Salmerón, a flote pese a las dudas de la cúpula

Salmerón dirige un partido del Real Murcia en la Nueva Condomina. /Nacho García/ AGM
Salmerón dirige un partido del Real Murcia en la Nueva Condomina. / Nacho García/ AGM

El técnico grana, que fue llamado a filas tras el mal choque ante el Recre, muestra tablas y firmeza para seguir el camino trazado. Deseado Flores apostó por Claudio Barragán, pero el desplante del valenciano permitió la llegada del almeriense, que ha llevado a su equipo del descenso hasta el 'playoff'

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

José María Salmerón, el actual entrenador del Real Murcia, tiene algunas espinas clavadas, ya que el almeriense se siente incomprendido en algunos aspectos. Pese a sus grandes números, entiende que no se está valorando suficientemente la transformación del equipo grana desde su llegada, periodo en el que el Murcia ha pasado de rozar el descenso a Tercera a meterse en el 'playoff' de ascenso. Tras el empate a cero en la Nueva Condomina ante el Recreativo de Huelva y su posterior rueda de prensa, tuvo que subir a la zona noble del estadio a dar explicaciones por el mal juego desplegado en la segunda oportunidad fallida para meterse entre los cuatro primeros. Fue un partido aburrido y feo en el que el equipo grana no generó ocasiones y en el que Salmerón apostó en la segunda parte, con la entrada de Juanma Bravo, a agarrar un punto. La experiencia le dijo que estaba jugando con fuego y era mejor asegurar.

Pese a algunas dudas que hay sobre él en una parte del entorno grana, Salmerón entiende que está cumpliendo con el objetivo y el vestuario también, ya que en cada comparecencia pública de cualquiera de sus integrantes estos han alabado el trabajo de su técnico y el orden y seriedad de los que ha dotado al equipo. Unas virtudes que no tuvo con Sanlúcar. Y eso que Salmerón no fue la primera opción de Deseado Flores para sustituir a Sanlúcar, ya que se decantó por Claudio Barragán. Tanto apostó el consejero delegado grana por el actual técnico del Hércules que la noche del 15 de octubre, tras el 3-0 que el Murcia de Basadre endosó al Marbella, el de Manises era el elegido. Flores y Barragán habían llegado a un acuerdo que firmarían al día siguiente, pero una llamada de madrugada del presidente del club alicantino al propio Barragán hizo que el técnico elegido por Flores lo dejara plantado y apostara por marcharse a Alicante.

9
de sus 13 partidos en el Murcia han acabado con la portería grana a cero y solo dos con derrota.
27
son los puntos obtenidos por el Murcia de Salmerón de un total de 39, tras 8 victorias y 3 empates.

Una traición que ha sido, a la larga, beneficiosa para un equipo grana que, con Salmerón, se ha transformado. Ya no es un coladero, sino un equipo sólido, un baluarte defensivo. En los trece partidos de Salmerón solo ha cosechado dos derrotas (San Fernando y Cartagena) y en nueve partidos no encajó ni un gol. Al más puro estilo Salmerón.

En el UCAM fue criticado por emplear a tres pivotes defensivos, pero con ellos logró un ascenso histórico

El técnico dice que solo ha cambiado a Carnicer una vez por decisión propia, en las otras lo pidió el jugador

En total, de los 39 puntos en juego que ha disputado el Real Murcia desde su llegada, el equipo grana se ha llevado 27, muchos de ellos englobados en la última racha del Murcia, en la que acumula ocho jornadas seguidas sin perder, con cinco victorias y tres empates, alguno de ellos muy doloroso por las ocasiones perdidas para sumar más victorias que le acercaran al líder.

Por contra, el Hércules, con el técnico al mando que más gustaba a Deseado Flores y que llegó a presenciar un partido del Murcia desde un palco VIP del estadio, no ha levantado cabeza y es séptimo del grupo III, a cinco puntos del 'playoff'. La de Salmerón fue una contratación rocambolesca, sobre todo porque, una vez descartado, fue de nuevo elegido en una reunión que tuvo lugar en un hotel de Lorca, precisamente al mismo tiempo que el Lorca de Segunda marchaba desde allí para jugar un partido en el Artés. De ahí que la cita, en la que se vieron cara a cara Raúl Moro y Salmerón, se hiciera pública unos minutos más tarde.

Salmerón, a pesar de que a su equipo le ha faltado puntería, está contento por las ocasiones que este genera. Pero no todo es felicidad, ya que no le gusta que la gente piense que siempre es él quien sustituye a Fran Carnicer, una sustitución que no gusta a la grada. Excepto una vez, es el jienense el que siempre ha pedido el cambio. Como en El Ejido, cuando el centrocampista dijo a su técnico que, si Pedro Martín transformaba el segundo penalti que se iba a tirar en ese momento, prefería irse al vestuario por unas molestias que sentía en ese momento.

Un modelo productivo

Salmerón, pese a tener un ascenso a Segunda en su currículo y haber firmado con el Murcia por un salario bajo, lidia cada semana con los que cuestionan su estilo, aunque él sabe que se ha sobrepuesto a situaciones difíciles desde que está en el Real Murcia: terrenos de juego en pésimo estado, una avalancha de lesiones y un vestuario que está cerca de llegar a las tres nóminas sin cobrar. Pero él ha tirado adelante.

Su doble pivote defensivo es innegociable, porque entiende que es la forma más rápida y segura de llevar al Murcia a Segunda, aunque por el camino haga bostezar a la grada de la Nueva Condomina. Ya le pasó en el UCAM, cuando se agarró al trivote defensivo formado por Checa, César Remón y Manolo, dejando fuera del equipo a jugadores con más fútbol como Jesús Rubio o Nono Delgado. Es su sello de identidad y, de momento, no lo piensa cambiar.

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