deportivamente fue completo. Comenzamos a jugar bien al fútbol con Paco García, pero fuera de casa nos faltaba algo, teníamos dudas en la idea. La presión comenzó a hacer mella. No creímos todos al cien por cien. Luego cambió todo, incluso la plantilla. Hubo revolución y enseguida todo cuajó, rápido. Mir nos daba lo contrario que Paco García. Del juego elaborado inicial pasamos a ser más prácticos, con ideas más concisas. También nos encontramos con unos delanteros con la flecha para arriba y con Armando y David Sánchez que se compaginaban muy bien. Se empezó a enganchar la gente y nosotros estábamos muy ansiosos de devolver todo ese cariño.

-El Murcia, en choques como el de La Roda y Valencia en el 'playoff' demostró que no está muerto.

-La afición estaba, excepto los que van siempre, un poco dormida. Pero se engancharon y despertaron a un gigante que es el Real Murcia. Es difícil estar en Segunda B, pero este club debe asumir que lo está. La grandeza de la afición se demuestra cada domingo, yendo a animar y a morir. Es lo que te lleva a Segunda, nada más. Fue lo que pasó, hubo un punto de inflexión y el gigante despertó.

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-Y usted conectó con la afición.

-Me pasó lo mismo en Ferrol o en Wigam. La gente trabaja todos los días diez horas y se siente identificada con los jugadores que lo dan todo en el campo. Todos los jugadores lo dan, pero hay algunos que son más vistosos que otros. Un defensa va más al suelo, se le ve pelear más. La gente se identificó mucho con esto. Esta es mi forma de ser: trabajar y currar. Por eso consigo conectar con la gente.

-«En 1940 Franco fusila a Companys. En 2017 Rajoy encarcela a Puigdemont. Poco ha cambiado». Se montó una gorda con este tuit suyo. ¿Se arrepintió de escribirlo?

-No me arrepiento de nada. Cada uno lo entendió como le interesó. La situación política es la que es. Los jueces no están escogidos por los ciudadanos. Entre todos podemos modernizar esta democracia.

-¿Está convencido de que las cosas pueden cambiar de verdad?

-España tiene una democracia moderna pero basada en algo muy antiguo. Hay que ir cambiándola poco a poco. Hay una historia muy negra y hay cosas que se han hecho que no están bien, aunque estén arraigadas en la gente. Es como cuando tu padre te pegaba de pequeño y entiendes que una bofetada de vez en cuando no está mal. Pero lo ideal es poder educar a tus hijos sin bofetadas. Creo que es lo que tenemos que buscar en España.

-Usted no se ha definido ni como independentista ni como lo contrario.

-Jamás he entrado a valorar en ningún momento si soy independentista o no. Volviendo al tuit, tanto Companys como Puigdemot han hecho cosas muy mal, rozando la antidemocracia. Aquí no se salva nadie y en el tuit se puede entender así. Joaquín Sabina tendría problemas si opinara de estos temas. O Serrat los ha tenido por pronunciarse. Le pasaría también a un modelo o un arquitecto. La gente no quiere que opines, porque hay opiniones diferentes. Opinar cosas diferentes es lo más bonito que hay. Cada uno tiene que opinar lo que siente, no pensar solo en lo que puede quedar bien.

-¿Celebrará el gol si marca el próximo domingo ante el Murcia?

- Todo el mundo sabe el respeto y el amor que le tengo al Murcia. Celebrar es más una emoción que otra cosa. Celebraré si me sale de dentro, no voy a programarlo.

-¿Qué le parece este Murcia?

-Es un equipo que para ser tan nuevo está muy bien. El cambio de entrenador y sus sistemas de trabajo le han sentado muy bien. Tengo muchas ganas de que vayan para arriba y verlos en el 'playoff'.

-¿Qué echa de menos de Murcia?

-El estilo de vida me gustaba mucho. Vivir y trabajar con tranquilidad, con un buen clima. Todo está a una distancia cómoda. Es una sensación de poder vivir tranquilo y jugar en un club grande. El otro día entrené con el Mérida en Lorquí y me pararon cinco personas para hacerse fotos conmigo por mi paso por el Murcia.

-¿Cree que el Murcia, con todos los problemas que tiene, podrá salir adelante y sobrevivir?

-Es un club muy herido y tiene que ir todo el mundo a muerte con él, no puede haber medias tintas. Las cosas se tienen que hacer honestamente, no por intereses, y así se salvará. Así volverá a tener la grandeza que tuvo. Seré el primero que vaya a la Redonda si el Murcia asciende.

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