Fútbol | Segunda B

Vallecas y Valladolid, espejos para el Murcia

Los jugadores del Valladolid celebran el último ascenso a Primera División. /El Norte de Castilla
Los jugadores del Valladolid celebran el último ascenso a Primera División. / El Norte de Castilla

Dos de los tres equipos que acaban de llegar a Primera rozaron la liquidación con una deuda superior a la grana. El Deportivo, que acumuló 140 millones de pérdidas, y el Zaragoza, con otros 107, llegaron a estar más asfixiados que el club pimentonero, que debe 53

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

El Real Murcia se encuentra en uno de los momentos más delicado de su historia y tiene un horizonte ante sí poco alentador. La última junta de accionistas dejó unas cuentas con una deuda exigible a 30 de junio de 2017 de 40 millones de euros (ascendería a 53 si se incluyen los 5,3 millones de préstamos participativos no exigibles de Samper y Moro, además de los futuros impuestos que debería pagar el club por 42 años de uso de la Nueva Condomina), un obstáculo que parece insalvable. Pero si los murcianistas miran a otros equipos históricos del fútbol español que han estado en situaciones peores y que han conseguido escapar de panoramas aún más complicadas, tendrán motivos para la esperanza.

Dos de ellos son equipos que recientemente han conseguido el ascenso a Primera División. El Real Valladolid, por ejemplo, contaba en 2013 con una deuda de 73 millones de euros y con una lista de más de 300 acreedores que incluía a Hacienda y Seguridad Social. Pero el leonés Carlos Suárez, exjugador de baloncesto, se hizo con el 58% del club a cambio de 5 millones de euros. Desde entonces y, gracias a una gestión transparente y profesional entre Segunda y Primera, ha dejado el balance negativo en cerca de 23 millones, cifra que podrá paliar la próxima campaña con el ascenso a la élite y los ingresos televisivos que recibirá y que rondan los 40 millones.

HISTÓRICOS CON DEUDAS QUE VAN DISMINUYENDO

140 millones, Deportivo de La Coruña
Tras el concurso se quedó en 90. Después pagó 45 a Hacienda.
107 millones, Real Zaragoza
Un grupo de empresarios aragoneses la ha dejado en 84,2, 22 de ellos con el fisco.
73 millones, Valladolid
Solo le restan por pagar 23. Tras subir a Primera, puede dejarla a cero este año.
60 millones, Rayo Vallecano
Acometió un concurso que aprobaron el 75% de sus acreedores.
53 millones, Osasuna
generó una deuda gigante con el fisco, pero la saldó con ayuda política.

El equipo vallisoletano, fundado en 1928 (más de una década después que el equipo grana), no ha necesitado construir ninguna ciudad deportiva de altos vuelos ni tampoco un complejo hotelero para reconducir su situación, ya que entrena en los tres campos aledaños al Nuevo Zorrilla que le sirven como ciudad deportiva. El Valladolid, como el Murcia, ya acumulaba una deuda superior a los 1.000 millones de pesetas en la década de los noventa del siglo pasado, pero la llegada de Suárez, que no es un empresario millonario y sí un buen gestor, ha cambiado su destino. Un buen trabajo parecido al de Raúl Martín Presa en el Rayo Vallecano, otro de los equipos que acaba de volver a Primera.

Carlos Suárez y Martín Presa, sin ser millonarios, conducen al Valladolid y el Rayo brillantemente

La Fundación Real Zaragoza 2032 salvó al club maño en 2014 con 36 millones invertidos

El adiós de Ruiz Mateos

El equipo representativo del barrio de Madrid, al igual que el Murcia, siempre había arrastrado problemas económicos a lo largo de su historia. En mayo de 1998 y tras descender a Segunda B, por ejemplo, acumulaba 200 millones de pesetas de deuda y estaba a punto de la desaparición. Años después, en 2011, Martín Presa, un empresario que tenía patentados ocho inventos relacionados con la publicidad como expositores desmontables, exhibidor de anuncios, de cartón, inclinados y otros aparatos, se hizo cargo de un Rayo Vallecano que debía más de 60 millones de euros y que tampoco tenía ninguna propiedad a su nombre, ni el estadio de Vallecas ni la ciudad deportiva municipal en la que entrenaba. También como el Murcia.

Acometió un concurso en el que le apoyaron el 75% de sus 300 acreedores, algunos de ellos aprobando una quita de hasta un 50% con acuerdos de pago que llegarán hasta 2023. Del total de la deuda, 24 millones pertenecían a las administraciones públicas, con alrededor de 15 millones de IRPF atrasado y 3 millones pendientes de IVA. Pero la fortaleza de Martín Presa ha hecho posible que el club se ponga al día con Hacienda desde febrero de 2017 y que incluso tenga depositados como fianza otros 33 millones como garantía en tres procesos judiciales abiertos de la familia Ruiz Mateos en la que el club es responsable subsidiario y en los que de salir airoso incluso recuperaría la cantidad mencionada. Ambos casos, el del Valladolid y el Rayo, erán más complicados, a priori, que el del Murcia, y eso que no contaban con la masa social con la que cuenta el club grana.

Empresarios comprometidos

Para que el Real Murcia siga con vida no solo se puede encomendar al apoyo de su masa social, también necesita la ayuda de las instituciones públicas y privadas. Como ha tenido el Deportivo de La Coruña, que ya en 2008, cuando se generó la casi totalidad de la deuda que arrastra actualmente el Real Murcia, llegó a tener con Lendoiro hasta 90 millones de presupuesto anual. La llegada de Tino Fernández al equipo coruñés en enero de 2014 ha sido providencial para una entidad que en su concurso de acreedores de marzo reflejó una deuda de 140 millones y que gracias a un 33% de quita disminuyó a cerca de 90. Los 60 millones originales de deuda ordinaria y subordinada se quedaron en 37, pero el gran problema pasaba por los cerca de 50 millones que el club debía a Hacienda, de los que 45 eran deuda inaplazable. Pero en ese momento y, gracias a una firma bancaria gallega que prestó al Deportivo 45 millones a devolver en 15 años, y para pagar esa partida, el club, que acaba de bajar a Segunda, puede mirar al futuro con un optimismo que necesita el conjunto grana.

Víctor Gálvez, que podría asumir en el Real Murcia el papel de Carlos Suárez, Martín Presa o Tino Fernández, unos gestores notables, anunció a su llegada (también lo hicieron Miguel Martínez y Raúl Moro) que traía tras de sí a un grupo importante de empresarios. Incluso el oriolano llegó a hablar de un fondo de inversión que lo apoyaba. Pero en la Nueva Condomina todavía no han aparecido unos gestores como los que desembarcaron en Zaragoza, donde la Fundación Zaragoza 2032 ha decidido tirar de un histórico como el Real Zaragoza, que a la llegada de este grupo de empresarios aragoneses debía 107 millones de euros. Desde entonces, este grupo ha reducido su deuda en 23,3 millones y se han encargado de los gastos anuales en sus tres años de gestión, una cantidad adicional de cerca de 13 millones. El Zaragoza, que busca subir a Primera, tenía (a fecha de su última junta de accionistas de hace un año), 82,4 millones de deuda, 22,1 pertenecientes a Hacienda, cantidad superior a los 16 que el Murcia debe al fisco.

Traje a medida en Pamplona

Un ejemplo de que las administraciones públicas pueden ser decisivas para salvar un club histórico como el Real Murcia es lo que pasó en Pamplona, donde Osasuna generó entre 2002 y 2012 cerca de 53 millones de deuda con la Hacienda Foral de Navarra. Los gobernantes navarros decidieron entonces ayudar al club más represantivo de esta comunidad con una ley denominada 'Ley de Restructuración de la deuda de Osasuna', con la que el club navarro pudo canjear el 81% de la deuda con la entrega de su patrimonio (estadio y ciudad deportiva), valorados en 43 millones. Para pagar el resto el club navarro también tuvo facilidades financieras. A día de hoy está cerca de estar saneado.

Por lo tanto y, aunque los datos aparecidos en la última junta grana han sido un jarro de agua fría para los murcianistas, los ejemplos de estos equipos y otros como el Levante, Cádiz, Mallorca, Oviedo y Real Sociedad, entre otros, deben servir a los actuales propietarios del club para escoger el camino más adecuado para alejar al Real Murcia de una liquidación que dejaría marcados a todos los actores principales de los últimos años del Real Murcia, desde el fallecido Jesús Samper, hasta el propio Víctor Gálvez, pasando por Raúl Moro, Miguel Martínez, Deseado Flores y el propio Mauricio García de la Vega, que sigue insistiendo en que puede salvar al club a través de la buena gestión.

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