Sanlúcar tiene dos partidos para arreglar las vías de agua que inundan la defensa grana

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

El choque que disputó el Real Murcia el pasado domingo en Huelva evidenció que la fragilidad defensiva es uno de los aspectos en los que Sanlúcar debe incidir en los próximos días. El Murcia dejó entrever sus carencias defensivas, muy parecidas a las que mostró en la primera jornada contra el Écija. Tras sumar un punto de seis en las primeras jornadas, el equipo grana tiene dos oportunidades para dar un vuelco a la situación en casa, donde mañana recibe al Cacereño de Tercera, en la Copa, y el próximo domingo a El Ejido, en Liga.

Tras los primeros 180 minutos oficiales, el Murcia ha demostrado que tiene problemas a la hora de defender las jugadas balón parado y que, además, debe ser más contundente en la banda izquierda, zona por la que el Recreativo puso en dificultades a los granas en el Nuevo Colombino. De hecho, tanto Forniés como Molinero sufrieron con las embestidas de Lazo, quien ganó varias disputas ante la falta de contundencia del lateral izquierdo grana. En una de ellas empató el Recreativo.

Esperando a Mateos

La defensa del Murcia también fue frágil en el juego aéreo. Los remates en la primera parte de Sergio González, y de Domínguez en la segunda, dejaron en entredicho a los centrales granas, y también a los centrocampistas. De hecho, la llegada de David Mateos, un central corpulento que procede de la Liga norteamericana y que fue anunciado el viernes, podría ser la solución que busca Sanlúcar, que tiene dos exámenes en casa en solo cinco días.

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