Segundo salto mortal de Deseado Flores

Víctor Basadre, dirigiendo al Lorca. / Martínez Bueso
Víctor Basadre, dirigiendo al Lorca. / Martínez Bueso

El director deportivo grana elige a Basadre, un desconocido en la Segunda B, para sustituir a Sanlúcar. El exentrenador del Imperial se hace cargo del Murcia de forma interina y seguirá en el cargo si su equipo remonta el vuelo

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Víctor Basadre tiene ante sí una patata caliente y la oportunidad de su vida, a partes iguales. El exentrenador del Imperial tiene una misión a partir de ahora: enderezar el rumbo del Real Murcia y hacerlo reaccionar, tras siete jornadas de Liga en las que fue un equipo vulnerable. Trabajo defensivo, balón parado e intensidad son algunas de las asignaturas pendientes para un vestuario cargado de jugadores expertos y cotizados que aún no han funcionado como un verdadero equipo. Ahora es Basadre el que tiene que demostrar que es un entrenador con personalidad, con las ideas claras y que sabe transmitir todo el fútbol que lleva dentro.

No es el nombre que esperaba la afición del Real Murcia, pero el gallego tiene seis días para preparar a conciencia el partido contra el Córdoba B, reactivar a sus jugadores y ganarse así el billete para poder dirigir al Real Murcia una semana más. Su crédito solo se podrá realimentar con el paso de las semanas y con victorias. La confianza que tiene Deseado Flores en él, le permitirá disfrutar, a sus 47 años, de su primera gran oportunidad en un banquillo potente de la Segunda B. Ahora, tras años de trabajo en el anonimato, debe conducir un Ferrari y demostrar que no le asusta la velocidad. Todas las miradas del murcianismo estarán puestas en este apasionado del fútbol, que ha vivido casi siempre en un segundo plano y detrás de los focos, pero que ha encontrado su gran oportunidad. Su sueño arranca esta mañana en el campo de Cobatillas.

Víctor Basadre
Personal
Nació en Lugo en 1970. Casado, tiene dos hijas. Hace unos años obtuvo una plaza de profesor de educación física en un colegio de una pedanía de la capital.
Su carrera
Tras pasar por varios equipos gallegos, fue segundo de Fabri en el Mérida y en el Murcia. Dirigió al Lorca en Segunda, en tándem con Leo López. También fue técnico de equipos como el Murcia B, Murcia Deportivo, Puente Tocinos etc. Es reconocido por su capacidad como analista, colaborando con clubes como el Almería, el Cartagena y el Valencia de Emery.
Su estilo
Es un apasionado del 4-4-2, con dos delanteros y jugadores de banda muy verticales. Le gusta el orden táctico y la fiabilidad defensiva. No quiere que sus centrales corran riesgos.

La apuesta de Deseado Flores es arriesgada, como fue la de Sanlúcar, y más teniendo en cuenta que encima de la mesa del director deportivo grana tiene decenas de ofrecimientos de técnicos con más nombre y experiencia que Basadre que estaban locos por dirigir al Murcia, un club con pedigrí en el fútbol español. Si la nueva apuesta de Flores no resulta, el manchego habrá gastado otra bala y parte del crédito que ganó la pasada temporada. Pero el director deportivo del Murcia ha hecho caso a su intuición y se ha decantado finalmente por la opción que venía barruntando desde la semana pasada, cuando regresó de presenciar el empate grana en Villanueva de la Serena. A pesar de la magnitud de la decisión y de las expectativas creadas, Flores decidió ayer, junto a Moro, dejar camino libre a Basadre, que tendrá como segundo a David Karanka y que contará con Manuel Mayordomo como preparador físico.

De Fabri a Emery

El primer contacto de Víctor Basadre con la Región de Murcia se produjo en la temporada 1997-98. Fabri aterrizó en el Murcia y trajo como segundo a un joven de Lugo que apenas contaba con 27 años. Había trabajado antes con él en el Mérida y se había ganado también el derecho a acompañarlo hasta La Condomina. Pero las cosas no salieron bien y Fabri fue cesado por Carlos Simón, el entonces director deportivo grana, que además asumió la tarea de técnico. Simón subió del Imperial a Benigno Sánchez para que fuera su segundo y, en vez de despedir a Basadre, lo mandó a dirigir al filial grana hasta el final del curso.

El movimiento fue determinante en la vida del hoy nuevo entrenador del Murcia, ya que allí conoció a un joven Pedro Reverte, un futbolista lorquino que tras colgar las botas se colocó como director deportivo del Lorca, un club al que llevó desde Segunda B a Segunda, y después casi a Primera. Reverte enseguida valoró las cualidades de Basadre y lo fichó como director de la cantera lorquina y entrenador del filial de Preferente. Hasta que en su último año en Lorca, el cese de José María Salmerón en el primer equipo que militaba en Segunda le permitió aparecer en el fútbol profesional, haciendo tándem en el banquillo con el exjugador Leo. Basadre no consiguió salvar a un Lorca que estaba ya desahuciado y camino de la Segunda B, pero su nombre comenzó a sonar en toda la Región.

Su gran capacidad de análisis futbolístico permitió a Basadre colaborar años después con Reverte, pero esta vez haciendo informes para el Almería y el Cartagena. En aquellos años, incluso José Antonio García Franco, director deportivo del Murcia, tiró de él en alguna ocasión. Pero lo mejor para él fue cuando Emery, al que conoció en el Lorca, reclamó sus servicios para que le hiciera informes en el Valencia. Después llegaron las experiencias en otros equipos como el Murcia Deportivo, Puente Tocinos, Caravaca y Murcia Juvenil, entre otros, hasta que Deseado Flores lo fichó para el Cartagena que él presidía. La pasada campaña, cuando Flores entró en el Murcia con el grupo de Raúl Moro, tentó a Basadre, que para entonces trabajaba en el filial blanquinegro de Belmonte.

El nuevo entrenador del Murcia, que decidió asentarse en la Región definitivamente y que se hizo con una plaza de profesor de Educación Física en un colegio de una pedanía de la capital, está casado y tiene dos hijas. Desde hoy se enfrenta al reto más importante de su vida profesional: demostrar a todos que no es un simple técnico de segunda fila y que está capacitado para sacar al Real Murcia del profundo agujero en el que se encuentra a estas horas.

Un apasionado del sistema 4-4-2 y del orden defensivo

Víctor Basadre no pretende descubrir una nueva forma de jugar al fútbol. Todo lo contrario. En su libreta tiene subrayado en rojo un dibujo que le apasiona: el clásico 4-4-2. Es un estudioso de la táctica y el orden defensivo. Una de sus grandes máximas es no correr riesgos en defensa y hacer que su equipo sepa jugar de forma directa, sin correr riesgos en la salida del balón. Le gustan los equipos con dos delanteros y que sus jugadores de banda sean muy verticales.

Es un técnico serio y, según los que lo conocen, «muy leal». Este año quería meter al Imperial en los 'playoff' de ascenso a Segunda B, equipo al que ha dejado en octava posición del grupo XIII, a tres puntos del cuarto. Basadre siguió al Real Murcia de Sanlúcar con especial atención y sabe cuáles son sus carencias y las virtudes que atesora.

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