Adrián Hernández: «Lo admito, soy un enfermo del fútbol»

Adrián Hernández, junto a su mujer, Cristina, y sus hijos, Óscar y Jaime, en Churra. / nacho garcía / agm
Adrián Hernández, junto a su mujer, Cristina, y sus hijos, Óscar y Jaime, en Churra. / nacho garcía / agm

«De pequeño, en los Capuchinos, me quitaban las libretas porque las llenaba de alineaciones», dice el técnico grana, profesor y periodista

José Otón
JOSÉ OTÓN

Es un tipo llano, normal, una persona con poder de atracción que en Churra, su localidad, está acostumbrado a ser un referente. Pero su vida ha cambiado desde que lo llamó el Murcia y va a dejar su puesto de profesor de Economía en un instituto para lanzarse al vacío tras cumplir el que era su sueño: ser un día entrenador del Real Murcia.

-¿Lo ha pensado bien?

-Es una locura. Lo que no sabe la gente es el esfuerzo que he hecho para ir al Murcia. Dejo mi trabajo y un club (el Churra) donde podía compaginarlo con el fútbol. Pero es lo que siento, es para lo que valgo y es una inversión. He tenido ofertas para salir de mi ciudad, pero este es el sueño de mi vida. Mi ilusión no es que esto sea un trampolín, mi ilusión es que esto me vaya bien y crecer junto al Murcia. Estoy aquí por sentimiento, no por dinero. Me gustaría ser profeta en mi tierra.

-¿Le ha cambiado la vida?

-Sí, en el día a día. La gente te para por la calle y te dice cosas. Tienes que llevar más cuidado con cualquier tontería que hagas. Yo soy como soy y lo seguiré siendo, pero evidentemente tienes más responsabilidad porque la gente se fija en todo. No hemos empezado todavía, pero ya se nota mucho el cambio.

-¿La notoriedad le convertirá en una persona menos natural?

-No, no debo perderla porque dejaría de ser yo. Y ser como soy es lo que me ha llevado hasta aquí. Es lo último que quiero. A mi familia y a mis amigos más íntimos ya se lo he dicho: si alguna vez ven que cambio, me lo tienen que decir. Sobre todo con el éxito; es peligroso mirar por encima del hombro a la gente y no acordarte de tus raíces. Eso es lo último que quiero. Quiero que digan que soy una buena persona, para mí es lo más importante cada día.

-¿De dónde viene?

-Soy el pequeño de una familia de tres hermanos, con los que me llevo muchos años. Mi madre ha sido ama de casa y mi padre ha trabajado como mecánico de mantenimiento toda su vida en una fábrica muy importante como Estrella de Levante. Hemos sido de clase media y una familia humilde. Además hemos estado muy vinculados al tema agrícola: tenemos tierras de campo por la zona de Lorquí y todos los fines de semana y en vacaciones hemos echado una mano. Mis padres nos han educado en la cultura del trabajo, cuando había que fumigar, se fumigaba.

-Su formación académica es inusual en la gente del fútbol.

-Siempre he sido un estudiante dejado, despistado, que estudiaba al final pero que tenía facilidad para que se me quedara todo. Empecé a centrarme en el instituto. Casi estudio filosofía, pero un profesor me recomendó que la economía tenía más salida. En los dos primeros años de universidad me recorrí todas las fiestas de los miércoles y los jueves en la facultad. Era la novedad y lo disfruté mucho. Hasta que maduré y me puse serio. Cuando terminé Empresariales, hice Administración de Empresas y un máster en Marketing por si la rama comercial iba más con mi personalidad. Trabajé en una inmobiliaria unos meses, pero comprobé que no era lo mío. Hasta que estudié Pedagogía y me di cuenta, en 2008, de que lo mío era la docencia.

Las frases

El cambio
«Es una locura, dejo mi trabajo y un club en el que podía compaginar lo que hacía con el fútbol»
Sus raíces
«Mi familia es humilde y me ha educado en la cultura del trabajo; si había que fumigar, se fumigaba»
El nuevo equipo
«En la Región hay jugadorazos; es posible que veamos un Murcia con muchos murcianos»
Su sueño
«Siempre he salido a correr con mi mujer cerca del estadio y le he dicho que un día entrenaría al Murcia»

-Y para rematar la faena, estudió Periodismo. ¿Cómo fue eso?

-Me encantaban las noches radiofónicas con José María García y los de la Cadena Ser. Era un consumista de información. Y era muy de leer la prensa escrita; leía y leo todos los periódicos posibles. Pero pese a todo lo que estudié, mi gran vocación era entrenar. De pequeño, en Capuchinos, los profesores me quitaban las libretas porque las llenaba de alineaciones con jugadores de Primera, incluidos los del Real Murcia. En mi barrio hasta organizaba campeonatos. Lo admito: soy un enfermo del fútbol.

-¿Cómo le sentarán las críticas?

-Mucha técnicos se abstraen de leer la prensa, pero yo creo que voy a seguir leyendo todo. Tengo que ir aceptando que habrá personas que no estén de acuerdo conmigo.

-¿Tiene don de gentes? Es fácil comprobar que su vida social es muy activa en varios ámbitos, parece tener cientos de amigos.

-Tengo una barbaridad de amigos y tengo mucha suerte en ese aspecto. Tengo bastantes amigos-hermanos, que están para todo lo que necesito. Creo que cuando me conocen de verdad, suelo caer bien. Soy lo que ves, no tengo trasfondo ni doble cara.

-El mundo del fútbol no parece el mejor sitio para tener amigos, ya que hay muchos intereses.

-Sobre todo en el fútbol que voy a descubrir ahora. Yo en el Churra he vivido el fútbol puro, en el que no había maldad, donde el factor dinero no estaba. La gente me dice que me tengo que poner una coraza, pero debo seguir siendo el mismo. Si no, no vale la pena. Si alguien me da una puñalada, se lo diré a la cara. ¿Por qué tengo que cambiar ahora?

-¿Siente vértigo?

-No siento vértigo, siento responsabilidad. No quiero fallar a la gente, a las personas que han apostado por mí. Si hay paciencia, confío ciegamente en mi trabajo. El problema del fútbol son los plazos. Hay que saber dónde está el Murcia y lo que tenemos que hacer para que este equipo sea competitivo. No tendremos grandes jugadores, pero necesitamos un engranaje colectivo muy bueno en el que se creen sinergias en varias zonas del campo. Pero necesitamos tiempo. Con el aspecto motivacional y cuatro pinceladas podremos competir desde el primer momento, pero en el aspecto táctico necesitaremos más tiempo para ser los mejores en pelear, como hicimos en el Churra, donde éramos un ejército. Cantera y jugadores de la zona. La subsistencia del Murcia está por encima de todo.

-¿Cree que su mensaje puede llegar a futbolistas que tiene tras de sí muchos años de trayectoria?

-No soy un entrenador de mano de hierro. Lo soy cuando debo de serlo, pero soy un técnico diplomático y democrático al que le gusta hablar. Lo haré igual con un jugador de la cantera que con Chumbi o los futbolistas que se queden. Quiero llegar a las personas, pero tendré que demostrarles que sé lo que hago. No puedes ganarte a los futbolistas desde la imposición y sí desde el convencimiento.

-¿Un futbolista de Segunda B puede ser amigo de su entrenador?

-Sí, como en el mundo laboral. Puedes ser amigo de tu jefe. Lo que hay que discernir es cuándo es tu jefe y cuándo tu amigo. No me gustan los dogmas. Cada situación es diferente. No hay dos equipos iguales ni dos contextos idénticos. El entrenador es un gestor de las personas que están a su alrededor, desde los utilleros a los futbolistas.

-¿Qué jugadores, de los de contrato alto, le gustaría retener?

-Son muy buenos futbolistas, pero el club tiene que hacer una reforma estructural de nóminas porque económicamente el Real Murcia debe sobrevivir. Todos tenemos que hacer un esfuerzo económico. Sobre quién se queda o se va, es un asunto que lleva Julio Algar.

-¿Cuántos canteranos jugarán?

-No voy a mirar el DNI de los jugadores. Los conozco a todos. Me enfrenté a ellos y los he observado mucho. Hay jugadores muy interesantes; miraremos mucho para abajo, pero examinando su rendimiento.

-¿El nuevo Real Murcia será el más murciano de toda su historia?

-Nunca hemos valorado lo que somos como Región. Aquí hay jugadorazos. Tenemos complejo de nosotros mismos, pero somos una tierra única. Es posible que veamos este año un Murcia con muchos murcianos, con sello e identidad propia.

-¿Le gustaría que Víctor Meseguer fuera uno de sus guerreros?

-Lo conozco desde su época en el equipo de División de Honor. Es muy interesante y tiene una gran proyección si consigue ordenar un poco todo lo que tiene a su alrededor. Es el momento idóneo para estar en el Real Murcia si eres canterano. Es el club con más poder mediático de toda la Segunda B, es el momento de demostrar que pueden crecer con el Murcia. Deben entender que es una oportunidad única, igual que yo entendí que también lo es para mí.

-¿Qué le parece la polémica que levantaron los comentarios sobre el Murcia que hizo Alberto Rodríguez en las redes sociales?

-Hay que contextualizar la situación. El chaval venía de un partido de juveniles contra el Murcia en el que habían discutido. Fue un calentón. Es un chico espectacular y ni se acordaba de aquello. Hay que desdramatizarlos. Es un jugador que puede levantar a la gente de su asiento.

-¿Cómo le va con Julio Algar?

-Estamos creando una simbiosis entre nosotros, una relación estrecha en el día a día. Nos estamos conociendo cada día un poco más. Poco a poco nos vamos queriendo más.

-¿A qué va a jugar el nuevo Real Murcia de Adrián Hernández?

-No soy un entrenador con un estilo innegociable. A lo que tenga le intentaré sacar el mayor partido posible. No es lo mismo ser el gerente de Ikea que de una tienda de muebles más modesta, aunque las dos pueden ser un buen negocio. Tenemos que ser protagonistas porque somos el Murcia. El dibujo no tiene sentido sin el comportamiento de los jugadores. Solo tengo claro que quiero que seamos valientes.

-El Cartagena no ha podido ascender a Segunda. El grupo IV está cargado de nuevo de muchos aspirantes al ascenso de categoría.

-Pinta fuerte. Cuanto más competitivo sea el grupo, mejor. Será más atractivo, aunque más difícil.

-¿Sueña con cómo será su estreno en la Nueva Condomina?

-Le doy vueltas todos los días. Mi mujer y yo siempre hemos salido a correr por los alrededores de la Nueva Condomina y siempre le decía que algún día entrenaría al Murcia. Ayer me lo recordaba, me decía que ha llegado antes de lo imaginado.